Una descoordinación judicial dejó libre dos semanas antes al joven tiroteado
Publicado el 30 Abril, 2008 Publicado en la sección Ajuste de cuentas, Multirreincidencia, Tiroteo, Magrebíes, Atentado contra la autoridad, Orden de busca y captura, Tráfico de drogas |
Las víctimas del tiroteo registrado el domingo de madrugada frente al número 19 de la calle Panaderos llevaban tres días circulando por la ciudad con el coche robado en el que fueron abatidos. El conductor, Hasid Ibrisi, falleció en el acto y sus dos acompañantes, Domingo J. J. -dado de alta- y Cristian R. I. -aún hospitalizado-, ingresaron en el hospital en calidad de detenidos. El juez decidió después dejarles en libertad con cargos por un delito de robo -del vehículo- con fuerza.
Pero si algo llama la atención de la reyerta es el historial delictivo de un difunto que aún podía estar vivo de no ser por un aparente fallo judicial cometido sólo una semana antes de la refriega. Fuentes policiales informaron ayer de que Hasid fue arrestado el 13 de abril en posesión de un machete cuando contaba con una orden de busca y captura para su ingreso en prisión dictada por un juzgado de Instrucción de la ciudad. El joven fue arrestado, después, eso sí, de un intento de fuga, y puesto a disposición del juez de guardia -distinto del anterior-.
La «sorpresa mayúscula» para los agentes llegó cuando fue puesto de inmediato en libertad debido a que el juzgado que requería su encarcelamiento comunicó tarde dicha orden al de guardia o éste se precipitó en dejarlo en la calle. Unos por otros, lo cierto es que la misma policía que le detuvo el domingo recibió al día siguiente una nueva orden de busca y captura emitida otra vez por el juez.
El fallecido, cuya nacionalidad está en el aire -él defendió en vida tanto que era marroquí como argelino-, no tardó mucho en quebrantar su libertad regalada y sólo once días después de su errónea puesta en libertad -del lunes día 14 al jueves, 24- estaba sustrayendo presuntamente el Chevrolet Kalos en el que moriría a las 4.00 horas del domingo. El robo se produjo en plena calle Soto, en La Rondilla, según denunció su dueño en la Comisaría de Delicias.
Este delito fue el último que cometió supuestamente un delincuente habitual que hace poco más de dos años llegó a ser expulsado del país para conmutarle una condena por robo. «Al día siguiente estaba de vuelta en Valladolid» para seguir engordando su currículum, reconocen fuentes del caso.
Coqueteos con el hachís
Su paso por la ciudad dejó dos apuñalamientos -en la plaza de Madrid y en la calle Perú-, varios robos con fuerza, dos atentados sobre agentes de la autoridad, sospechas de malos tratos sobre su novia y algunos coqueteos con el narcotráfico -sobre todo con el hachís-. Con todo, el más curioso de sus antecedentes policiales es uno cometido en una de sus últimas detenciones al atacar al agentes que iba a arrestarle con un aerosol de defensa antiviolaciones.
Semejante historial lleva a las fuentes policiales consultadas a calificarle como uno de los «peores delincuentes que han pasado por la ciudad en los últimos años». Su vida la sesgaron siete balazos del calibre nueve milímetros disparados por un compatriota al que la Policía Nacional busca ahora por tierra, mar y aire ante la posibilidad de haya huido de España.
El cuerpo de Hasid Ibrisi permanece aún en las cámaras frigoríficas del Instituto de Medicina Legal sin que ningún familiar se haya interesado por enterrarlo.
Comentarios
MinutoDigital no se hace responsable de la opinión de sus lectores. Se borrarán todos los mensajes insultantes. Tu mensaje puede quedar en moderación para ser revisado por nuestros redactores.Enviar un comentario







