Gonzalo Sichar | Quitarse el corsé
Publicado el 27 Febrero, 2008 Autor Gonzalo Sichar |
Lo bonito de la política es que hay tantas ideas como personas. Lo malo es que pocos
hacen uso de sus ideas. Algunos porque, para desgracia de la democracia, pasan de la política. El politólogo italiano Giovanni Sartori decía en Teoría de la democracia que “para los griegos, hombre y ciudadano significaban exactamente lo mismo, de la misma forma que participar en la vida de la polis, de su ciudad, significaba vivir. Lo que no quiere decir que el polites no gozara de libertad individual en el sentido de un espacio privado existente de facto. Pero el significado y el valor de esta noción lo revelan el término latín privatus y su equivalente griego idion. En latín privatus, es decir, privado, significa privado (del verbo privare, privar de algo), y el término se empleaba para designar una existencia incompleta e imperfecta en relación con la comunidad. El vocablo griego idion (privado), en contraste con koinon (el elemento común), denota aún con mayor intensidad el sentido de privación. De acuerdo con ello, idiotes era un término peyorativo que designaba al que no era polites “un no ciudadano y, en consecuencia, un hombre vulgar, ignorante y sin valor, que sólo se interesaba por sí mismo”. Por tanto podemos considerar al idiota como aquella persona que no se ocupa de los asuntos públicos (políticos) sino sólo de sus intereses privados.
Pero hay otros ciudadanos que diciendo que les preocupan la política e interesándose por los asuntos políticos siguen sin ideas, sino que se limitan a seguir al líder. Y así unos presumen de izquierdistas y modernos y para ello tienen que ser políticamente correctos con lo que la izquierda ha decidido que es progresista.
Otros, que se consideran de derechas, pero que no lo pueden decir porque está mal visto incluso por casi toda la derecha, tienen que decir que son de centro. Éstos acomplejados, tienen que distanciarse de la izquierda para que se sepa que no son tales pero tampoco pueden llegar a expresarse libremente a menos que sepan que están rodeados totalmente por personas afines.
Los primeros entonces tendrán que reclamar la legalización del aborto (y cuanto más libre más progre), apoyar las negociaciones con terroristas, ser cuanto menos condescendientes con dictaduras como la de Fidel Castro, ser ateos o agnósticos y tolerantes con los musulmanes y sólo anticlericales contra los católicos, ser republicanos (si eres de centro izquierda tienes la concesión de poder ser “juancarlista”), tener como tema tabú cualquier recuperación de competencias por parte del Estado, ver cine español, estar de acuerdo con la ley de paridad, dar máximo interés a las políticas sociales, preferir una coalición con nacionalistas a pactos de Estado con la derecha (a pesar de que el nacionalismo sea burgués y por tanto de derechas, y además excluyentes y con no pocas dosis de racismo cultural) y nombrar a nuestro país como Estado Español. Además en no pocas manifestaciones hondearán la bandera preconstitucional republicana y nunca la bandera constitucional española.
Los de derechas, que nunca lo dirán sino que, repito, se autodefinirán como de centro, estarán en contra de la legalización del aborto en todos sus casos (aunque no se atreverán a hacer un marcha atrás), renunciarán a cualquier diálogo con terroristas (sobre todo si están en la oposición), no denunciarán a dictaduras como la de Pinochet o la de Franco, serán católicos e intolerantes con los musulmanes y con los ateos, serán monárquicos (aunque quizá no “juancarlistas”), verán cine de Hollywood, dirán que todo nacionalismo en el fondo es terrorismo (aunque cuando no les quede más remedio se coaligarán con ellos), tomarán como una parida la ley de paridad, la política social no les quitarán el sueño y gritarán, más o menos alto dependiendo de las circunstancias “¡Viva España!”. Además no permitirán que en sus manifestaciones se les cuelen jóvenes de “extrema derecha” que hondeen la antigua bandera constitucional –recordemos que nuestra Constitución se juró bajo la bandera con el Águila de San Juan– y llevarán la bandera constitucional española como si fueran los únicos que tienen derecho a portarla.
¿Y esta es la libertad que quieren los políticos para nuestra democracia? ¿No saben los políticos que también hay ciudadanos que no están encorsetados y que comparten algunos valores de la izquierda, y sólo algunos, y otros de la derecha, y sólo unos?
Por eso, porque los partidos tradicionales no entienden la transversalidad, desde la derecha se empeñan en decir que UPyD es de izquierda, para que no les “quitemos” los votos, y los de izquierda se empeñan en propagar que somos de derecha, para que “quitemos” los votos a la derecha. Qué pena que no sepan que los votos son de los ciudadanos (recuerdo, sinónimo de personas para los griegos, aunque nacionalistas como Ibarretxe hagan diferencias) y no de los partidos. Qué pena que no sepan que hay ciudadanos del siglo XXI que no se rigen por parámetros que sirvieron en el XIX y en el XX.
Gonzalo Sichar es Profesor de Antropología Social en la Universidad Autónoma de Madrid y Director de Editorial Sepha. Forma parte de la candidatura de UPyD al Congresopor Málaga
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7 Comentarios a “Gonzalo Sichar | Quitarse el corsé”
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El texto excelente así como su contenido. Yo recomendaria a los ciudadanos que reflexionáramos sobre el mismo, — para tratar de consolidar una democracia plena que es lo que en estos momentos está reclamando España –
Muy buena nota, he puesto una entrada desde www,cubanuestra.nu
Saludos
Estoy de acuerdo. Nuestros políticos (o al menos los partidos tradicionales) se dedican a tirarse los trastos esclavos de su tendencia de derechas o izquierdas sin preocuparse de lo que pensamos y nos preocupan a los ciudadanos, y están más preocupados de temas que no nos interesan que de resolver los problemas del día a día
Yo también he pensado siempre que sin cultura no hay ciudadanos y que sin estos, no cabe democracia posible, sino otra cosa a la que se parece mucho la situación políca española de ahora mismo: oligarquía.
Muy oportuno su artículo. Gracias.
En España pacedemos un gravísimo déficit democrático. Los dos grandes partidos no vienen a ser más que grupos de presión cerrados en sí mismos e instalados en los aledaños del poder para repartirse el botín que nos sacan a nosotros los contribuyentes, paganos siempre. Y de los partidos nacionalistas, qué cabe decir. UNa verdadera vergüenza. Si democracia es votar cada cuatro años listas cerradas elaboradas por las nomenclaturas de los partidos, yo soy el Dalai Lama.
Me parece que realizas una generalización de los comportamientos abismal. Das por supuesto que si tienes una determinada ideología debes comportarte de una forma establecida. Además, supongo que cuando hablas de izquierda hablaras del PSOE y, en algunos casos, de IU, cuando la izquierda tiene un amplisimo abanico de ideologías y somos numerosas las personas opuestas al gobierno capitalista de zapatero.
Lo peor que podéis hacer si queréis ganar votos, vosotros, los políticos -los farsantes- es menospreciar a los votantes. Si ser político se aprendiese en la escuela esta lección se daría en parvulos. Parece que UPyD ni se llegó a poner el babi.
Excelente lección de comportamiento democrático. Aunque siempre existirán aquellos que no se sienten representados con casi nada; ellos están siempre al borde del abismo y fuera del orbe. También en esa democracia que preconizas se les respeta, pero nunca nos plegaremos a sus antojos de niños inconformistas peleados con el resto de semejantes.