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Sandra Gutiérrez. Madrid: 21.06.2006
La Universidad San Pablo CEU de Madrid ha sido el escenario de un acto de homenaje al fallecido cónsul noruego Félix Schlayer, quien, desde su cargo, salvó la vida a miles de españoles amenazados por la represión republicana entre julio de 1936 y julio de 1937, a muchos de los cuales acogió en su embajada.
Al acto fueron invitados los embajadores de todos los países cuyas misiones diplomáticas acogieron refugiados durante la guerra civil, aunque finalmente sólo asistió uno, en representación de la embajada de Turquía.
Entre los presentes se encontraban Ricardo de la Cierva, Pío Moa, la periodista Isabel Durán, el vicerrector del CEU Luis Togores, el magistrado del Tribunal Supremo Adolfo Prego, Javier Ruíz Portella, director de la editorial Áltera y José Manuel de Ezpeleta responsable de la compilación del libro.
El homenaje tuvo lugar con ocasión de la publicación del libro de Schlayer Matanzas en el Madrid republicano por la editorial Áltera. La obra ya fue editada en alemán en 1938 con el título Diplomat im roten Madrid (Un diplomático en el Madrid rojo), pero nunca antes había sido publicado en español. El libro es el testimonio del Sr. Schlayer, quien, con un estilo conciso a modo de acta notarial, cuenta las persecuciones, los asesinatos masivos y las torturas de las checas rojas en el Madrid de la revolución de las que él fue testigo.
Félix Schlayer se estableció en España en 1895 y en 1936, a los 63 años de edad, fue nombrado Cónsul y Encargado de Negocios de Noruega en España. Al encontrarse fuera de España el embajador de Noruega, el 18 de julio de 1936 se pone al frente de la legación de dicho país, y consigue salvar a los más de mil refugiados que había acogido en su embajada, así como a otros muchos prisioneros de las checas, de los comités y a miles de perseguidos del extrarradio y de pueblos cercanos a Madrid. Tras descubrir las fosas de Torrejón de Ardoz y de Fomento y confirmar el fusilamiento de cientos de presos, en noviembre de 1936 descubrió la matanza, en Paracuellos de Jarama, de más de cuatro mil presos preventivos extraídos de las cárceles de Madrid, y probó la implicación directa de Santiago Carrillo en la masacre.
Ricardo de la Cierva afirmó, durante su intervención, que Schlayer le refugió a él y a su familia en la embajada de Noruega en Madrid el 23 de julio de 1936. También intentó salvar a su padre de ser fusilado en Paracuellos en 1936, aunque no lo consiguió. De la Cierva recordó que Schlayer “tuvo que huir de España en la primavera de 1937 por las represalias que le acarreó su auxilio a los refugiados, entre ellos a mi padre”. De la Cierva añadió que más de 400 víctimas de Paracuellos están en proceso de beatificación, y entre ellos se encuentra su padre, que se entregó para salvar a su madre y a sus hermanas.
Por su parte el historiador y periodista Pío Moa afirmó que “la actual memoria histórica no sólo olvida a las víctimas del otro lado, sino también a las propias víctimas de la izquierda”. Moa quiso desmentir el manido argumento de que la guerra civil destruyó la democracia, y explicó: “La guerra civil no destruyó la democracia, sino que fue la destrucción de la democracia y la ley la que llevó a la guerra civil”. En cuanto a la represión de posguerra, recordó que “la mayoría de los que fueron juzgados y ajusticiados por el régimen tenían delitos de sangre, eran asesinos o chequistas. En la represión cayeron inocentes, pero también culpables”.
Para terminar, el Vicerrector del CEU, Luis Togores, anunció la celebración de un congreso sobre la República y la Guerra Civil que tendrá lugar en la Universidad San Pablo CEU los días 22, 23 y 24 de noviembre.
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