Lázaro Conde Monge | La confusión
Publicado el 16 Abril, 2008 Autor Lázaro Conde Monge |
Paz, piedad, perdón (Manuel Azaña en Barcelona el 18 de julio de 1938)
Es evidente la dificultad de valorar el resultado de las Elecciones Generales celebradas el pasado 9 del de marzo. La decepción sufrida por buena parte del electorado, aconseja ahora más que nunca mantener la calma. Sin embargo esta actitud resignada no excluye la crítica razonable y debidamente fundamentada. En contra de lo que algunos agoreros pronosticaban, la democracia ha sido asumida por la inmensa mayoría del pueblo soberano y cualquier otro procedimiento para alcanzar el poder políticoes ahora sencillamente inconcebible. Desde este punto de vista, es oportuna la referencia a la irrebatible afirmación de Winston Churchill el 11 de noviembre de 1947 en la Cámara de los Comunes: La democracia es la peor forma de Gobierno, excepto todas las otras formas que se han probado de tiempo en tiempo.
Dejar constancia de cuanto antecede para denunciar interpretaciones gratuitas y sectarias es esencial. Es conveniente resaltar que el único argumento que esgrimen los progresistas que han conducido a España a una situación política realmente caótica, es acusar de ser miembros de extrema derecha y calificar de fascistas a los más de diez millones de votantes que, por no ser progresistas, se mantienen fieles a la Constitución vigente, aman a su Patria y consideran prioritaria la derrota del terrorismo.
Lamentablemente un número considerable de españoles de ambos sexos, edad y condición, por desidia, inconsciencia o ignorancia, no se han percatado aún de laslegítimas posibilidades que les ofrece la democracia, si se interpreta correctamente. Por tanto a estas alturas es inútil lamentarse de la decisión de quienes han vuelto a otorgar su voto a la misma persona que durante la pasada legislatura ha hecho todo lo posible para liquidar la Constitución de 1978, aprobada en su día por abrumadora mayoría.
Ante tal evidencia, se impone un sano ejercicio de auto análisis para valorar críticamente las diversas causas del innegable deterioro de nuestra democracia.
La primera objeción que se le plantea a todo auténtico demócrata, es la constatación del nulo respeto de las fuerzas políticas al artículo 1.1 de la vigente Constitución de 1978 que comienza por proclamar que “España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho”. La condición esencial para que cualquier Estado merezca tal denominación es la independencia de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial. Si alguien afirma que bajo el mandato del actual presidente del Gobierno se cumple con este requisito esencial, es que padece alucinaciones. Item más, los medios de comunicación, en especial la prensa considerada como cuarto poder, están en su mayoría entregados servilmente al Gobierno que les distingue con notables prebendas económicas provenientes de los fondos obtenidos de los ciudadanos que pagan puntualmente sus impuestos.
En cuanto a los altos Tribunales, implantados con la finalidad de garantizar el correcto funcionamiento de todas las Instituciones del Estado, baste la referencia al Tribunal Constitucional, sin duda el más alto de todos ellos. Aunque los progresistas al uso tengan una memoria selectiva, es seguro que hasta los más olvidadizos recordarán la memorable actuación de la vicepresidenta del Gobierno el pasado 12 de Octubre, durante el desarrollo del último desfile militar con el que se celebraba la Fiesta Nacional. La airada reprimenda que le dirigió a la presidenta del Tribunal Constitucional en la tribuna de personalidades en la que se encontraban, entre otros, el presidente del Congreso y el ministro de Asuntos Exteriores, que afortunadamente ha quedado debidamente recogida por las cámaras y grabada en You Tube para conocimiento universal, es la prueba más evidente de cómo interpretan los progresistas la independencia de poderes. Muy pronto comprobaremos cual es la respuesta de tan alto Tribunal a las numerosas demandas de inconstitucionalidad del Estatuto catalán.
Manifestar las dudas precedentes sobre el funcionamiento de nuestro Estado de Derecho, es solamente un aspecto de la cuestión que afecta fundamentalmente a la totalidad de la ciudadanía ya que según señala el artículo 1.2 de la Constitución, “la soberanía nacional reside en el pueblo español”.
Ante el anuncio del reelegido Presidente del Gobierno de que en la presente legislatura va a tener en cuenta el ineludible acuerdo con el principal partido de la oposición, no es de extrañar el escepticismo general, en tanto no demuestre con hechos, que ahora va a dar un giro de 180 grados a su anterior acción política.
En estas circunstancias se ha producido el nombramiento de los ministros del nuevo Gobierno. Aunque no es momento de criticar fundadamente su actuación, llama poderosamente la atención, con independencia de que por primera vez haya en el mismo más mujeres que hombres, la sorprendente repetición de nombres de ambos sexos cuya ineptitud e incapacidad en la anterior legislatura ha quedado suficientemente demostrada. Tales son, entre otros, los casos de la ministra de Fomento ylos ministros de Justicia y Asuntos Exteriores.
Para confirmar su desprecio a la opinión pública y su peculiar interpretación del progresismo, el Presidente del Gobierno ha nombrado para regir el Ministerio de Defensa a una reputada socialista catalana, caracterizada por su acendrado pacifismo y su proclamado nacionalismo, con abierta tendencia al separatismo. El convencimiento de que las Fuerzas Armadas españolas sólo deben realizar misiones de paz, ha prevalecido sobre cualquier otra consideración. Aunque no se reconozca palmariamente, es más que evidente el desprecio de los progresistas a esta Institución.
. Por otra parte, la inexplicable limitación de los derechos democráticos de los militares, especialmente referida a la libertad de expresión de la que gozan el resto de los ciudadanos, acentúa la sensación de que este nombramiento no deja de ser unaprovocación. Esta provocación no procede de la condición femenina de la nueva ministra, sino del recuerdo de la contundente respuesta del actual presidente del Congreso, cuando en su condición de ministro de Defensa, destituyó del mando a un General por su referencia pública al artículo 8 de la vigente Constitución española que asigna a las Fuerzas Armadas la misión de“garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional”.
La confusión política reinante, incrementada por la deferente actitud de la Oposición, hacia un Gobierno que hizo todo lo posible por eliminarla durante la anterior legislatura, produce auténtico estupor.
Ante la confusión reinante y en previsión de mayores males, parece llegado el momento de evocar, una vez más, la magistral lección del fracasado y arrepentido Presidente de la Segunda República, D.Manuel Azaña, que figura en la referencia inicial y finalizacon la esperanzadora demanda de Paz, Piedad y Perdón.
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Si la realidad histórica solo sirve para desenterrar a los muertos que ellos quieren, nos da una pauta de como se administra la gobernación de España. Seria fácil hacer un discurso extenso porque el tema lo propicia, pero este espacio solo puede servirnos como válbula de escape para canalizar nuestras emociones. En cualquier caso no me gusta el insulto personal zafio y fácil que no conduce más que a retratar nuestra imagen y poco más. Todo cuanto relata el escritor me parece que está de acuerdo con la realidad, pero que desafortunadamente lo hemos querido una parte de la sociedad. Si defendemos la Democracia deberemos aceptar si bien cada uno puede y tiene el derecho de opinar y hasta defender nuestro pensamiento sin cortapisa alguna.
No se crea en posesión de la verdad. Hablar de “desidia, inconsciencia e ignorancia” es una forma de faltar al respeto a 11.500.000 españoles.
¿Cuándo van a empezar a a hacer autocrítica y dejar de hablar de que España se rompe y demás sandeces? Si España se rompe es por culpa del PP que es incapaz de sacar un mínimo de votos en Cataluña y País Vasco.
Insultando y faltando al respeto a territorios y personas es como de verdad se rompe España. Le guste o no el úinico partido realmente vertebrador de España es el PSOE, y a los resultados electorales me remito.
No le guste tanto el resultado del PSOE porque si no es por los radicales no seria lo mismo. Buen Cirio tienen Vds ahora en el Pis Vasco ¿a quién van a complacer al Lendakara o a los terroristas?
Luego hablan de crispación. No hay peor ciego que aquél que no quiere ver, Cuando no hay argumentos se calumnia y ya está. Pero el tiempo es el mejor testigo de la historia y piense porque tienen que salir de su tierra 200.000 mil vascos ¿estos llevaban pistola acaso? Cierren los ojos que ya les llegará la hora, como pasó con los judios. los terrorista también les despacharan a vads de su tierra por muy socialistas que sean.