El censo de inmigrantes se quintuplica en la capital en siete años y ya son 24.000
Publicado el 1 Noviembre, 2008 Publicado en la sección Demografía, Inmigración ilegal, Nacionalidad no precisada |
El número de inmigrantes empadronados en la ciudad se ha multiplicado por cinco desde el año 2001 hasta 2008, pasando de 4.560 a 24.007, según revela un reciente estudio municipal. En todos y cada uno de los ocho distritos de la capital granadina, la cifra de extracomunitarios se ha quintuplicado en el periodo citado, pasando zonas como el Centro a ocupar la tercera posición en cuanto a número de extranjeros de países no comunitarios con un total de 3.316 detrás de la Zona Norte con 4.413 y Zaidín con 5.343. La mitad de los entrevistados tiene intención de quedarse en la ciudad por un periodo superior a los cinco años, una cuarta parte se muestra indecisa y un bajo porcentaje del 3,25% condiciona sus expectativas de futuro en Granada a la evolución económica de su país de origen. Sólo un 4,5% de la población inmigrante proyecta su permanencia en la capital por un periodo inferior a un año.
Una estancia en Granada que en muchas ocasiones se convierte en una supervivencia bajo mínimos. «Los inmigrantes siempre buscan los sitios más baratos para vivir, por eso la Zona Norte y el Zaidín son las más pobladas. Incluso estamos notando cómo las grandes capitales como Madrid y Barcelona están perdiendo extranjeros no comunitarios, mientras que otras ciudades más baratas como Granada o Jaén la están ganando», asegura Mohamed E. Elkhider, presidente de la asociación de mediadores interculturales, Asmi.
Pese a las duras condiciones en las que viven estas personas, la mitad confiesa mandar dinero a sus familias y lo hacen con periodicidad mensual. «Todo ello nos muestra el compromiso a nivel económico de esta población con sus familias respectivas», según figura en este estudio del Ayuntamiento de Granada. Eso sí, la mayoría de los pisos ocupados por la zona Centro, Norte, Chana o Zaidín están en muy malas condiciones y los más caros suelen ser arrendados por varias familias, que viven en unas condiciones de hacinamiento tercermundistas. El 90% viven en régimen de alquiler.
Sin guetos
Pese a las grandes concentraciones de inmigrantes empadronados en el Zaidín y Zona Norte, los autores del estudio no hablan de guetificación en la ciudad. «Por procedencia, los africanos viven en su mayoría en el Centro y Norte de la ciudad, los de origen asiático en Centro y Ronda; y los suramericanos y centroamericanos se reparten por el Zaidín, Ronda y Centro». Aunque todos los distritos de la ciudad presentan una amplia diversidad de población inmigrante, sin exclusividad de los oriundos de un continente determinado. La multiculturalidad corre por las venas de esta ciudad.
La presencia de personas de otros países en el Zaidín ha llegado a tal extremo que en la junta directiva de la asociación de vecinos «tenemos una vocal de inmigración, lo cual nos facilita el contacto con esta gente, que de forma mayoritaria está muy bien integrada en la barriada», explica Mariángeles García, presidenta de la asociación de vecinos del Zaidín. Incluso la misma federación provincial de asociaciones de vecinos dispone de un vocal de inmigración en su junta directiva, y barriadas como Pajaritos o Barrio Fígares son dirigidas por presidentes de nacionalidad extracomunitaria.
Frente a la falsa idea de que la mayoría de estas personas residen de forma irregular, el estudio revela que tres de cada cuatro dispone de todos sus papeles en regla para permanecer en el país. Sólo el 18% de los empadronados confiesa no disponer de papeles y el 4,75% está en vías de obtenerlos. Y lo más importante: «el número de quienes disponen de un permiso de trabajo duplica a quienes no lo tienen». Un dato significativo si se compara con el año 2003 cuando el número de inmigrantes que carecían de empleo duplicaba al de los asalariados.
El comercio, la hostelería y la construcción son los tres sectores que emplean al 75% de los inmigrantes empadronados en la capital granadina, salvo en el caso de las féminas que copan el mercado del servicio doméstico y cuidado de personas de forma mayoritaria.
Más integración
La percepción del fenómeno migratorio por la población granadina es cada vez más negativa. En el año 2003, el 50% de los granadinos tenía una visión positiva de los extranjeros residentes en la capital y sin embargo en el año 2006 pasó a ser del 30%. El estudio concluye con la necesidad de que las administraciones arrimen más el hombro para favorecer medidas de integración, que prevengan actitudes xenófobas en una ciudad donde el racismo no es un problema todavía.
El porcentaje de quienes pensaban que las leyes sobre inmigración eran tolerantes en 2003 se duplica en este estudio mientras que, por el lado contrario, el grupo de personas que pensaban que las leyes eran duras es ahora tres veces menor.
«Cuando hablamos de medidas para favorecer la integración de los inmigrantes tenemos que contar también con la población autóctona. El trabajo debe desarrollarse con el extranjero, pero también con el ciudadano granadino», advierte Mohamed Elkhider.
La presidenta de los vecinos del Zaidín dice que en su barrio la integración entre todos los colectivos se lleva por bandera. «Aquí las carencias de los inmigrantes son las mismas que tenemos el resto de los zaidineros. Una muy importante es la falta de instalaciones deportivas y otra que hoy nos toca de lleno es la necesidad que presentan muchos ciudadnos de salir del pozo del paro».
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