Represión islámica contra la mujer en Afganistan
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La Comisión de la ONU para los Derechos Humanos sobre la violencia
contra las mujeres ha denunciado que a la mayor parte de las niñas y de las mujeres afganas "no les queda más alternativa que aguantar la violencia que sufren". El sometimiento y discriminación que padece la mujer en el mundo islámico se ve acentuado en Afanistan después de los años de dominación taliban. La mujer afgana carece de autonomía, especialmente en las zonas rurales, así las afganas que se muestran en público sin compañía son inmediatamente sospechosas de "haber cometido un delito sexual" y si se dirigen "a la policía o a las autoridades judiciales en busca de protección, a menudo son a su vez ultrajadas”. Además, muchas de las afganas encarceladas lo están por haber huido de sus casas y posteriormente haber sido acusadas de adulterio, y "una vez que una joven o una mujer ha pasado una noche fuera de casa sin control familiar, se convierten en proscritas".
Según el informe de la ONU “la primera fuente de violencia contra las mujeres se deriva de los matrimonios forzados, muchos de ellos con niñas", costumbre de fuerte raigambre en las sociedades islámicas, que impide la libre elección de esposo a la mujer, que se ve abocada al un matrimonio no deseado pactado por su padre.
Por otro lado las agresiones sexuales contra la mujer soltera e independiente no son perseguidas, “las autoridades gubernamentales y tribales prefieren que los abusadores se comprometan a poner fin a su comportamiento, antes que imponerles una sanción, que sólo se produce en un escaso porcentaje de actos violentos”. La violación como resarcimiento tribal se sigue practicando y aunque el informe reconoce que desde la caída del régimen islámico radical de los talibán la situación de las mujeres afganas ha mejorado y que ellas han desempeñado un importante papel en la configuración constitucional del país a través de la Loya Yirga (2003), el camino por recorrer es aún muy duro, ya que fuera de Kabul apenas existe respeto por la libertad e independencia de la mujer. Pese a que la nueva Constitución afgana otorga a hombres y mujeres los mismos derechos y obliga a sus autoridades a cumplir con la legislación internacional sobre derechos humanos, las férreas tradiciones islámicas siguen gozando de preeminencia frente a la legislación modernizadora.

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