La policía extrema la vigilancia para evitar una venganza por el crimen de la Cruz Cubierta
Publicado el 7 Mayo, 2008 Publicado en la sección Gitanos, Amenazas, Asesinato |
La ley irracional que reza sangre con sangre se paga mantiene a la policía en máxima alerta. Agentes de Valencia y otros lugares de la provincia extreman la precaución para evitar una venganza entre clanes a raíz del asesinato de Rafael Heredia, el patriarca gitano asesinado de un disparo por el ex marido de su hija en la calle Vicenta Salcedo de la ciudad.
Ayer mismo, patrullas de la Policía Nacional y la Policía Local hicieron acto de presencia en esta zona de la Cruz Cubierta. Y es que la rabia por la muerte de Rafael se ha apoderado del corazón de sus familiares y amigos. “Que metan en la cárcel a este asesino no es justicia. Justicia sería que muriera”, clamó su ex compañera, Luisa, hija de la víctima del homicidio.
El titular del juzgado de instrucción número 7 de Valencia ordenó el lunes el ingreso en prisión, comunicada y sin fianza, para el sospechoso. Tras prestar declaración, Antonio S. S., de 25 años de edad, fue imputado por los delitos de asesinato, amenazas, quebrantamiento de una orden de protección y tenencia ilícita de armas, según fuentes del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJCV).
El instructor del caso decretó la libertad provisional para el padre y el tío del presunto homicida, que también fueron detenidos por un delito de encubrimiento. No obstante, les impuso como medida cautelar la obligación de comparecer en el juzgado los días 1 y 15 de cada mes.
Paredes con sangre
En el escenario del crimen, un dormitorio, hay ahora varios jarrones con flores. El aroma de rosas no puede ocultar la tragedia, pues las paredes están aún impregnadas de sangre. “Tuvimos que limpiar a mano todos los restos de mi marido cuando le dispararon en la cabeza. ¿Hay derecho a esto?”, lamentó ayer Cecilia, viuda de Rafael, repleta de indignación y pena.
La mujer desgranó ayer algunos detalles escalofriantes sobre la manera en la que se produjo el brutal homicidio. Como ya se informó en su día, Antonio telefoneó a su ex mujer y le dijo: “Si no vuelves conmigo mato a tu padre”. Ella colgó y, al poco tiempo, el sospechoso hizo acto de presencia en la calle Vicenta Salcedo.
Así lo recuerda Cecilia: “Mi marido ya sabía que Antonio iba a por él y decidió esconderse en un garaje”, que está situado justo enfrente de la humilde vivienda de planta baja. Inicialmente el hombre buscó a Rafael en la casa, pero no lo encontró. Según los testigos, amenazó verbalmente a todos los que allí se hallaban, entre ellos a su ex mujer, Luisa, y la propia Cecilia.
El momento de mayor tensión se produjo cuando el delincuente encañonó a una niña de ocho años, nieta de la víctima. “La chiquilla se ha quedado traumatizada”, aseguró Enrique, hijo de Rafael. El patriarca se armó con un palo, salió del garaje y recorrió el trozo de calle que lo separa de su hogar, decidido a proteger a su familia. Eran sus últimos minutos de vida.
Nada más franquear la puerta, se dirigió a su dormitorio, que está al lado de la entrada, a mano izquierda. Su nieto, un pequeño de 11 meses hijo de Antonio y Luisa, descansaba en una cama. “Entonces mi marido se escondió detrás de la puerta del cuarto para esperarlo con el palo”, continuó la viuda. El presunto homicida se encontraba en el fondo de la vivienda, amenazando a las mujeres. Pero regresó sobre sus pasos.
Yerno y suegro se encontraron en el dormitorio. Brotó el odio y el miedo. El dedo sobre el gatillo se movió antes que el palo. “Le disparó a la cabeza y todo se llenó de sangre. Hasta mi hijo acabó manchado”, relató su madre. Tal fue la confusión que, cuando la familia llegó a la habitación pensó que el niño había sido acuchillado. Era la sangre de su abuelo, la misma que podría ahora encender una venganza.
“El problema es que nunca nos dieron la protección policial que pedimos cuando el asesino nos amenazaba. Ni siquiera después de venir dos veces a disparar”, lamentó Enrique con los ojos rojos por las lágrimas derramadas en los últimos días.
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