Oscar Rivas | Nuestros políticos ¿de qué nos sirven?
Publicado el 10 Enero, 2008 Autor Oscar Rivas |
A buen seguro, el que más el que menos, en alguna ocasión, se ha repetido esta misma
pregunta ¿Qué nos aportan los políticos? ¿Nos sirven para algo? Los más aristotélicos responderán que si la política es el arte de lo posible, en buena lógica los políticos debieran ser quienes hicieran posible lo imposible. Los no tan optimistas, algo escépticos, se conformarían con que los políticos se limitaran a solucionar, sino todos, al menos sí algunos de los problemas más acuciantes. Por último, los más libertarios –siempre refractarios a las pretendidas veleidades de la política- se sentirían aliviados el día en que los políticos desaparecieran de la faz de la tierra. “Si no eres libre, muere” que sentencian en New Hamspshire.
Así las cosas, sucede, sin embargo, que la realidad suele mostrarse tozuda con aquellas teorías que, cuanto más amables resultan para la política y sus protagonistas, con mayor reiteración son desmentidas por los hechos. ¿Será preciso echar una mirada profunda a la situación que vive nuestra nación para darse cuenta de que ésta, en buena medida, cabe achacarla a la incapacidad de unos políticos que, no contentos con no dar solución a los problemas, han contribuido a crearlos? ¿A qué es debida tal incapacidad? ¿Quizá a su incompetencia? Sin duda, pero solo en parte. Si nuestra clase política -camino va de erigirse en casta- puede jactarse actualmente de algo es de ser, con diferencia la más iletrada de Europa. Observen a Zapatero, a Pepiño Blanco, o mejor, escúchenlos, léanlos… Sobran las palabras. ¡Quién necesita acudir a sus curricula, por cierto, la mayor parte de las veces maquillados, cuando no falseados! Lo que son habla tan fuerte que es imposible escuchar lo que dicen.
Y esto en el primer frente de batalla. Porque si creen que lo han visto todo les invito a que se adentren en las profundidades de las administraciones autonómicas y locales de las principales capitales. Curioseen en las cavernas municipales, en los historiales académicos y profesionales de los concejales, de los consejeros municipales. Buena parte de ellos son analfabetos crónicos, sin posibilidad de enmienda. La realidad que se abrirá ante sus ojos les resultará tan espeluznante que, a buen seguro, les costará creérsela. Pero existe. En el caso de los socialistas -y aunque me joda decirlo- también de los populares. De los comunistas, qué decir, fueron siempre trogloditas, no van a dejar de serlo ahora que están en vías de extinción. Y en cuanto a los nacionalistas, de ellos y de su nacionalismo, ya sentenció Baroja: “se cura viajando”. No hay otro antídoto.
Con todo, no está en la incompetencia, ni siquiera en el analfabetismo en el que se halla inmersa la clase política, la raíz del problema. ¡Cuántas veces en la historia la ausencia de cultura no se suplió con patriotismo, espíritu y voluntad! No, no es ésta la cuestión. Pues ¿cómo se explica sino que, siendo tan patente su inutilidad para representar a quienes les votan, se las apañen tan bien, sin embargo para sobrevivir de los presupuestos, para vivir del cuento durante décadas?
No. Ni les mueve el patriotismo, ni las ideas impulsan las acciones. Si lo hicieran, otro gallo nos cantara. Sus querellas, esas que visten bajo la sutil apariencia de las ideas, raras veces trascienden de las ambiciones personales. En cuanto a valores ¿Qué decir? Los desconocen. ¿Qué dinamiza entonces sus actuaciones? Quién lo duda: Poder en primera instancia, y su inmediata consecuencia, los suculentos sueldos. ¿De que vivirían sino? Las escasas excepciones –véase el caso de Rajoy- confirman la regla. Entonces, surge la pregunta ¿tenemos lo que nos merecemos? Claro está. Si fuésemos romanos no les pagaríamos. Pero pudimos elegir y decidimos: renunciamos a la libertad.
Comentarios
|
|
4 Comentarios a “Oscar Rivas | Nuestros políticos ¿de qué nos sirven?”
Enviar un comentario






Pinta a tu aldea y serás universal. Lo que dices vale incluso aquí en la Argentina. Son botarates (qué fino de mi parte), ignorantes, aprovechadores (trepadores, les decimos por aquí). Termino siendo un nostálgico de la monarquía de los Austria o, por lo menos, del Despotismo Ilustrado.
Los politicos forman ya un nuevo estamento cuya unica misión es vivir del Presupuesto Público. La gorroneria más elevada.
Los comentarios de lo que hay lo sabemos todos, a mi me gustaria que diesen Uds. soluciones, solo he visto ha algunos politicos dandolas, a Esperanza Aguirre y al Sr. Gallardon contratando a empresas para externalizar los Servicios en los nuevos Hospitales y en las Licencias de Apertura, por algo se empieza.
EL PAIS DEL DESPELOTE.
Zapatero veraneo en un chalet de 500.000 euros.
Estaba puesto a nombre de su esposa, Sonsoles.
Se Situaba en una zona cercana a una playa nudista.
Esto del despelote no solo es cada vez más evidente en la esfera cotidiana de la acción política sino que sus efluvios transcienden a la cosa privada. La una y la otra denotan el ideal de vida que, al ciudadano medio de la calle le importa un bledo, tienen infiltrada en sus escasas neuronas éticas muchos de estos mediocres a los que tanto les gusta ser llamados “representantes” del pueblo. Lo malo del asunto es cuando tratan de imponerlo a los demás, por la fuerza y a contra pelo, a través de las leyes que ellos mismos promulgan y dictan, disfrazas con el traje de vasallo de la laicidad, bajo el epígrafe de normas legales, como en el caso de la amoral “Educación para la Ciudadanía”, verdadera máscara satírica de la moral laicista.
De paso se atreven a decir, sobre los casos de los pelotazos inmobiliarios que les rondan, que de ellos se enteran por la prensa.
Se acercan las fechas de declaración de las renta y, estos caraduras sacacuartos reclaman su mordisco del bocadillo, el de cada uno de nosotros, como aquellos matones de colegio que nunca renunciaron a seguir siéndolo. Luego nos dejarán que les elijamos “muy democráticamente”, eso sí pagando su campaña electoral de nuestro bolsillo y depositando la papeleta del voto electoral en la urna correspondiente, y …… a contentarnos por seguir disfrutando de su presencia otros 4 años más en esta aberrante dictadura del poder partitocrático subliminal que nos gobierna.