Pedro Rizo | Dicen que Cristo murió en Cachemira
Publicado el 27 Marzo, 2008 Autor Pedro Rizo |
Don José Manuel Vidal, ex sacerdote y directivo de una web de periodismo, nos insertaba
el pasado día de San José, en una de sus subsidiarias, las conclusiones ‘científicas’ de un Dr. Lorente según las cuales Jesús no murió en la cruz ya que se “despertó de un shock traumático”.
Otro Vidal, Marciano, es un supuesto teólogo católico que un par de años atrás negaba la presencia real eucarística, o la inocencia intrínseca de los fieles ante un pecado mortal. Y no olvidemos al locutor de moda, don César Vidal, en la emisora de radio COPE, esa heredera de la Cadena de Ondas Populares de España a la que Franco engordó con otras estaciones de la REM, para beneficio de la Iglesia y de algunos curas desagradecidos. Pródigo escritor, don César Vidal se confiesa protestante y no cree en principales artículos de nuestro Credo. Afortunadamente, la Iglesia tiene más vidales que rehabilitan el apellido, pero sin altavoz. Resulta que el arriba citado doctor se apunta a la notoriedad, con la ayuda de su amigo, retomando la vieja tesis de un Jesús bajado vivo de la cruz que, después de despedirse de sus amigos de Emaús, y otros episodios, huye a pueblos lejanos. Por cierto, vaya agravio al oficio de los soldados romanos a los que no era fácil se les escapara un reo… Cuando San Pablo estuvo en cierta cárcel, un terremoto le facilitó la huida, razón por la que quiso matarse el soldado romano que le vigilaba, temeroso de que le acusaran de negligente. (Hch 16, 27)
Estos descubrimientos “científicos” se reactivan cíclicamente por las logias y sus foros para carnaza de cerebros perezosos. Aparte del misterio de cómo el señor Vidal, José Manuel, conseguiría financiamiento para la sede, la estructura técnica y los empleados de sus periódicos digitales, su web para periodistas (?) y la subsidiaria de religión, empiezan ya a descararse en el propósito de ser soporte de intoxicación, bajo la disculpa absolutamente imbécil de pluralismo.
Los judíos no soportan a Cristo. No asimilan que Dios se hiciese hombre, y menos si como víctima a Dios y promesa de vida eterna para los que en Él crean. Falta de coherencia, digo, pues ¿por qué el Todopoderoso no puede hacerse hombre y cumplir lo profetizado? (Jn 6, 45; Is 54, 13) Cuesta más verle separando las aguas del Mar Rojo.
En estos enredos, de uno u otro modo suele estar el judío, especialmente si se propagan desde los medios de comunicación. Que no se es judío solo por sangre, religión y cultura sino, también, por la adhesión a sus objetivos entre los que descuella el desprecio a Cristo, Nuestro Señor. Debo hacer un paréntesis para decirles que yo no soy antijudío. Respeto su elección divina y su fe en un mesías, aunque no quieran verlo en nuestro Jesucristo, al cual preparan un mundo unificado bajo su economía y un único gobierno. La distinción que hago es entre el pueblo judío de antes de que Moisés subiera al monte Sinaí, es decir, el que me gusta; y el que Moisés encontró al volver y que rechazo por completo, teologalmente. Rechazo con toda la caridad de los textos litúrgicos antiguos, a ese judío para el que el Crucificado es blasfemo, cismático y hereje, y al cual se conjuró para matarle ayer, hoy y siempre. Por eso, el progresismo posconciliar que envenenó a la Iglesia con variedad de “vidales”, le prefiere revolucionario liberador de los parias de la tierra. Un Cristo sin cruz. A partir de ahí toda aberración es posible. Como un Jesús que engaña a los discípulos con una fraudulenta resurrección, que es hijo de una cualquiera y amante de la Magdalena. Un Jesús que se puede escarnecer de nuevo en muestras fotográficas asquerosas… Un Jesús bueno y tonto, sin carácter, de perfil utilitario… Es de lo más lógico que una vez desacralizada la fe, la Iglesia progresista ya «no puede cantar, ni quiere a ese Jesús del madero, sino al que anduvo en el mar».
Cristos de ciencia ficción
Pero de entre las muchas cosas que se llegan a creer con tal de no aceptar la fe que compromete, es para caerse de risa la supuesta muerte de Nuestro Señor por las remotas regiones de Asia. Algo así como el rey de los Cuatro Alpinos que se fue a morir a China.
Vamos a ver… ¿Cuándo se fue Jesús a Cachemira o al Tíbet? Unos dicen que con la edad de doce años, después de su discusión con los doctores. Otros dicen, dando pie a este artículo, que después de bajarle de la cruz. Da lo mismo, pero, ya que estamos en ello, repasemos el mapa. Tenemos así que, después de la paliza mortal recibida, abandonó Jerusalén para irse a un sitio que en aquellos tiempos apenas si tenía chamanes explotadores de sus habilidades. Podemos imaginarnos al reo del Sanedrín en camello o en burro − animales que no destacan por su agilidad −, o en largas caminatas por valles y montañas. Más de seis mil kilómetros. A ver, a ver… Hagamos cuentas. Seis mil kilómetros significan más de un año, descontado el tiempo de comidas y pernocta en gran variedad de lugares, a cubierto o vivaqueando con riesgos de frío extremo o tremendos calores, más toda suerte de amenazas. Quien haya hecho el Camino de Santiago sabe que en llano, por tierras civilizadas y de clima templado, se consiguen los cuatro kilómetros por hora. No es posible que en la loca aventura propuesta alguien lograra un promedio superior a tres. A ocho horas por día, son veinticuatro kilómetros, que ya es buena media y muy poco descanso en semejantes parajes. Miremos otra vez el mapa. El viaje obliga a atravesar países entonces inexistentes, desde Galilea y actuales tierras de Jordania, por Siria, la Mesopotamia, el Kurdistán y sus montañas; Persia, aproximadamente por Teherán, y ganar oriente esquivando el gran desierto de Kavir. Después, por el sur de Afganistán y sus montañas de nieve llegaría a Pakistán, remontaría Cachemira donde, siempre según los científicos de la trola, Jesús se quedaría un buen periodo. Más tarde, puesto que el Tíbet está al otro lado, el gran viajero bordearía ese granito de anís que es el macizo del Himalaya…
¿Y qué fue a buscar Jesús en lugares tan extravagantes? ¿Un Sangri-la de eterna juventud? ¿Una comunidad de magos del Tercer Ojo? Pues, qué pobres resultados obtuvo… Otros apostarían hasta su DNI en que su viaje fue para reunirse con los tripulantes de una extraña nave espacial… incapaz de citarle más cerca. Es ciertamente extraña esta teoría del viaje de Jesús Nazareno a Asia. Puntualicemos a propósito que la llamada vida oculta si no se cita en los Evangelios no es por regate sospechoso sino porque no interesó en las primeras predicaciones. Por lo demás, no tan oculta pues sus vecinos se preguntaban: «¿No es éste el hijo del carpintero?» (Mt 13, 55; Mc 6, 33)
Hay “estudios” que nos enseñan fotografías de sus tumbas, en extraños lugares como Khanyar-Sirinagar… En este caso, tal vez, podría relacionarse con el recuerdo de la cultura griega dejado allí por los soldados de Alejandro. Pero hay ya muchas tumbas distribuidas por el planeta y en sitios sorprendentes. Todos sus descubridores − pícara prudencia − fundamentan esos hallazgos en fuentes extra bíblicas. Todavía hace unos quince años que apareció en Francia un ex-sacerdote católico − otro ex −, convertido al Islam, que aseguraba tener el esqueleto completo de Cristo.
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10 Comentarios a “Pedro Rizo | Dicen que Cristo murió en Cachemira”
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Hay un error que debo rectificar. Donde se lee: “o la inocencia intrínseca de los fieles ante un pecado mortal”, debería decir: “o proclamaba la inocencia…”
Gracias.
Este “articulo” de opinion muestra a las claras el profundo,enconado y primitivo antisemitismo de su autor. Aquella mencion a los “medios de comunicacion”, como si los judios los dominaran ( a pesar de que son continuas victimas en ellos de articulos injuriosos como el presente) solo puede ser escrita por algun avezado lector de los Protocolos de los Sabios de Sion.Y a ver si de una vez queda claro, un pueblo entero no puede ser responsable de lo que pudieran haber hecho antepasados suyos hace 2 mil años,y menos cuando ni siquiera sus antepasados fueron los autores de la ejecucion de Jesus, quien fue asesinado por las autoridades romanas, por el delito POLITICO de sedicion, y que convenientemente fue ocultado por el cristianismo para poder expanderse por el mundo a la vez que se expandia el imperio romano, siendo, una vez mas, ( y no la ultima) el pueblo judio, el perfecto chivo espiatorio. Lamentable articulo de opinion,me habeis decepcionado.
Sólo una corrección, don Pedro. El Sr. Vidal, mal que le pese a él, es “sacerdos in aeternum”. El sacramento del orden imprime carácter y es para toda la eternidad –aunque eso en la hora del Juicio sea una tremenda responsabilidad para el que no fructificó los talentos donados–, no como el matrimonio. El Sr. Vidal, como muchos sacerdotes secularizados, lo que tiene es dispensa papal para no ejercer su ministerio, menos mal. No todo iba a ser malo. Por lo tanto, el vocablo ex sacerdote no aplica. He conocido la angustia de los sacerodtes secularizados, siempre con inquietudes y remordimientos hasta el final. Hay que rezar mucho por los sacerdotes, para que perseveren, para que sean fieles a su misnisterio, para que sean fieles. ¿Rezamos por los sacerdotes? Pues, a lapidarlos con avemarías, no con piedras.
Y recemos también por la conversión de los judíos, herejes, cismáticos y paganos; por los agonizantes a punto de comparecer ante Dios, para que vayan de la mano de María. Y para que aquel blasfemo reto de los judíos al pie de la cruz de Nuestro Señor:
“Baja y creeremos en Ti”,
hagan cumplir las palabras de Jesucristo al final de los tiempos:
“Creed en mí y bajaré de la cruz”.
A “Daniel”.- Hay lectores que leen más con sus sentimientos y concepciones que con sus ojos.
A Lizcano.- Ex -sacerdote se entiende en general de quien siéndolo “in eternum” está dispensado de ejercer sus funciones. Es decir, se ha secularizado. No obstante, su puntualización es oportuna y agradecida. Desde luego, aceptación total para aquellos que se comportan sin ofender la fe. Pero debe ser criticado, y muy severamente, cualquiera que proponga o respalde en un medio público del que es responsable, inventos como los que se citan en el artículo. Al menos en esta columna que lleva mi firma.
Sr Rizo, veo que no es capaz de responderme; repasemos algunas frases de su articulo: “Los judíos no soportan a Cristo”, me gustaria que explicara ud que organo representativo de la poblacion judia mundial ha afirmado algo siquiera similar a dicha apreciacion suya. “En estos enredos, de uno u otro modo suele estar el judío, especialmente si se propagan desde los medios de comunicación. Que no se es judío solo por sangre, religión y cultura sino, también, por la adhesión a sus objetivos entre los que descuella el desprecio a Cristo”, aqui se incorpora la idea de que los judios dominan los medios de comunicacion,y la idea del “judio racial”, aquel que no puede “curarse” ni siquiera con el bautizo, ademas de insistir en un pretendido desprecio a Cristo por el que simplemente sentimos indiferencia…Ahora la mejor de todas sus frases es esta: “Debo hacer un paréntesis para decirles que yo no soy antijudío”, cuando alguien clama por su inocencia antes de ser acusado, suele suceder que es culpable, son las cosas de la conciencia, supongo. Por ultimo, y no menos bueno, “Respeto su elección divina y su fe en un mesías”, gracias sr. Rizo,es ud todo un ejemplo de racismo, perdon, de humanismo queria decir. Je je.
Personas que no piensan por sí sino por lo que les dicta su secta de aparente catolicismo, tolerante y buenista, no merecen respuesta ya que llevaría a interminables polémicas, que es lo que les gusta. Especialmente a usted. Sería más firme en mi comentario si me refiriese a los judíos con la historia por delante, sus propias e innumerables declaraciones, o las de Jesús, Dios y hombre verdadero, en los Evangelios. Quien lea mis artículos debe entender que son de firmante creyente en esta identidad del Nazareno, lo cual impide pasar por alto los efectos del anticristianismo siempre efectivo en los judíos desde que apareció en el mundo, hace ya veintiún siglos.
Daniel, con seguridad sea Ud. judío. Si es así debió Ud. proclamarse como tal. Hubiera sido mas ético. Para nosotros, los católicos, está en plena vigencia lo que escribió San Pablo sobre los judíos de su tiempo.
Jesús como la casi totalidad de los apóstoles no había nacido en Judea sino en Galilea. Era un lugar que tenía el prefijo Gal como un pueblo relativamente cercano, los gálatas, también de origen celta.
El único apóstol nacido en Judea, en la ciudad de Cariot, fue el que por esa razón fue llamado Iscariote, o sea Judas.
La Enciclopedia Católica dice que el resto de los Apóstoles no se llevaba bien con Judas, siendo una de las razones probablemente esa diferencia de origen, unos galileos y el otro judío. También ´podía ser que el judío era “el que llevaba la bolsa” o sea el tesorero y ya se sabe el punto de vista tipicamente semita de Judas acerca del perfume que quería vender, tan diferente del de Cristo.
Ay,Daniel,Daniel…cómo se te reconoce.No entiendo por qué lees esta página, que SIEMPRE te enfada y que utilizas para machacar constantemente.
DON PEDRO, DESEO PEDIRLE NO NOS PRIVE DE SUS ANALISIS DE LAS TRADUCCIONES MALICIOSAS Y TAMBIEN QUE SIGA CON LA PROMETEDORA SERIE SOBRE LA MANIPULACION DE LA POBREZA. CREO QUE HAY TODAVIA TELA QUE CORTAR Y MAS LECTORES QUE SE LO AGRADECEREMOS AUNQUE NO LO RECONOZCAMOS.
Lo que usted menciona sobre los judíos y Cristo creo que habría -como poco- matizarse muchísimo. Tal “teoría” la he leído y escuchado en especial en gentes que no tiene nada que ver el judaísmo, sino más bien corrientes esotericas o/y de la Nueva Derecha. Estoy pensando en personas como Sanchez Dragó.