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Gregorio Tena | Cuestión de principios, no de contra principios

Publicado el 19 Febrero, 2008 Autor Gregorio Tena |

“Por cuanto, habiendo conocido a Dios, no le han dado gloria
ni gracias como a un Dios; al contrario, se entontecieron en sus
razonamientos y se llenó de tinieblas su insensato corazón.
(De  S. Pablo, Carta a los Romanos: 1, 21;).”

Vivimos un presente fatigoso, cansino, difuminado en sus límites entre el bien y el mal, debido a la falta de clarificación en discernir entre verdaderos y auténticos principios y  contraprincipios. Opino que aquí radica  lo que muy bien dijo el poeta en su tiempo:”en este mundo traidor, nada es verdad, ni nada es mentira, todo es del color del cristal  con que se mira.” Nunca mejor expresada la “lógica del relativismo.” De manera que situada en esta vertiente es donde se encuentra el desorden natural que de manera programada están sufriendo nuestra cultura actual, fruto de la destemplanza de los contraprincipios imperantes en la actualidad de nuestra sociedad. Esto nos conduce al planteamiento de la siguiente cuestión importante: “un pueblo, según se encuentre situado si en los auténticos principios o contraprincipios, tendrá sistemas de valores distintos, que  conducen a  modelos de sociedades diversas, y forjarán formas de vida diferentes.” Precisamente, todas las tensiones surgidas en la actual sociedad española  tienen su origen en esta gran beligerancia antagónica “entre principios y contraprincipios.” Esta tensión divergente tiene su fundamento en las fuentes originarias de éstos, como son: “La ley moral natural y la autonomía racional junto con la ilimitada libertad humana.”Un pretendido conflicto entre ambas, haciendo primar la omnímoda autonomía racional y la libertad humana sobre la ley natural, trae consigo el considerar, como  derechos del hombre, orientaciones que propiamente no son derechos, sino aparentes derechos. Por eso, los principios son innegociables respecto a los contraprincipios, por mucho que se dialogue, porque no hay término medio entre ellos. Lo cual voy a ir desarrollando de manera progresiva.

La ley  natural moral la define Sto. Tomás de Aquino como:”Participación de la ley eterna en la criatura racional.””En efecto la ley natural, no es otra cosa que la luz de la inteligencia infundida en nosotros por Dios. Gracias a ella conocemos lo que se debe hacer y lo que se debe evitar. Dios ha donado esta luz y esta ley en la creación. (Encíclica, Veritatis Splendor nº 40 de Juan Pablo II).” Pero abordando ahora el concepto de la ley natural moral desde una  dimensión más práctica, diremos que consiste: “en una serie de imperativos categóricos o juicios prácticos que regulan la actividad moral del hombre, fundados inmediatamente en la naturaleza humana, en cuanto ordenada por el Creador a actuar como tal.”(Ética General: cap. º: 4º- art. º: 3.4. a). Del Prof.: Pérez Argos. S. J.).

A esta ley la llamamos natural, por fundarse en la naturaleza humana y en sus relaciones esenciales, y referirse a su actuación como tal naturaleza, y porque la razón que la promulga es propia de la naturaleza humana. Es “universal” porque se extiende a todos los hombres en cuanto establecida por la razón.. Es “inmutable” ya que subsiste bajo el influjo de ideas y costumbres, permanece en la diversidad de culturas uniendo a los hombres entre sí, exigiendo la aplicación de principios comunes, e incluso cuando se llega a renegar de sus principios, no se la puede destruir, ni arrancar del corazón humano. Resurge siempre en la vida de individuos y sociedades.  Aquí echa sus raíces el “derecho natural,”que consiste en la misma “ley natural,”en cuanto reguladora de las relaciones interhumanas.

Todo esto pone de manifiesto que la moralidad específica de las acciones humanas, viene constituida formalmente por esa relación de conformidad o disconformidad con la naturaleza humana, considerada según todas sus relaciones esenciales, teniendo en cuenta principalmente su finalidad intrínseca como tal naturaleza humana. De donde lógicamente surge el primer principio moral: “Obra conforme a tu naturaleza racional, considerada en todas sus relaciones esenciales, especialmente según su finalidad intrínseca, es decir, según fue proyectada y planeada por Dios.”

Con una pincelada, he señalado las dos fuentes originarias de los principios y contraprincipios, y explicado, brevísimamente, la “ley moral natural.”De la que enunciaré algunos principios importantes: a) La tendencia del hombre a conservar y prolongar su vida. Base del derecho natural a la vida de todo ser humano, desde su concepción hasta su término natural, lo que claramente excluye la “cultura de la muerte” integrada por el aborto o interrupción del embarazo, la eutanasia, el terrorismo etc., y, al mismo tiempo, legítima la defensa de la misma vida humana proclamada por la “cultura de la vida”, así como el derecho de proveerse de los medios de subsistencia. b) La esencial inclinación humana a la propagación natural y conservación de su especie funda el derecho al matrimonio heterosexual, a la crianza y educación de los hijos, y se opone a cualquier clase de unión contra natura.  c) Mantenimiento del respeto y la  dignidad de la persona humana en todos los ámbitos de su desarrollo social. d) La apertura a la vedad trascendente. e)  La libertad sin abuso en su uso o ejercicio (en conformidad con la naturaleza racional, considerada en sus relaciones esenciales y finalidad intrínseca.). f) Justicia y equidad, en su formulación “unicuique suum.” g) El servicio al bien común. h) propiedad privada. i) subsidiaridad etc,… Éstos principios ha generado un “sistema de valores morales,” maravillosamente recogidos en los mandamientos del Decálogo: El amor a Dios sobre toda las cosas y al prójimo como a ti mismo; no  tomar el nombre de Dios en vano; santificar las fiestas; honrar al padre y a la madre: no matarás; no cometerás actos impuros; no robarás; no dirás falsos testimonios ni mentirás; no consentirás ni pensamientos ni deseos impuros; no codiciarás los bienes ajenos. En ellos está arraigado “el modelo de sociedad” denominado humanismo cristiano.” Que da lugar a formas de vida “cristianas, apoyadas en la sensatez, honestidad y honradez de la persona, teniendo como guía la recta razón.”

Por contraposición tenemos los “contraprincipios,” entendidos como principios deliberadamente opuestos a los enunciados anteriormente, aunque para sus defensores éstos sean los válidos y los expuestos antes los contrarios, esto sólo sirve para mostrar la sofistería de su locución. El recorrido histórico de ellos se inicia con el nominalismo ockhamista, al desencializar los  contenidos conceptuales del  significado de las palabras, y reducirlos a meras connotaciones empíricas de las realidades individuales. De modo que la realidad ya no es como ella se nos muestra apofánticamente, sino como  las exigencias racionales la describen a partir de la experiencia sensible del sujeto. Aquí inicia su camino el protagonismo autonómico de la razón en unión del voluntarismo o  libertad sin límites, acompañados de las investigaciones empíricas de las ciencias. Estas nuevas formas de autonomía racional, libertaria, científica etc., pasan al renacimiento, que las va desarrollando y perfilando, al mismo tiempo, un humanismo de carácter antropocéntrico y naturalista, que desemboca fuertemente en la Ilustración. Ésta  patentiza un” uso absoluto y libérrimo de la voluntad, junto con la autonomía absoluta de la razón, que forjan los nuevos los juicios de la praxis moral. Éstos se desentienden, por completo, de conformarse con la naturaleza racional en el sentido expresado, más arriba. Con ellos, las éticas formalistas autónomas han hecho su entrada en la historia ética de la antropología. Y el modelo más representativo de éstas es la ética kantiana, cuyo principio es” obra de tal manera que tu obrar pueda ser norma universal” (Crítica de la razón práctica). De este modo, la ética o moral solamente depende de la autonomía legisladora de la razón humana y de su libérrima libertad. Con esto, “se produce la ruptura del derecho y la moral, del derecho positivo con la naturaleza de la persona.”(Artículo: “La deriva totalitaria de la democracia liberal,” cuyo autor es José Martín Broco Fernández. Publicado en la revista de pensamiento, Arbil.org-nº 113.).

Aquí están arraigados los principios del consenso, relativismo, subjetivismo moral, naturalismo, nihilismo, sincretismo etc., de donde parte un sistema de contravalores concretados en el convencionalismo, egoísmo, utilitarismo, consumismo, economicismo, cientificismo, hedonismo, el poder, materialismo etc., que configuran “un modelo de sociedad llamado  el humanismo ateo-neopagano” (vigente hoy en nuestra sociedad española, y profesado por todos los partidos del arco parlamentario), desembocando en unas formas de vida libertina o libertarias divergentes totalmente del concepto auténtico y verdadero de “libertad.” Estos contraprincipios con su sistema de contravalores, modelo de sociedad y formas de vida son los inspiradores de los programas de las agrupaciones parlamentarias. Lo  que nos deja muy claro el por qué éstas no incluyen, en sus programas, la revocación de la ley del aborto, de 1985, de las uniones contra natura, divorcio express, reproducción asistida etc., que ya referí en mi anterior artículo: “El nacional laicismo.”

Y para que no haya duda de lo que digo, voy a finalizar con un buen párrafo del Papa Benedicto XVI, sobre el prevalecimiento de los principios de la ley moral natural: hoy, “se ha perdido la evidencia originaria de los fundamentos del ser humano y de su actuación ética, y la doctrina de la ley moral natural se enfrenta a otras concepciones que son su negación directa. Todo esto tiene consecuencias graves en el orden civil y social.  /Por esto/,… hoy  domina un concepto positivista del derecho, según el cual, la humanidad, la sociedad, o de hecho la mayoría de los ciudadanos, se convierte en la fuente última de la ley civil. /Y/… si por un trágico oscurecimiento de la conciencia colectiva, el escepticismo y el relativismo ético cancelasen los principios fundamentales de la ley moral natural, los fundamentos del mismo ordenamiento democrático se verían profundamente afectados.” (Recepción de los miembros de la Comisión Teológica Internacional, al final de su sesión plenaria anual, que se ha celebrado en el Vaticano del 1 al 5 de octubre del 2007, bajo la presidencia del Cardenal William J. Levada).

Comentarios

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  • Un comentario a “Gregorio Tena | Cuestión de principios, no de contra principios”

    1. manu el 5th Marzo, 2008 13:05

      PACTO DEL TINELL 14 DE DICIEMBRE DEL 2.003
      ANEXO
      CRITERIOS SOBRE ACTUACIÓN POLÍTICA GENERAL
      “Ningún acuerdo de gobernabilidad con el PP, ni en la Generalitat ni en el Estado.
      Los partidos firmantes del presente acuerdo se comprometen a no establecer ningún acuerdo de gobernabilidad(acuerdo de investidura y acuerdo parlamentario estable) con el PP en el Govern de la Generalitat. Igualmente estas fuerzas se comprometen a impedir la presencia del PP en el gobierno del Estado, y renuncian a establecer pactos de gobierno y pactos parlamentarios estables en las cámaras estatales.

      P.D. Zapatero mintió a toda España. Ahora es más entendible lo ocurrido el 11-M. Ahora los llamados así mismo artistas ejecutan el cordón social, como en el 11-M. Serrat en Matrix su máximo exponente.

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