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«Si un extranjero delinque, habría que expulsarle»

Publicado el 30 Septiembre, 2007 Publicado en la sección Inmigración ilegal |

Las pateras son fruto del engaño que Zapatero ha esparcido por todo el mundo»

Marta Palacio

Madrid- Hace poco más de tres meses que aterrizó en el Gobierno regional. Después de un verano frenético para ponerse al día sobre la inmigración en la Comunidad, Javier Fernández-Lasquetty comienza el curso político con algunas cosas claras, como que el modelo socialista en su área ha sido un fracaso y que hace falta más implicación y menos opacidad por parte del Estado.
  
-Esta semana se han presentado los Presupuestos Generales del Estado para 2008 y la Comunidad ha denunciado que Zapatero «ha vuelto a discriminar» a Madrid ¿Cómo influye esto en el Ejecutivo regional?
 
-La inversión en Madrid es un escándalo. Durante cuatro años consecutivos Zapatero ha considerado que en Madrid no hace falta ninguna obra nueva. De hecho lo único que construye es la continuación de lo que comenzó Aznar, con Álvarez-Cascos como ministro de Fomento, y eso es un escándalo. Me parece una tomadura de pelo a Madrid y una mentira más de Zapatero, de las muchas que ha tenido con todos los españoles y con los madrileños en particular; y luego una mentira directa a la presidenta, porque hace sólo diez días, el presidente le dijo en persona que no se preocupara, que no iban a faltar las inversiones.
  
-¿Qué opina de la partida que se ha destinado a inmigración?
  
El fondo de acogida, atención y ayuda a la integración de inmigrantes crece cero en un año en el que, según los datos del INE, la inmigración ha crecido un 8,2% en España, y esto lo hace un Gobierno que ha generado con su regularización masiva cerca de un millón de irregulares.
  
-¿Y de la distribución por comunidades?
  
-Es otro de los problemas. Es un fondo que, además, luego se distribuye bajo un criterio bastante «sui generis», no consensuado, que supone que al final se de más dinero a la acogida e integración de inmigrantes en Extremadura que aquí. Porque, por ejemplo, no se le considera a Madrid ningún tipo de carácter fronterizo, cuando todo el mundo sabe que la principal vía de entrada en España de inmigración ilegal es el aeropuerto de Barajas. Eso sin contar el número de subsaharianos que nos traen de Canarias.
  
-¿Qué se puede hacer contra este último fenómeno?
  
-El tema de los subsaharianos es un drama. Es también el fruto de un engaño que Zapatero ha esparcido por el mundo. El engaño de hacer creer que a España es fácil llegar y que luego te regalan la vida. En 2006 llegaron 30.000 personas. Cruz Roja internacional calcula que unos 6.000 murieron ahogados. De eso, a nadie se le hizo responsable. Y yo me pregunto a quién se responsabilizó cuando se hundió una patera en el golfo de Cádiz en el año 2002.
  
-Sin embargo, si este verano han llegado menos cayucos a Canarias, a Madrid también ¿no?
  
-Este año el grado de hostilidad y opacidad por parte del Gobierno ha alcanzado el grado máximo. No hay cifras. El otro día Rubalcaba dijo que habían llegado 11.000 a Canarias. A nosotros nos han comunicado que alrededor de mil y no nos dicen todo. Nos comunican los que llegan después de haber terminado el periodo de internamiento de 40 días, pero no sabemos nada de los que trasladan a Madrid durante ese tiempo ya que van de un centro del Estado a otro y sus movimientos sólo se registran internamente. Por lo que, por ejemplo, muchos de ellos llegan el día 39 al centro de internamiento de Carabanchel, del Gobierno central, y al día siguiente les abren la puerta de la calle, sin que el Gobierno de Madrid sepa nada.
  
-¿Si un inmigrante delinque habría que expulsarlo del país?
  
-Yo soy liberal, y por tanto creo en la responsabilidad de cada uno sobre sus propios actos. Por tanto, creo que a aquel extranjero que cometa un delito, tenemos derecho a decirle que no queremos que viva con nosotros. Esto lo incluyó el PP en la reforma del sistema penal de 2003 y lo revocó Zapatero nada más llegar. Fue un error. Por otro lado, rechazo cualquier idea de culpabilización colectiva: si un ciudadano nacido en el país que sea comete un delito, creo que tiene que pagar con arreglo a la ley, pero sus compatriotas no tienen culpa de nada.
  
-¿Pero esto no puede fomentar la asociación de la inmigración con la delincuencia?
  
-Yo creo que Zapatero, el PSOE, y en general la izquierda, comete un error tratando de ocultar una realidad. Y es que, junto a los cuatro millones de extranjeros que han venido a España, han llegado una serie de personas que no han venido a trabajar, han venido a delinquir. No puedes negar que eso existe. Además, la primera víctima de un extranjero delincuente es otro extranjero, por tanto, aplicar la ley es también en defensa de ellos y de su prestigio. Ellos son los primeros que no quieren que se les confunda con esos pocos que han venido es a robar, atraídos por unas leyes que les han dejado las cosas fáciles.
  
-Una de las imágenes del verano en Madrid han sido las largas colas de inmigrantes en las oficinas de Extranjería ¿A quién hay que responsabilizar de esto?
  
-De nuevo al Gobierno de Zapatero, porque se sabía que desde el 1 de enero eso iba a pasar, porque tanto los rumanos como los búlgaros quieren tener sus papeles con toda la legalidad española en la mano. Y para cumplir con la ley, el Gobierno les obliga a eso. Yo le mandé una carta por este tema a la secretaria de Estado de Inmigración, Consuelo Rumí, que, por supuesto, no ha contestado, ni las colas desaparecido.Me parece intolerable para los que tienen pasarse allí el día entero. Además, muchas veces, para hacer una gestión tienen que ir más de un día, y son personas cuyo trabajo no les da mucha holgura para tomarse días libres. Asimismo, es hiriente y muy violento para los vecinos. Nunca un español ha tenido que hacer una cola semejante, ni siquiera para pedir una prórroga en la mili.
  
-Otra de las grandes preocupaciones de los madrileños es la formación de güetos.
  
-En Madrid no hay güetos y no creo que los haya nunca, salvo que un día llegue un socialista a organizar la vida a los inmigrantes. En España, como la inmigración ha llegado tan rápido y tan inesperadamente, no ha dado tiempo a los planificadores a organizarles la vida, con lo que tenemos una situación envidiable. En Madrid tenemos una media de un 16% de inmigración. Es una cifra alta respecto a otros países europeos, pero está muy repartida y compensada entre los diferentes municipios y barrios.
  
-¿Cuál es el secreto para la integración?
  
-La Comunidad y, en definitiva, los madrileños hacen un esfuerzo muy importante para la acogida e integración de los inmigrantes, en el ámbito de la Sanidad, de la Educación o del Transporte. Y yo creo que lo hacemos en base a una política en inmigración que, en mi opinión, es la adecuada: sin discriminaciones, ni ventajas. Eso nos beneficia a todos. En Madrid el 10% de la riqueza que se genera viene por el trabajo o por el consumo, y los inmigrantes, que en su inmensa mayoría han venido a trabajar, también están ayudando a su mejora. Lo ideal es una sociedad indistinguible e integrada con ciudadanos nacidos aquí y fuera, hablando nuestra misma lengua pero cada uno con su acento.
  
-¿Qué papel juega en este sentido su Consejería?
  
-Para eso dedicamos muchos recursos. En el año 2007 hemos dedicado 1.470 millones de euros entre todas las Consejerías. En eso, además, el Estado nos ayuda muy poco. En el año 2007, por cada 100 euros que la Comunidad dedica a la atención e integración de inmigrantes, el Estado sólo nos aporta 2,5. Ese es un esfuerzo de la sociedad madrileña muy inteligente. Porque el reto más importante al que estamos dedicados es la convivencia. Para ello nosotros ahora también estamos trabajando para que en los centros de integración de la Comunidad de Madrid también se preste ayuda psicológica a las familias que están trayendo a sus hijos ahora, después de estar mucho tiempo sin verles, para ayudar a que su integración sea más completa.
  
Un hombre de partido
  
Las banderas española y de la Comunidad, la foto del Rey y otras dos junto a Aznar y Aguirre de su despacho, dan las claves de la trayectoria y personalidad del consejero de Inmigración y Cooperación. Javier Fernández-Lasquetty (Madrid,1966) es licenciado en Derecho y Ciencias Políticas y, sobre todo, un hombre de partido, afiliado al PP desde hace más de 20 años. El tándem Aguirre- Lasquetty comenzó en 1994 en el Ayuntamiento de Madrid, para seguir luego en Educación y en el Senado. En el año 2000 le reclaman en el Gabinete de Aznar y, más tarde, en el Congreso y FAES. Sus colaboradores dicen que su éxito se debe a que «es el primero que llega y el último que se va». «Esperanza fue la primera en darse cuenta del cambio en la inmigración», asegura orgulloso desde su Consejería.

Via La Razón  
 

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