Minuto Digital: 07.02.2006
El cava ha dejado de vender 6,6 millones de botellas en el mercado español. Entre las exportaciones y las importaciones el saldo para la industria catalana es de un aumento en la venta de botellas de un 0,46%, la peor cifra desde el año 2000. Una caída que tiene responsables políticos.
La industria del cava ha hecho sus cuentas y el año 2005 ha sido el peor desde 2000. La venta de botellas sólo aumentó un 0,46% respecto al ejercicio precedente. El mercado español ha rechazado 6,6 millones de botellas fabricadas en Cataluña; la industria ha evitado una caída total de las ventas porque el mercado extranjero creció. Las empresas catalanas han vendido un 7,9% menos que en 2004.
Los productores españoles vendieron el año pasado 222,4 millones de botellas de cava, de las cuales 93,5 millones (42% del total) se destinaron al mercado nacional, mientras que 128,9 millones (58%), se exportaron a Alemania, Reino Unido y Estados Unidos y otros países. De los 93,5 millones de botellas compradas por los españoles, 90,8 millones salieron de las bodegas catalanas, un 7,9% menos que en 2004, mientras que el resto, 2,6 millones, se produjeron en bodegas afincadas en otras regiones, lo que supone un aumento del 93,12% respecto al ejercicio anterior.
El saldo total presentado ayer por el presidente del Consejo Regulador del Cava, Gustavo García Guillamet, registra que la venta de botellas de cava se incrementó el año pasado un 0,46% respecto a 2004, el aumento más reducido desde 2000, cuando las ventas cayeron el 14,66% debido al freno de las exportaciones.
El descenso de las ventas en España, el mercado tradicional del cava, es el mayor desde 1993, cuando la disminución fue del 7,81%, según los datos del Consejo Regulador. Guillamet, que representa a 268 empresas de toda España, ha atribuido esas pérdidas al boicot.
El presidente del Consejo reconoció que varias empresas vitivinícolas del resto de España compraron 306.000 unidades procedentes de bodegas catalanas para incluir su etiquetado, práctica permitida por la normativa.
El consejero de Agricultura de la Generalitat, el socialista Antoni Siurana, comparó el boicot a los productos catalanes con el que promueven sectores radicales del mundo musulmán contra las mercancías de Dinamarca en represalia por la publicación de unas caricaturas de Mahoma en la prensa de este país. Añadió que en 2004 las autoridades del Tripartito catalán se tomaron el boicot “como una anécdota” y que ahora se lo tomarán “más en serio” para “convencer de la calidad y de la bondad de este producto”.
Sin embargo, el problema del cava catalán no es de calidad, sino de la política nacionalista.