Decir la verdad cuando sabemos que nos pesará es la mejor prueba de honradez.
              Dave Weinbaum
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JUAN RAMÓN CALERO:
"Somos una derecha social, demócrata y cristiana"


 
Juan Ramón Calero
 

De Juan Ramón Calero, presidente nacional del Partido Demócrata Español, han dicho los medios de comunicación que es una de las cabezas mejor amuebladas de la vida política de España. Y según el criterio de algunos analistas no es un político a la vieja usanza algo que responde a la mentalidad cartesiana de un gobernante polivalente con imagen de estadista, como lo demostró a su paso por el Congreso de los Diputados, siendo uno de los portavoces mas preparado del Parlamento. Además, si hay que destacar alguna virtud de su compleja personalidad, compleja por extensa, es la de la honradez y coherencia ideológica. Pudo ser ministro pero eligió el difícil camino de dirigir un joven partido enfrentado a los poderes fácticos, acusado y cercado económicamente, calificado como de extrema derecha e incluso silenciado por la mayoría de los medios de comunicación adictos a los partidos mayoritarios, porque la consigna es reducir al PADE a la nada política. Por todo, hemos hablado con Juan Ramón Calero y así ha respondido a nuestras preguntas, con entera libertad:

¿ Por qué salió a la vida política el PADE?

Por la necesidad de dar testimonio libremente de una serie de principios que en 1996 el PP de Aznar había abandonado por su exceso de pragmatismo electoral. Frente a las concesiones ilimitadas al PNV y a Convergencia para garantizar el voto de investidura y el apoyo en la legislatura, fue preciso afirmar la unidad de la nación española. Frente a los excesos del ultraliberalismo y las privatizaciones del servicio público, afirmamos que una derecha social y cristiana tiene que defender las leyes del estado de bienestar, porque en política hay que estar beneficiando a los débiles, y no para favorecer a los fuertes; y frente al centralismo despótico de los grandes partidos, propiciado por el sistema electoral de listas cerradas y bloqueadas, era preciso afirmar la conveniencia de profundización en la democracia, de modo que la actividad política recupere su dinámica de abajo a arriba, y se reforme el sistema electoral para a ir a distritos uninominales, como ocurre en el Reino Unido.

¿ Qué momento vive ahora su partido, es un partido marginal?

Hemos tenido muchas dificultades. Desde los centros de poder en manos del PP se nos han puesto todos los obstáculos imaginables. Desde el PSOE también. Nosotros rompemos el discurso socialista de que el PP es la derecha. Nuestra presencia viene a decir que hay otra derecha que no es de centro y que defiende principios, ideas y cree en la moderación como actitud política, que no ve a nadie como enemigo y que repudia que se crispe la convivencia de los españoles. Pues bien, a pesar de las dificultades hemos sobrevivido durante siete largos años. Y tenemos concejales en bastantes ayuntamientos y las bases sentadas para consolidar una importante estructura de partido.

Hágame un breve análisis de la situación política en España en estos momentos. ¿ Está la Iglesia acosada por el poder político?

Un análisis de la situación política actual no puede ser breve, pues la situación es compleja y requeriría hablar mucho. Me voy a limitar a indicarle que percibo desde el 14 M en el sector de la sociedad que no vota socialista una profunda frustración, la sensación de que hemos perdido la oportunidad histórica de gobernar España durante otros ocho años. ¿ Por qué ha ocurrido esto? este proceso de reflexión no se quiere hacer en voz alta. Habría que decir que se cometieron errores y señalar a los culpables de esos errores. Pero quien lo hace, lo trituran, como le ha ocurrido Alberto Ruiz Gallardón. Es más fácil seguir echando la culpa a Polanco. Pero de la frustración solo se saldrá por la verdad, y no por la permanente mitomanía halagüeña.

En cuanto a la Iglesia Católica, lo están pasando mal en estos momentos. Como comunidad de católicos, tendrá que seguir defendiendo los principios morales en que se asientan las creencias religiosas en asuntos como el matrimonio de los homosexuales, la adopción, la enseñanza de la Religión. Ahora bien, como organización, la Iglesia ha de comprender que la sociedad actual española no es la de hace treinta años. Es una sociedad más plural en la que el peso del catolicismo ha disminuido.

¿ Los partidos mayoritarios, tanto el PSOE como el PP, son responsables del auge creciente de los nacionalismos?

La existencia de nacionalismos periféricos en España son expresión de la pluralidad de España, reconocida en nuestra Constitución de 1978, y en ese sentido merece todo respeto. Ahora bien, si desde partidos nacionalismos se pretende romper la convivencia pacífica de los españoles que formalizó la Constitución española, propugnando que la sociedad de sus regiones son naciones con derecho de autodeterminación, entonces ese nacionalismo sería pernicioso para la convivencia española, y merecería todos los reproches. Pero de esa deriva separatista no tienen culpa los grandes partidos españoles, sino los propios partidos nacionalistas. Y llegados a este punto, habrá que pensar en soluciones para evitar la ruptura de la unidad española. Y ahí si que se va a demostrar la valía y la claridad de ideas de todos y cada uno.

¿ Usted cree que la España de las autonomías ha sido, y es un error histórico, que está rompiendo la unidad nacional?

En principio, el art. 2º y el Título VIII de la Constitución parecían los instrumentos adecuados para una descentralización política que articulase el pluralismo territorial de España. El proceso de descentralización ha sido difícil y tremendamente caro, pero en la mayor parte de las regiones ha mejorado las condiciones de vida. Hay muchos problemas, desde luego, y sobre algunas competencia s debería meditarse sobre la necesidad de que el Estado las recupere. Pero, en general, el resultado no ha sido malo. Sin embargo, si el pacto constitucional no se aceptó de buena fe y desde el principio se pensó que la descentralización autonómica no era mas que un paso para la autodeterminación, de ciertas regiones españolas, entonces surge el grave problema que hoy tenemos. Pero la cuestión no es la bondad o maldad del sistema, sino la buena o mala fe de algunos planteamientos nacionalistas. Tendremos que convencernos todos de que lo que se acordó en al Constitución de 1978 fue la descentralización del Estado, pero no de la Nación. España es una nación por su pasado común, por su interdependencia actual, y porque en el futuro, en Europa, solo seremos fuertes unidos, y no disgregados. Que nadie piense que en España va a ocurrir lo de Yugoslavia. Porque si algunos vascos o algunos catalanes no se sienten españoles, todos los demás españoles nos sentimos vascos y catalanes.

El PADE tiene una gran carga social ¿ Como solucionaría el problema del paro, las bajas pensiones, de las familias numerosas y de la amenazante inmigración?

Me pide Vd. que exponga con brevedad un programa de gobierno. Y esto es imposible. En política no caben los arbitrarismos ni las soluciones mágicas. Todas estas cuestiones que ha enumerado son problemas de la sociedad española que requieren mucho trabajo por parte de los dirigentes políticos, y también mucho consenso entre las fuerzas políticas para llegar a acuerdos en asuntos en los que no importa el color político, ni que pueda atribuirse el mérito de solucionar el problema. Lo importante es que los problemas vayan solucionándose, pese a su complejidad y pese a las limitaciones presupuestarias. El PADE no pretende dar lecciones a nadie de como solucionar estos problemas. Lo que si decimos es cuál es nuestra prioridad: nosotros no creemos en el liberalismo salvaje de los neoconservadores, que han asimilado mal las enseñanzas de la Escuela de Chicago. Nosotros decimos que, desde nuestra concepción cristiana de la vida, los poderes políticos no pueden ser indiferentes a las injusticias, a las irregularidades, a los abusos que generan las leyes de mercado: el poder político tiene que intervenir para corregir esos abusos y para deshacer esas injusticias. No se puede rendir culto al déficit cero mientras los jóvenes no puedan adquirir una vivienda. No se puede permanecer indiferente mientras algunos desaprensivos se enriquecen a costa de los demás. Somos liberales, creemos en la economía de mercado. Pero sin exagerar. Sin excesos ni falsos cultos: la sociedad ha de actuar con libertad, pero el Estado ha de luchar por la Justicia. Y eso, hoy en Europa, es la defensa de las leyes del Estado de bienestar: que la mejor sanidad sea la pública, que las mejores enseñanzas sean las públicas, que el sistema de pensiones sea seguro, que aflore la economía sumergida, que se reduzca el fraude social, que se impidan y corrijan las situaciones de monopolio, etc., etc..

Finalmente, ¿ cómo encajar a la actual juventud española en el marco político que representa el PADE?

La juventud es muy diversa. Hay jóvenes que cifran su vocación política en hacer carrera y convertirse en políticos profesionales. Son una especie muy común, que pulula por las universidades, y por los centros de trabajo. Para esta juventud, el PADE no va a ser nunca su partido. Porque aquí concebimos la dedicación política como el resultado de una vocación de servicio a los demás, una actitud vital fundada en unas convicciones ideológicas, en unos principios por los que luchar. En el PADE pensamos que la política no es un medio de vida, sino una vocación de servicio público en defensa de unas ideas. Por eso nosotros les pedimos a los jóvenes que se dediquen a formarse profesionalmente, y cuando tengan su vida resuelta, que vengan al PADE a luchar por sus ideas y a ser útiles a la sociedad. No ofrecemos puestos en consejos de administración de entes públicos ni sueldos oficiales. Sólo ofrecemos una organización estructurada en base a una profunda convicción democrática, y desde la que queremos ofrecer a la sociedad la defensa de unos principios... Planteadas las cosas así, son muchos los jóvenes que forman parte del PADE, o que se interesan por él.

Para cerrar esta entrevista dígame si su partido va a votar a favor de la Constitución europea.

No lo sé. El PADE aún no ha adoptado una decisión al respecto. Nos encontramos en pleno debate interno. El próximo 20 de Noviembre, se reúne en Madrid la Comisión Directiva Nacional, máximo órgano entre congresos, para tomar una decisión. No sé si recomendaremos el sí, el no o la abstención, en ese referéndum. Será lo que democráticamente se decida. Cuando lleguemos a una conclusión, lo haremos a la opinión pública. Evidentemente yo tengo una opinión formada. Y debatiré en esa sesión para intentar convencer a mis compañeros de partido. Pero la opinión de una persona aunque sea el Presidente Nacional, no importa. LO que importa es la opinión de la institución. Y ésta se pronunciará democráticamente.



Una entrevista de
Santiago Fontenla
santiagofontenla@minutodigital.com









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