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Minuto Digital: 13.01.2006
Los miembros del lobby promarroquí en España afianzan su trabajo en estos días. Uno de ellos es el consejero del Presidente del Gobierno socialista Máximo Cajal, que el próximo 19 de enero impartirá una conferencia en Rabat bajo el título 'Alianza de Civilizaciones: El papel de España y Marruecos'
Las opiniones de Máximo Cajal son sorprendentes en un diplomático 'progre', de los que creen que los actos y declaraciones de todo gobernante deben acomodarse al derecho internacional y la Carta de la ONU. Cajal, actualmente encargado por Rodríguez de llevar a término la Alianza de Civilizaciones, escribió en su libro 'Ceuta, Melilla, Olivenza y Gibraltar. ¿Dónde acaba España?' afirmaciones sorprendentes, más propias de un portavoz marroquí:
La República Árabe Saharaui Democrática sería, en su opinión, un "mini-Estado de más que dudosa viabilidad, enfeudado en Argelia, en el bajo vientre marroquí, frente al archipiélago canario, seguro factor de desestabilización del conjunto del Magreb".
De los saharauis escribe que no existieron como pueblo hasta la colonización, tesis marroquí rechazada por el Tribunal de La Haya y la ONU: "Criatura del colonialismo español, el pueblo saharaui, como tantos otros, no preexistía como tal a la presencia de la potencia colonizadora en aquel territorio desértico".
En conclusión, la postura de España en este conflicto debe ser, según el dictamen de Cajal, la siguiente: "A España no le conviene en absoluto una RASD enclavada en la frontera meridional de Marruecos, y a este imperativo deberíamos atenernos". Es decir, el progresista Cajal, que renunció de su cargo diplomático cuando se formó el primer Gobierno del PP, propone que España vulnere las resoluciones de la ONU al respecto. No parece que haya mucha diferencia entre el progresista Cajal y el reaccionario Bush.