Esperanza Oña | Delirio nipón
El presidente de la Junta de Andalucía, Griñán, dijo en un debate reciente del parlamento autonómico que “el hecho de que Zapatero sea malo, no convierte al PP en bueno”. Para reforzar su posicionamiento en contra de mi partido, utilizó como argumento la incapacidad manifiesta del presidente del gobierno. Le traicionó el subconsciente hasta el punto de descubrirnos su verdadera opinión. Fue noticia nacional.
Es verdad que Zapatero se ha ganado su fama a pulso. Negaba la crisis rotundamente, ha anunciado brotes verdes siempre inexistentes, ha vaticinado el final de este calvario en numerosas ocasiones, ha asegurado que la economía española estaba en la Champions League, ha presumido de que los niveles peores de paro bajo su mandato serían mejores que los más logrados niveles de empleo en el de Aznar. También dijo que jamás plantearía una reforma laboral, que no bajaría los salarios y que por nada del mundo tocaría las pensiones. Así, un sinfín de barbaridades y mentiras.
No obstante la última de sus apariciones ha superado con creces cualquier expectativa. En Japón ha delirado. Se ha lanzado al vacío asegurando que la economía española y la nipona son prácticamente idénticas, que han progresado de forma paralela y que gracias a un esfuerzo semejante, el resultado de ambas ha sido milagroso. Al terminar la alocución se quedó tan a gusto, sin sensación de ridículo ni de exageración. Sólo le invadía su habitual optimismo desbordante que ya nos ha causado demasiados problemas.
Otra cosa bien distinta es la reacción que sus frivolidades originaron en los demás. Los españoles con sentido común, que supongo somos la mayoría, sufrimos con estas cosas. Después de la sorpresa inicial al conocer la imprudencia presidencial, llega la reflexión avergonzada. Vergüenza ajena por él y vergüenza propia por nosotros. Se trata del presidente del gobierno y aunque muchos no le votemos bajo ningún concepto, es humillante para España.
No gusta que todo el mundo sepa la clase de irresponsable que nos gobierna. No es cómodo que la prensa mundial recoja semejantes declaraciones dejando al descubierto las ocurrencias del personaje que tiene en sus manos nuestro presente y gran parte de nuestro futuro. No reconforta que esta cruda realidad aflore con la mayor dureza. No es propio de un país serio.
Es doloroso que nos represente un político de tan escasa valía, con memoria frágil y selectiva. Se olvidó en su verborrea incontrolada, del 20% de paro que sufren los españoles y de que esta cifra duplica la media europea situándonos los últimos. Se olvidó de que Francia, Alemania e incluso Inglaterra empiezan a resurgir y de que mientras en España existan cuatro millones de parados no puede iniciarse el crecimiento económico. Se olvidó en su comparación odiosa de que en Japón, nuestro país gemelo, el paro es sólo del 5%.
Los primeros frutos de su viaje ya los estamos recogiendo. A las pocas horas de consumar su nuevo engaño en el Imperio del Sol Naciente, nos enteramos de que Sony dejará de producir televisiones en España por el cierre de su fábrica en la que trabajan 1030 personas. Tal vez si Zapatero hubiese visitado Japón en enero de 2007, que es cuando estaba previsto, podría haber abordado con antelación el problema de la deslocalización. En lugar de eso, ha retrasado el viaje en varias ocasiones. Los trabajadores de Sony tienen 1030 razones para estar tremendamente agradecidos.
No es la primera vez que Zapatero anula o aplaza visitas oficiales. Se programan siempre ante la necesidad de abordar cuestiones importantes en las que los intereses de nuestro país están en juego. Pero esa circunstancia prioritaria para cualquier gobernante, no pesa en su sentido de la obligación. Además el hombre es un poco vago y perezoso, lo que no sirve de gran ayuda.
Le motiva mucho más debilitar España. Y a eso se entrega en cuerpo y alma dedicando toda su atención. No en vano intenta acordar con el PNV una nueva entrega por capítulos que puede terminar con la unidad de caja. Menudo peligro. No sólo para todos nosotros. También para el pacto del primer gobierno no separatista en el País Vasco.
Su objetivo es permanecer. Lo demás le resulta absolutamente indiferente.
Ata usted muy bien los cabos…
Me gustan sus artículos
Francisco Segura
7 sep 10 at 17:51