Cazado por las cámaras
Publicado el 29 Junio, 2008 Publicado en la sección Homicidio en grado de tentativa, Portugueses, Tráfico de drogas |
«¿Me habéis visto por las cámaras? preguntó a la Policía Municipal un hombre que apuñaló a otro junto a la plaza de la Luna. La reyerta se debió a un asunto de drogas. La víctima está muy grave.
¿Quién dijo que el sistema de videovigilancia instalado por el Ayuntamiento en las zonas degradadas del centro era un brindis al sol? El suceso ocurrido el pasado 20 de junio diluye cualquier tipo de duda. Ocurrió en la zona de la plaza de la Luna, donde un joven apareció gravemente herido con un cuchillo clavado en el abdomen. El presunto autor fue detenido unas horas después por la Policía Municipal.
La secuencia de los hechos es la siguiente. A las 19.25 horas, la Unidad Integral del Distrito de Centro tiene constancia de que existe una persona herida en la confluencia de las calles del Barco y Desengaño. Cuando la patrulla llega a ese punto, halla a un joven de 28 años, Iván R. C., vecino de Alcobendas, con un cuchillo clavado en el abdomen. La víctima, pese a la gravedad de la herida, que le mantenía, en medio de un charco de sangre, tirado en el suelo, pudo articular las siguientes palabras: «El que me ha atacado es negro, joven y alto, con cara de niño y se llama Ibrahim». Se trata de un individuo de nacionalidad portuguesa, de 20 años y vecino de Lavapiés, habitual en los asuntos de trapicheo en la zona de la plaza de la Luna y calles adyacentes.
Cuchillada de 15 centímetros
Los policías tenían claro que la víctima sabía mucho más de lo que contaba, pero se resistía a ofrecer más datos a los investigadores. Los sanitarios del Samur-Protección Civil trasladaron al herido en estado grave a la Clínica de la Concepción, donde fue operado de urgencia. La cuchillada, de trayectoria penetrante, era de nada menos que de 15 centímetros de profundidad.
La Policía Municipal recabó pronto más datos sobre la apariencia física del sospechoso: llevaba zapatillas deportivas, pantalón vaquero, camiseta blanca con líneas horizontales de tonos oscuros, una gorra de color beis y una sudadera de listas de colores rojo y blanco en el cuello.
Como en la zona del ataque existe el sistema de videovigilancia, los investigadores observaron las imágenes captadas en las calles del Barco y Puebla desde las seis de la tarde hasta los momentos posteriores al conocimiento del sangriento suceso. En las grabaciones no se recogía el momento de la grabación, pero sí al sospechoso: se trataba de un viejo conocido de los policías, con diversas detenciones anteriores.
Lo que recogían las cámaras era cómo el presunto agresor, de manera apresurada y cabeceando, llegaba desde la calle del Barco, número 8, donde se produjo el apuñalamiento. Tras mirar a su alrededor numerosas veces, sacaba de entre sus ropas un objeto y lo arrojaba a una alcantarilla.
Supuestamente, acababa de apuñalar a Iván. Víctima y agresor formaban parte de un mismo grupo que se enzarzó en una trifulca. Después del apuñalamiento y de abandonar el arma, huyó. Pero, como la Policía le tenía fichado, fue fácil dar con él. En el momento de su detención, se le informó de que pesaba sobre él una acusación de homicidio. En ese momento, el sospechoso, Ibrahim Djalu, manifestó espontáneamente a los policías: «¿Me habéis visto por las cámaras? El otro no me va a denunciar», en referencia a su víctima.
Luego, los Bomberos del Ayuntamiento acudieron a la alcantarilla donde arrojó el objeto y, tras comprobar que en la lámina de agua se veía lo que parecía un cuchillo semihundido entre el lodo, procedieron a su extracción de una manera bastante curiosa: utilizaron un imán para sacarlo y lo entregaron a la Policía Científica, para su posterior análisis de cara al atestado.
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