CONFERENCIA EN MÁLAGA

 
José Javier Esparza
El pasado viernes 25, pocos minutos después de las 19:30, los asistentes al Club Mayorazgo, entre ellos el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, se ponían en pie para recibir al escritor, crítico y periodista, José Javier Esparza, que bajo el auspicio del Club Minuto Digital pronunció la conferencia titulada “La televisión contra la libertad”. En la mesa de oradores acompañaba a Esparza Julio Andrade, presidente de Minuto Digital, quien hizo una brillante introducción en la que además de repasar la biografía del invitado, expuso los principios de Minuto Digital y Club Minuto Digital, resaltando “que es un periódico militante, que representa la forma de pensar de miles de españoles que encuentran que las políticas que se vienen desarrollando desde el gobierno son contrarias a la estabilidad política y a la unidad de España. La máxima prioridad del Club Minuto Digital es ayudar a mantener este proyecto periodístico que consideramos la voz de miles de españoles descontentos con la realidad actual de nuestra Patria”.

José Javier Esparza comenzó la conferencia haciendo referencia al término omnipantalla, acuñado en su libro El final de los tiempo. El dolor, significándolo metafóricamente como “un canal único”, en clara alusión a la uniformidad de contenidos actual que reina en todos los canales. Tras ellos hizo un recorrido por los contenidos de los medios de comunicación para lanzar una pregunta fundamental al público ¿realmente somos libres para elegir la forma en la que queremos educar a nuestros hijos por ejemplo?.

 
El Alcalde de Málaga, Francisco de la Torre (PP) conversa, tras la conferencia, con José Javier Esparza y Julio Andrade
 
La respuesta clara y rotunda, no. Citó por ejemplo la ausencia de valores morales en todos los programas de la televisión de hoy en día “claramente homogénea en sus contenidos” y en la que resultará imposible encontrar alguna opinión discordante sobre el matrimonio entre homosexuales o la eutanasia. “Imaginemos, un suponer, que yo quiero educar a mis hijos en la austeridad, la sobriedad, el patriotismo, la fidelidad a las raíces culturales españolas y europeas, la identificación con la tradición religiosa de mi tierra… ¿Qué hago con la televisión? ¿La tiro por la ventana? Porque ponga el canal que ponga, en ninguno encontraré otra cosa que no sea apología del consumo desbocado, cultura comercial de masas, fascinación mema por el último idolillo de turno, propaganda del narcisismo como método de vida… No, decididamente, la televisión no me ayuda si busco la libertad interior”.

También nos ofreció un análisis sobre los contenidos de los informativos, y su papel como supuesto servicio público. “Hoy la televisión se está convirtiendo, cada vez más, en un expendedor de espectáculo cuya relación con la mera noción de servicio público es meramente casual –por ejemplo, en los diferentes sentidos de la expresión “servicio público”, que incluyen también a los urinarios urbanos”.

 
Un momento de la conferencia
Expuso asimismo las consecuencias históricas por las que se ha llegado a la televisión actual, destacando la influencia de la mercantilización del medio y la actual tiranía del mercado y los anunciantes sobre los programas, “si vende, sirve y será válido”, en caso contrario no valdrá independientemente de la calidad del programa.

Para concretar la situación actual puso como ejemplo “la creación de marcas vendibles a nivel mundial” ,por ejemplo Beckham, y nos avisó del peligro que está suponiendo la concentración de medios de comunicación en España.

Tras acabar entre aplausos, Esparza ofreció la oportunidad a los asistentes para preguntar, varios de los cuales lo aprovecharon, aunque hubieran sido muchos más de no ser por la hora tardía que ya significaban las agujas del reloj y que obligaron a dar por concluida la magnífica confenrencia del crítico de televisión.

En definitiva, José Javier Esparza brindó a todo los asistentes una oportunidad de entender un poco mejor qué mecanismos ponemos en marcha cuando encendemos ese invento del maligno.