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Minuto Digital: 30.03.2006
Extractamos un teletipo de 5 de mayo de 2005 sobre una conferencia de prensa de Alfonso Guerra, diputado por Sevilla y presidente de la Comisión Constitucional, sobre el Estatuto catalán, entonces en tramitación en el Parlamento regional. En Guerra confiaban los sectores de sentimiento nacional del PSOE para enfrentarse al pacto de Rodríguez con los separatistas catalanes. Cuando se eligieron las comisiones y los presidentes de la legislatura, los diputados del PP se abstuvieron de votar a los socialistas por diferencias en el reparto de los puestos, salvo el ex ministro Federico Trillo, que votó afirmativamente a Alfonso Guerra.
El presidente de la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados, Alfonso Guerra, recordó hoy que desde un estatuto “no se pueden cambiar las normas que establece la Constitución” y aseguró que la mayoría de las reformas que ha visto “en un 50 por ciento de lo que dicen no respetan el mandato constitucional”.
En rueda de prensa en Cádiz para presentar la exposición 'Carteles de la Guerra 1936-1939' en calidad de presidente de la Fundación Pablo Iglesias, Guerra aseguró que “con modestia, pero muy vigilante” tiene “bien estudiado” el actual debate sobre la financiación autonómica y la reforma de los estatutos, manifestando que “no es un problema de opiniones de unos y otros y aunque está bien discutir para llegar a un equilibrio, hay que atender a la legalidad”.
En este sentido, atribuyó esta “legalidad” a la Constitución de 1978, de la cual mencionó el artículo dos “sobre la igualdad de los españoles”, el 138 “sobre que la creación de una comunidad autónoma no puede suponer privilegios para la misma” o el 139 párrafo dos acerca de “garantizar la solidaridad interterritorial entre regiones”.
Así, explicó que estos tres principios “deben de ser respetados”, aunque alguien “puede tener ideas en sentido contrario porque para eso estamos en una sociedad democrática y hay libertad”, pero si quiere modificar lo establecido “tiene que modificar la Constitución, lo cual no se puede hacer por una Ley de un Parlamento autonómico”.
Sobre la modificación de la Carta Magna, Guerra no se mostró partidario de “descalificar” a aquellos que apuestan o no por ello, ya que “las dos posturas son legítimas, pero los que quieran cambiarlo deben hacerlo según las normas de la Constitución o con una mayoría suficiente”.
Con todo ello, reiteró que desde un estatuto de autonomía “no se pueden cambiar las normas que establece la Carta Magna, es imposible, sería inconstitucional”, y si el Parlamento decide con la mayoría aceptar un estatuto en este sentido, “50 diputados tiene derecho a llevar esto ante el Tribunal Constitucional, que no podrá negarse a aceptar su anticonstitucionalidad”.
A su juicio, “estamos ante un enredo de políticos y periodistas del cual se sale muy fácilmente, no hay más que leer la Constitución”, pero lo que no consideró “aceptable” es que la gente "quiera cambiar la Carta Magna por la puerta de atrás, usando la técnica del mandato legislativo, decir al legislador estatal en un estatuto “haga usted esto porque yo se lo ordeno”.
Ante lo que consideró “la fiebre reformadora” de los estatutos, aseguró que “nadie lo está haciendo, nadie los cambia, sino que los hace nuevos y no tienen el valor de reconocerlo”, y puso de ejemplo el catalán que de 57 artículos pasará a más de 300 “y eso no es reformar, como mínimo lo engorda”.
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