Pedro Rizo | Los ámbitos políticos de la maternidad virginal
Leo en la prensa del domingo crónicas acerca del Congreso del PP. Y de entre ellas no me parece lo más banal, a causa de su no necesaria información, el dato de que un cargo importante haya recaído en una mujer madre y soltera. Miren por donde que la innecesariez de publicar tal privacidad se vuelve más importante que la propia noticia.
Recuerdo que en un regio monasterio de Madrid había un Padre Agustino, buen hombre él, progresista entusiasmado con los cambios liberalizadores de la nueva Iglesia. Le fue muy agradable, igual que a otros de su mismo pensamiento, librarse al fin de los hábitos negros que ya no se ponía ni entre los muros de la casa religiosa. Lo más difícil de guardar era la clausura, esa antigualla medieval que los Padres ya no consideraban adecuada en la Iglesia salida del Concilio de los papas Juan y Pablo. La clausura no se respetaba, puedo asegurarlo como testigo, ni para salvar el qué dirán. Por las habitaciones privadas de los religiosos pasaban señoras y señoritas a discreción. La justificación dada fue las supuestas urgencias de consejo, casi al cincuenta por ciento con la de recibir comida y dinero en discreto ejercicio de la caridad evangélica. Un día, una de esas mujeres quedó embarazada y proclamó que el niño esperado era del Padre Agustino susodicho, cosa que le produjo, al pobre hombre, una gran desazón. A pesar de los nuevos tiempos de tolerancia y de Derechos Humanos adoptados unánimemente por la Orden, los fieles incultos, es decir, esa gente del pueblo sin conocimientos teológicos, pensaban que tales libertades eran una indecencia. El fraile, que la actualidad política me ha traído a la memoria, informó a sus superiores y a los vecinos de la comarca que la joven le había confesado en diversas ocasiones el intenso deseo de tener un hijo, de ser madre y realizarse al fin como mujer. Y que entonces él, en generoso impulso humanitario encontró una forma honorable de complacerla cediendo parte de sus esencias reproductoras para que fueran llevadas en un frasquito y fecundar así con embriones el óvulo de la desolada señorita. Desgraciadamente la fórmula no fue bien acogida en el pueblo, pero el agustino y la embarazada salieron más o menos del mal trago. Historia maravillosa y en nada ajena al aire fresco que llegaba de la Roma posconciliar. El niño nació, el niño creció, los socorros y consejos se incrementaron. Hasta que en la Comunidad religiosa fue nombrado un nuevo superior, tosco y desconfiado, un zote integral que no comprendiendo nada de caridades ni de avances de la Medicina redujo al pobre hombre a la vida laical para que se dedicara a proveer con su trabajo en el mundo a las necesidades del infante y de la madre.
La hipocresía del fraile es comprensible ante la situación de precariedad en que se quedaba una familia que bien había subsistido con los recursos caritativos de la Iglesia. Pero, hoy, una mujer que quiera ser madre soltera no tiene que acudir a métodos tan rocambolescos. Parece más sano el progenitor de alquiler, de aquí te pillo y si te he visto no me acuerdo. Quería ser madre y ya lo conseguí. ¡Ole! Los tiempos que vivimos son muy condescendientes con estas cosas. Millones de españoles, no tan zafios ni tan ignorantes, saben que las fecundaciones ‘in vitro’ son muy útiles para casos de insuperable esterilidad masculina; o para mujeres que están alejadas de sus maridos, por ejemplo en la cárcel; o para las que sienten repulsión al hombre pero quieren sentir la maternidad que no puede darle su pareja amorosa. Que una mujer sea madre y soltera con el método de la fecundación ‘in vitro’, y que lo informe como dato de su personalidad pública no es cosa insignificante. Tiene muchas connotaciones y trascendencia para el pueblo español en su vertiginosa destrucción de esa moral, la cristiana, con la que pudimos ser y estar durante veinte siglos.
No hay duda, para modernos los del PP.
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Comentarios
No está usted en un error, lo que escribí sigue en el archivo de MD para examen de cualquier interesado. La tesis era rebajarle votos al PSOE. Si usted ha leido otra cosa es que no lo supe escribir. Hay además un dato entonces desconocido: el viaje de Rajoy a México, que ha traido el rompimiento con el centro para ir de cabeza más a la izquierda que el PSOE.
Ciertamente los poderes de este mundo no son los de Dios. Cómo entender, si no, que el mundo figure entre los tres enemigos del alma. Pero se vive en y entre el mundo y eso exige luchar por su conversión donde sea factible. Como lo hicieron los primeros cristianos en ambientes mucho más adversos. Por difícil que sea hay que pasar a la militancia y si posible en las filas del poder, es decir, entre los resortes del Estado. Hasta convertirlo. Es un trabajo que da mucha fuerza. Como enseña el Evangelio, marcados por la astucia de las serpientes sin perder la candidez de las palomas; con la sagacidad del administrador infiel (no tan infiel), con la paciencia de los setenta enviados. Los Evangelios son cosa mucho más seria de lo que hemos pensado en los dos últimos siglos.
Los críticos de mi artículo tienen en su haber el fracaso constante de más de tres décadas y parece que se gustan montados en él para ser muy dignos sufridores. Van a trompicones entre la dsorientación con el tiempo presente y la nostalgia de las nubes de algodón. Se ven estupendos protestando contra el aborto y los gay, etc. pero la Aritmética dice que 24 millones de votos son para solamente dos partidos: el POSE y el PP. Cuando vemos esas multitudes en las escaleras y pasillos del Metro, en las estaciones de cercanías, de Sants o Atocha, en los intercambiadores de autobuses ¿cuántos cree usted que votarán a los ciento diez partidos de la Arcadia feliz? Pisando el suelo de lo real podremos hacer algo y, quizás, lo imposible. Por supuesto, empezando por uno mismo en los propios deberes. A veces ese abandono atonta muchas purezas políticas.
Perdón la repentización. No da para más el comentario, que ofrezco a todos en general.
Desde luego que hay muchas maneras de cumplir con los deberes de cada uno. Y hay uno que creo que todos los que quieren “cambiar esta España”, deberían cumplir: no dejarse captar con el lenguaje. Hay un sistema de propaganda comunista, que es el de la utilización de un tipo de palabras que, al final, consiguen ir cambiando a la gente. Si quieres ser politicamente correcto y ser un muñeco más en su juego, debes usar palabras como: tolerancia, democracia, talante, solidario, conlleva, ahora plaza roja y álgunas más, o también tutear sin fin a todo el mundo, en una actitud de igualdad supina que yo no entiendo.
Cuidado con estas cosas…..
Si los que deberíamos defender opciones realmente cristianas, andamos pidiendo el voto para partidos que valiéndose de ellos(entre otros), hacen una politica contraria a nuestras creencias, como los partidos que real mente las representan pueden tener nunca posibilidades de llegar al congreso.







Creo recordar que tú pediste el voto para este pp que hoy criticas y para los que queríamos votar otras opciones nos recomendabas que no lo hiciéramos que votar en conciencia era tirar el voto, corrigeme si estoy en un error.