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Rubén Kaplan | Homenaje público en España a Ángel Sanz Briz, un “Justo entre las Naciones”

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Por una plausible iniciativa de España y Libertad y Alternativa Española se convoca para el día 28 de este mes de septiembre, en Madrid (C/Velázquez 93, a las 20:00 horas), a un acto público de homenaje y reconocimiento al diplomático Ángel Sanz Briz, coincidiendo con el centenario de su nacimiento, y por extensión a todos los funcionarios designados por la Cancillería de España con responsabilidad en las legaciones de toda Europa, que durante la II Guerra Mundial lograron salvar de la muerte a no menos de 50.000 judíos.

Entre aquellos diplomáticos españoles, España y Libertad y Alternativa Española quieren recordar especialmente a Eduardo Propper de Callejón, José Ruiz Santaella, Bernardo Rolland de Miotta, Sebastián de Romero Radigales, Miguel Ángel Muguiro, Julio Palencia y Tubau, José de Rojas y Moreno y Giorgio Perlasca. Al igual que Sanz Briz, Propper de Callejón y Giorgio Perlasca también fueron honrados por Israel con el título de “Justo entre las Naciones”, otorgado por el “Yad Vashem”, el Museo del Holocausto israelí, que supone la más alta distinción que se otorga a un civil que no profese la fe hebrea, que haya arriesgado su propia vida para salvar un judío.

El acto se celebrará a la altura del número 93 de la calle Velázquez, frente al que fue domicilio madrileño de Ángel Sanz Briz y donde está colocada una placa de recuerdo y homenaje.

Sin poseer la notoriedad del encumbrado alemán Oskar Schindler, pero habiendo multiplicado por cinco la lista de judíos salvados por aquél, Ángel Sanz Briz, el diplomático español que evitó la muerte de 5200 judíos húngaros durante la II Guerra Mundial, será objeto el 28 de septiembre en Madrid de un merecido homenaje por parte de los organizadores.

Nacido en Zaragoza el 28 de septiembre de 1910, Ángel Sanz Briz, habiendo cursado Derecho, ingresó en la Escuela Diplomática en 1933 y finalizó sus estudios poco antes del comienzo de la Guerra Civil Española.

En marzo de 1944 ya se columbraba que la guerra estaba perdida para el Tercer Reich. Mientras los Aliados ultimaban los preparativos para el desembarco en Normandía, los rusos avanzaban decididamente por el este.

Ante ese sombrío panorama, el vesánico Hitler, decidió invadir Hungría, el único país de Europa central que hasta ese momento no había caído bajo la férula nazi.

Al nombrar al sanguinario Adolf Eichmann como Gauleiter (Gobernador) en Hungría, el régimen nazi patentizó su decisión de implementar la Solución Final, penoso eufemismo de aniquilación, con los judíos húngaros. Estos, integrantes de una centenaria y próspera comunidad, mientras eran saqueados y despojados de sus pertenencias, fueron obligados a registrarse, a bordarse en la solapa la estrella de David, para casi de inmediato ser transportados en trenes de ganado al sur de Polonia, al campo de concentración de Auschwitz, donde serían gaseados.

Dada la premura por acelerar el exterminio, a diferencia de otros países de Europa, en Hungría no hubo guetos, no fueron necesarios.

Mientras el Gobierno filo alemán de Miklos Horthy colaboraba con los invasores, los nazis húngaros de la Cruz Flechada, consumaban despiadados pogromos y persecuciones por las calles contra los judíos de Hungría, al tiempo que instalaban campos de tránsito para concentrarlos antes de su envío a la muerte.

El cuerpo diplomático destacado en Budapest, era testigo horrorizado de los acontecimientos.

En la legación española, que no era sospechada ni mucho menos, de simpatizar con los Aliados, el encargado de negocios, Miguel Ángel de Muguiro, escribió a Madrid, reportando escandalizado, las vejaciones, palizas, registros y otras aberraciones con las que se solazaban los miembros de las SS.

En Madrid, estaban absolutamente al tanto de las intenciones del “amigo alemán” en Hungría. Un año antes, según consigna en una excelente nota Fernando Díaz Villanueva, Federico Oliván, secretario del embajador español en Berlín, había escrito al ministerio de Exteriores, pidiendo permiso para ayudar a los pocos judíos que iban quedando con vida en el Gran Reich: “Si España se niega a recibir a esta parte de su colonia en el extranjero, la condena automáticamente a muerte, pues esta es la triste realidad”. La colonia a la que se refería eran los judíos sefarditas, herederos lejanos de aquellos que fueron expulsados de España por los Reyes Católicos en 1492.

Tanto Oliván en Berlín como Muguiro en Budapest habían rescatado un viejo decreto promulgado por Primo de Rivera en 1924, en virtud del cual todos los que demostrasen pertenecer a aquella Sefarad errante, obtendrían de inmediato la nacionalidad española. Ocultaban que el efecto del decreto había expirado en 1931, pero en Madrid no se acordaban y los nazis, naturalmente, no lo sabían. Muguiro se agarró a él para solicitar a las autoridades húngaras la protección de los sefarditas. El problema es que en Hungría, sefarditas, lo que se dice sefarditas, había muy pocos. No daban ni para llenar un tren”.

Sin amilanarse, informando a Madrid del futuro aciago que aguardaba a la comunidad hebrea, usufructuando su condición de diplomático, Muguiro, intercedió a favor de todos los judíos que pudo y engrandeció su obra al apropiarse de un cargamento de 500 niños, a los que les extendió visado y envió a Tánger, salvándolos de la inexorable muerte que les esperaba en Polonia.

Este hecho y otros análogos que trascendieron, fueron los que generaron la animosidad en su contra de los húngaros y alemanes, y los que determinaron, el cese inmediato de sus funciones.

La causalidad, en nombre de la Divina Providencia, hizo que el sucesor fuera su secretario, un joven de 32 años que se llamaba Ángel Sanz Briz, un zaragozano casado con una hermosa mujer, con la que tenía una niña recién nacida.

Sanz Briz, quien estaba consustanciado con la política de Muguiro, fue nombrado encargado de negocios de la Embajada de España. Junto a un italiano llamado Giorgio Perlasca, que había combatido en la Guerra Civil, refinó y perfeccionó los procedimientos de su antecesor. La premisa era hacer lo mismo, pero con mayor sigilo y menor exposición.

Para evitar elucubraciones y conjeturas, a Perlasca lo nacionalizó español y lo contrató para que trabajase en la Embajada, donde en lugar de su primigenio nombre Giorgio, se lo empezó a llamar Don Jorge.

Entre los diplomáticos acreditados en Budapest, hubo varios más comprometidos en la salvación de vidas. Con seguridad, fueron inspiradores de Sanz Briz.

En la Embajada de Suecia descollaba, Roul Wallenberg, quien fue la tabla de salvación de miles de judíos condenados a muerte. En la de Suiza, Carl Lutz, el inventor de los salvoconductos de protección denominados “schutzbriefe”, que significaron para los judíos, certificados de vida.

Imposibilitado de informar al Ministro de sus intenciones, para no correr el riesgo de ser cesado en sus funciones, al igual que Muguiro, Sanz Briz se limitaba a detallar las atrocidades que estaban perpetrando los nazis y los vernáculos Cruz Flechada en Hungría, contra la inerme población judía

Las denuncias de Sanz Briz, no tenían respuesta de Madrid. El silencio, interpretado por él, como haga lo que le parezca, pero no genere complicaciones, fue el acicate que necesitó para intensificar sus esfuerzos en aras de salvar la mayor cantidad posible de vidas.

Curiosamente, a Madrid, no le parecía del todo mal que los sefarditas retornaran a su patria, de la que injustamente habían sido expulsados los judíos cinco siglos antes. Los nazis incrédulos, no comprendían que la España de Franco, a la que habían auxiliado, se preocupara por unos judíos desterrados tanto tiempo atrás. Aún sin entenderlo lo toleraban. En un hecho sin precedentes, la Embajada de España en Berlín, logró sacar de Bergen-Belsen a 365 judíos que según el embajador, eran de origen sefardita, judíos de origen español.

Los nazis de Hungría, no sabían fehacientemente el número de judíos de origen sefardita, pero sabían que eran muy pocos.

Sanz Briz, conocedor de la propensión del asesino Eichmann a la molicie, le envío una carta en respetuosos términos, acompañada de una considerable suma de dinero, para que los descontrolados batallones de las SS no afligieran a “sus” judíos.

Los cuantiosos estipendios recibidos, lograron que el representante español, obtuviera el exiguo cupo de 200 personas, que eran la cantidad de sefarditas estimados en el país. Sólo podría emitir 200 pasaportes, ni uno más.

Sanz Briz aceptó sin protestar la dádiva y dio órdenes en la Embajada para preparar los salvoconductos, pero no los 200 asignados, sino todos los que fuera posible. Para ello, se valió de un ingenioso y arriesgado ardid. Ninguno de los pasaportes debía tener un número mayor al 200, pero tampoco debían repetirse. Para ello fue creando varias series que iban del uno al 200. Por ejemplo del pasaporte 80, había varios de las distintas series.

El truco era perfecto pero insuficiente. Para salvar a mil necesitaba cinco series, 2000 diez y así sucesivamente. Pasaportes con el mismo número y diferente serie eran entregados a los temerosos portadores.

A los efectos de disminuir las series, ideo aplicar el cupo otorgado por los nazis, no a individuos sino a grupos familiares, de modo que un pasaporte pudiese pertenecer a cinco o seis personas.

No obstante, el riesgo de ser descubierto por los nazis era muy grande.

Todo podía desmoronarse si un agente de la SS en un control de documentos, parase en la calle a dos portadores de un pasaporte con igual número pero de diferente serie. En virtud de ello y contemplando el hecho que los nazis advirtieran que había muchos sefarditas en las calles de Budapest, Sanz Briz, alquiló varias casas para cobijar a los judíos. Estos debían restringir al máximo sus salidas, salir un rato preferentemente por las mañanas, mientras que la Embajada se encargaría de proveerles comida y medicación, y fundamentalmente de tener alejados a los nazis de sus viviendas.

Para extremar los recaudos, Sanz Briz mandó colocar una placa en húngaro y alemán que decía: “Anejo a la legación de España. Edificio Extraterritorial”

Los judíos permanecían en sus casas hasta que Sanz Briz conseguía trasladarlos a Suiza, España u otro país en el que estuviesen a salvo.

Alrededor de 5.200 personas fueron salvadas de la muerte por Sanz Briz. Cuando regresó a España, no fue objeto de felicitaciones y tampoco de críticas. Prosiguió con su carrera diplomática siendo destinado a los Estados Unidos y durante 35 años representó a España en numerosos países del mundo y falleció el 11 de junio de 1980, siendo embajador ante el Vaticano.

En 1991 el Museo del Holocausto Yad Vashem de Jerusalén, en Israel, distinguió su acción y transfirió a sus herederos el título de Justo entre las Naciones, inscribiendo su nombre en el Memorial del Holocausto. En 1994 el gobierno húngaro le concedió a título póstumo la Cruz de la Orden del Mérito de la República Húngara.

En el harto merecido acto en homenaje de Ángel Sanz Briz que organizan España y Libertad y Alternativa Española, que ameritaría una masiva concurrencia, se evocará al piadoso cristiano, que fue el primer diplomático que apareció en un sello de correos de España, al que los familiares de los sobrevivientes por él salvados, recuerdan con emoción por su nombre de pila, el “Ángel español en Budapest”.

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septiembre 23rd, 2010 at 9:05 am

Anasagasti pide dinamitar el Valle de los Caídos en el Pleno del Senado

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El Pleno del Senado ha aprobado con el único voto en contra del PP una moción por la que insta al Gobierno a reformar el Valle de los Caídos conforme a la Ley de la Memoria Histórica, a transformarlo en un monumento que honre la memoria de “todos los fallecidos” en la Guerra Civil y de las víctimas de la represión franquista y en el que se fomenten “las aspiraciones de reconciliación y convivencia” de los españoles. En la moción se exige además derogar el decreto de 1957 que rige las actividades del lugar.

Sólo el PP votó en contra, aunque uno de sus senadores, Juan Pablo Sánchez, alcalde de Pastrana (Guadalajara), lo hizo a favor por equivocación. El portavoz del grupo, Juan Van-Halen, ha defendido el interés de su partido por despolitizar el Valle de los Caídos, pero ha advertido de que ese no es el objetivo de la iniciativa debatida hoy, sino el de eliminar la abadía benedictina y que así lo demuestra la “deriva peligrosa” que el Gobierno a su juicio ha tomado con respecto al Valle de los Caídos. El citado decreto de 1957 se dictó sólo para fundar la abadía, “no es otra cosa”.

Van-Halen ha defendido que es una de las mayores basílicas excavadas del mundo y la segunda por su tamaño, además de uno de los monumentos más visitados de España. Y ha arremetido contra los comentarios de otros portavoces, en los que ha echado en falta conocimientos de historia.

“Para nada hubo 27.000 presos (trabajando allí). Hubo 2.500 y, al mismo tiempo, sólo 700 cada vez. No hubo más que 10 muertos en 18 años de obras. Todos los presos y libres cobraban el mismo sueldo y los presos pedían ir libremente porque tenían seis días de permiso. Es la historia, lean un poquito más, hombre”, les espetó.

 Otra intervención comentada por Van-Halen y otros portavoces ha sido la del nacionalista vasco Iñaki Anasagasti, que ha comentado la posibilidad de dinamitar el Monumento. “Pero igual, si se vuela, el hermano Francisco despierta y no conviene”, ha agregado. “Me recuerda lo de los budas de Bamiyán de los talibanes”, le ha respondido Van-Halen.

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septiembre 22nd, 2010 at 5:04 pm

El Gobierno andaluz dará 1.800 euros a las mujeres que prueben vejaciones durante el franquismo

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Las mujeres andaluzas que sufrieron la represión sobre el honor, la intimidad y la propia imagen durante la Guerra Civil y los primeros años de la dictadura tendrán derecho a recibir una ayuda de 1.800 euros en virtud de un decreto aprobado por el Consejo de Gobierno.

El decreto reconoce el derecho de estas mujeres a percibir esta indemnización a modo de reparación moral y reconocimiento a su papel en la construcción de la actual sociedad democrática, según ha explicado el consejero de Gobernación y Justicia, Luis Pizarro, en la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Gobierno.

La indemnización acordada, que se suma a las que desde 2001 concede el Gobierno andaluz a las víctimas de encarcelamientos y confinamientos en campos de concentración, hace referencia a acciones vejatorias dirigidas especialmente contra la población femenina, como el rapado de cabeza, la ingesta de aceite de ricino y la exposición al escarnio público.

El periodo considerado abarca los años de mayor incidencia de este tipo de represión -entre 1936 y 1950-, según Pizarro, quien ha recordado que ante la inexistencia de documentos que acrediten lo ocurrido en la mayoría de estos casos, las mujeres represaliadas podrán presentar cualquier prueba admitida en Derecho incluidos testimonios de terceros y declaraciones juradas.

Las pruebas serán revisadas por una comisión de estudio y valoración de la que formarán parte el comisario para la Recuperación de la Memoria Histórica, Juan Gallo, un miembro de su equipo y tres técnicos de la Administración autonómica.

Las afectadas contarán con un plazo de tres meses a partir de la publicación del decreto en el BOJA para presentar la solicitud y con las pruebas que consideren necesarias, y podrán hacerlo a través de los registros públicos de la Consejería de Gobernación y Justicia y de las delegaciones del Gobierno de la Junta.

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septiembre 21st, 2010 at 1:26 pm

Franco, sus diplomáticos y el Holocausto: protección de vidas durante la II Guerra Mundial. La otra memoria histórica.

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Por Francisco Torres*

La posición de España y de Franco durante la II Guerra Mundial aún constituye uno de los debates claves sobre el franquismo. Hoy es moneda habitual entre un sector de la historiografía, básicamente izquierdista, y en la mayor parte de los medios divulgativos difundir la errónea imagen de un general aliado de Alemania que deseaba participar en la guerra pero al que Hitler, a fin de cuentas, no dejó. Una visión tan simplista como falseadora de la realidad.

Entre los episodios que jalonan la posición de Franco durante la II Guerra Mundial y sus relaciones con el Tercer Reich aparece el siempre polémico tema de los judíos y el Holocausto: España protegió a numerosos judíos en el este de Europa, en París, en Berlín y permitió a varias decenas de miles de personas atravesar su país. En este terreno, desde 1944, cuando resultó imposible ocultar lo evidente, los historiadores de izquierdas, pero también la historiografía de corte positivista liberal, intentan hurtar a Francisco Franco todo papel y toda decisión en éste asunto, ante el hecho cierto de que la diplomacia española logró la protección de miles de judíos y su salida de la Europa ocupada.

Para el discurso de lo que hoy se denomina “la memoria histórica” esta acción estaría vinculada a la decisión personal de algunos diplomáticos, personificados en Angel Sanz Briz, y no a una decisión del ejecutivo español y por tanto, en último término, de Francisco Franco. Así Sanz Briz se ha convertido en nuestro particular “Schindler”, aunque la comparación resulte odiosa. La realidad es que no hubo un solo “Schindler” español sino muchos. Hombres que siguiendo instrucciones arriesgaron mucho para proteger a miles de judíos. Ahora bien, la maniobra política que no histórica ha consistido precisamente en tratar de borrar la huella de esos españoles, porque difícilmente se podría sostener que en varios puntos de Europa se procediera igual sin mediar instrucciones del gobierno. Esa acción hubiera sido imposible sin: Ginés Vidal y Saura, Francisco Gómez-Jordana, José Felix de Lequerica, Sebastián Romero Radigales (Atenas), Eduardo Propper de Callejón (París), José Ruíz Santaella (Berlín), Bernardo Roland de Miotta (París), Fascowich, José de Rojas y Moreno (Rumanía), Julio Palencia y Tubau (Sofía), Miguel Ángel Muguiro (Budapest), el italiano Giorgio Perlasca (Budapest), Ángel Sanz Briz (Budapest) y, evidentemente, Francisco Franco.

Pese a las evidencias, algunos historiadores, como Javier Tusell, a pesar de conocer la documentación existente, han llegado a escribir: “La verdad es que no existió, ni mucho menos, una política coordinada de salvación de los judíos por parte del Gobierno español. Otra cosa es que muchos pasaran por el país porque era el camino de huida más obvio, porque no existiera legislación antisemita o porque encontraran actitudes protectoras, aunque estas fueran individuales mucho más que nacidas de un propósito gubernamental”; no considerándolo suficiente, el reputado historiador afirma que “los embajadores de los países anglosajones fueron, en realidad, los que promovieron la protección de esa población judía que acudía a España” y que la “población de las autoridades diplomáticas españolas” llegó “incluso más allá de lo que las instrucciones de Madrid autorizaban”. Para Tusell, “no hay testimonio alguno de la directa intervención de Franco”, sino que fue la “presión exterior y la sensibilidad de algún diplomático lo que justifica que pueda hablarse de una función protectora que, de todos modos, resultó tardía e inferior a las posibilidades de cualquier país que hubiera sido auténticamente neutral”. Más recientemente, ante las evidencias, otros historiadores prefieren argumentar que España hizo muy poco, que salvó a unos pocos miles, pero que podía haber hecho mucho más.

La verdad histórica, que no desmerece en modo alguno la actitud de los diplomáticos españoles, que se jugaban la vida, es que todos ellos, desde Sanz Briz a Romero Radigales, actuaron siempre siguiendo las instrucciones de Madrid, decisiones que habían sido discutidas en los Consejos de Ministros, aprobadas directamente por Franco a través del Ministro de Exteriores. Así, uno de los responsables de ese área en la época, Lequerica -al que Tusell acusa abiertamente de antisemita-, enviaba a su embajada en EEUU un largo comunicado en el que refiriéndose a estas actuaciones, con mención expresa a las de Sanz Briz, anotaba: “esta actuación, hecha tras insistentes órdenes por nuestra parte y múltiples reclamaciones diplomáticas han tenido extraordinaria eficacia”. Por otro lado el Consejo Mundial Judío había recibido, en 1944, una extensa nota del Ministerio de Exteriores con párrafos altamente reveladores sobre la decisión del gobierno español, cuya jefatura ostentaba Francisco Franco:

“Desde hace tres años España viene accediendo reiteradamente y con la mejor voluntad, a cuantas peticiones presentaron comunidades judías, directamente o a través de V.E. o del embajador en Londres o de otros jefes de misión en América, habiendo dado ello lugar a enérgicas intervenciones no sólo en Berlín sino en Bucarest, Sofía, Atenas, Budapest, etc, con desgaste evidente de nuestras representaciones diplomáticas y llegándose en algunos momentos a discusiones enérgicas por defender nosotros esos intereses”.

En la misma línea, la mujer de Sanz Briz, en un gesto que le honra, siempre declaró que su marido actuó en conformidad con lo dispuesto por Exteriores. Por si esto no fuera suficiente, para documentar tanto la decisión del gobierno como la decisión del propio Franco, quedan los testimonios de las propias fuentes judías. En noviembre de 1975, en Nueva York, el gran rabino interrumpió su predicación en una sinagoga para pedir por el alma de Francisco Franco porque “tuvo piedad en tiempo de tribulación”. En la misma línea el historiador Haim Avni, el propio Yad Vasim (Instituto para el Holocausto), o Federico Ysart han afirmado que Franco salvó entre 40.000 y 60.000 judíos de un triste y mortal destino en los campos de concentración. Por si fuera poco, bastaría recordar, que Francisco Franco ostenta el título, por su actuación durante la II Guerra Mundial, de “Benefactor de los judíos”; o que H.P. Salomon y Tomás L. Ryan publicaron en 1978, en el “Journal of The Shepahardie Studes Program or Yeshiva Uiversity” un artículo afirmando: “apartando cualquier otra consideración, los Judíos deberían honrar y bendecir la memoria de este gran benefactor del Pueblo Judío… quien ni vio ni obtuvo ningún beneficio en lo que hizo”. Anteriormente, en 1970, Chaim Libschitz, rabino del seminario hebreo de Brooklin, declaró: “Ya va siendo hora de que alguien dé las gracias a Franco… Franco tomó decisiones que nunca agradeceremos bastante. La historia de como Franco obtuvo la salida de los judíos de los campos de concentración, es realmente fabulosa”. Según este mismo autor, Franco pudo haber intervenido directamente para obtener la libertad de 1.242 judíos prisioneros en Bergen-Belsen. Más recientemente el Instituto del Holocausto (Yad Vasim), como cifra mínima, ha estimado en cuarenta y cinco mil el número de judíos que debían su vida a la política española.

Existe disparidad de criterios a la hora de valorar la acción española. Una acción que de no haber sido realizada por Franco y su régimen, para el discurso oficioso prácticamente aliado del Tercer Reich, habría sido encumbrada a límites heroicos, como en un momento dado lo fue el “caso Schindler”. Para algunos la cifra es pequeña, aunque inmensa en comparación con el célebre caso, y recriminan a las autoridades españolas que no hicieran más, olvidando a renglón seguido la política que siguieron muchos países hasta el estallido de la Guerra Mundial primero y hasta la intervención americana después: devolviendo a la inmensa mayoría de quienes llamaban a sus puertas y no tenían ni fama, ni dinero, ni eran cerebros reconocidos. Como muchos autores suelen reprochar al gobierno franquista que no fuera verdaderamente neutral durante la guerra, cabría preguntar por el trato que dieron Suiza (veáse el informe sobre el Oro Nazi publicado) y otros países a los judíos que llamaban en vano a su puerta. Queda como mudo testimonio aquel relato que dio origen a una memorable película y obra de teatro de un barco lleno de judíos que huyen, pero que no son admitidos en ningún puerto teniendo que volver finalmente a Alemania.

Para analizar correctamente la política española en esta materia, que pese a lo que se diga sí existió, es preciso recoger sucintamente los hechos. La primera medida en este tema que Franco y su gobierno toman, no es de 1939 o 1940 sino de 1938, cuando tras “la noche de los cristales rotos” y la puesta en vigor de las Leyes de Nüremberg, numerosos judíos corren a las embajadas españolas. Franco ordenó la “protección a los judíos de origen español”, considerando como tales a quienes tuvieran antecedentes sefarditas. Para ello se valió de una ley del general Primo de Rivera, dictada en 1924, que les permitía considerarse ciudadanos españoles. Aunque los plazos estaban agotados se decidió que pagaran la multa de retraso, con lo que se solucionaba el tema jurídico. Y ello a pesar de la actitud general del movimiento sionista contra la Causa Nacional y del posicionamiento judío general a favor del Frente Popular, dado el marcado carácter católico que revestía la zona nacional. Conviene precisar que si este apoyo judío fue cierto y que incluso en las Brigadas Internacionales existió una unidad judía, no es menos cierto que las importantes comunidades de Madrid y Barcelona se disolvieron ante el furor antirreligioso de los milicianos del Frente Popular, poco dados a hacer distingos entre templos de diferentes confesiones; la otra comunidad importante en España, la sevillana, no sólo no sufrió molestia alguna sino que además contribuyó económicamente a la Causa Nacional. Naturalmente la prensa judía internacional se posicionó a favor de la España del Frente Popular. El lector debería recapacitar, al igual que el historiador, si esto no hubiera sido motivo suficiente para que Franco se hubiera lavado las manos en un asunto de dudoso beneficio y claro perjuicio dentro de la situación de España con respecto a Alemania.

Los efectos de las leyes de Nüremberg y los primeros compases de la guerra llegaron a España casi simultáneamente. La actitud española fue aceptar la gestión de los visados que se solicitaban, lo que en muchos casos implicaba una actuación directa en Berlín. Los refugiados comenzaron a llegar a la frontera de un país destrozado y sin recursos para alimentar a su propia población. España no estaba en condiciones de habilitar grandes espacios de acogida, ni las infraestructuras necesarias para acoger a un número tan elevado de personas, por lo que solamente estaba dispuesta a hacer de puente hacia otros destinos. A tales efectos se constituyó una zona de espera en Miranda de Ebro. Rápidamente comenzaron los temores de que muchos de los que solicitaban refugio pudieran ser izquierdistas dispuestos a operar contra el régimen. Muchos de los que llegaban, judíos o no, no traían más que lo puesto y los informes de las representaciones diplomáticas advertían sobre la salida de cientos de indeseables. La derrota de Francia no hizo sino acrecentar este movimiento, pero pese a todas las restricciones, mínimas si las comparamos con las americanas, lo cierto es que España no devolvió a nadie.

Las autoridades españolas entendían, así mismo, que su deber era defender a los judíos que se acogían a la nacionalidad española por la condición de tener antepasados sefardíes en sus lugares de residencia. La política alemana, hasta la caída de Francia, no era ni el exterminio ni la deportación, se limitaba a la confiscación de bienes, a la discriminación y a medidas como la de llevar la estrella de David sobre la ropa. Las delegaciones españolas, embajadas y consulados, recibieron instrucciones de hacer valer la nacionalidad española de estos judíos y de proteger los bienes que fueran registrados oficialmente frente a las confiscaciones. En Berlín se negoció el tema y los sefardíes acogidos a la nacionalidad española, al menos teóricamente, ni sufrirían confiscaciones ni estarían obligados a llevar la estrella de David al ponerse en marcha esta medida.

Con los alemanes en la frontera, con España recibiendo fuertes presiones para que entrara en la guerra en el invierno del cuarenta al cuarenta y uno, con la posibilidad real de sufrir una invasión a partir de 1942, los motivos para olvidarse del tema judío aumentaron, pero España mantuvo la misma línea de actuación, que podrá ser discutible, pero que no invalida su carácter de ayuda. Las delegaciones continuarían defendiendo a las comunidades acogidas a la bandera española y se tramitarían visados individuales. Lo que el gobierno no estaba dispuesto a realizar eran traslados masivos que lógicamente podrían dar motivos para una intervención alemana en la península. Por otra parte, el gobierno de Franco no dictó ni una sola medida que ni de lejos pudiera hoy ser interpretada como racista, a pesar de la hipersensibilidad actual en el tema, pese a las presiones para que se incorporara al nuevo ordenamiento de las Leyes Raciales que se irán imponiendo en la Europa del Nuevo Orden y a los exabruptos de algunos exaltados. Más allá de algún desahogo formal en la prensa no hubo nada.

Los historiadores críticos a Franco olvidan, a menudo, que en estos años no se tenía conciencia de la posible gravedad de la situación de los judíos y que muchas noticias eran atribuidas a la propaganda. España no compartía las tesis que dieron vida a las Leyes de Nüremberg, pero lo consideraba un asunto interno en concordancia con el sistema jurídico internacional de la época. Los judíos sufrían discriminación y confiscación, con todo lo que ello comportaba, pero esto no constituía algo tan extraño en un mundo donde seguía vigente el espíritu colonial. Tampoco los judíos eran objeto de especial aprecio en una Europa donde las persecuciones habían sido moneda común desde la Edad Media. España, de acuerdo con su orientación, hizo lo que pudo dentro de su delicada posición ante Alemania entre 1940 y 1942. Hizo algo que dada la posición del Tercer Reich podía indisponerle con el propio Hitler o con los sectores más firmemente racistas del NSDAP. Lo que podía provocar, en cualquier momento, un incidente que llevara a España a la guerra, pues, ¿qué hubiera sucedido si Alemania, sin advertencia, no hubiera respetado los acuerdos sobre los judíos sefardíes? Franco estaba, sin embargo, dispuesto, en su habitual política de gestos, a reafirmar su independencia y frente a la extensión de las Leyes Raciales en el Orden Nuevo fundó, cosa que naturalmente se oculta, tanto en Madrid como en Barcelona, el Instituto de Estudios Judío Benito Arias Montoro, que contó con la publicación Diario Sefardita. Como apunta el historiador judío Haim Avni, “la relación de España con la Alemania nazi durante la II Guerra Mundial no era la de un vasallo sometido a la fidelidad a su señor”.

A finales del cuarenta y dos comenzaron a llegar informes, vía Carrero Blanco, sobre la situación de los judíos, las deportaciones y el odio existente contra ellos. A principios del cuarenta y tres los campos de concentración ya eran una realidad, aunque fueron relacionados con las necesidades de las fábricas de armamentos. Recordemos que la espiral antisemita del Tercer Reich hacia la “solución final” se aceleró en el año cuarenta y dos. La famosa Conferencia de Wansee, considerada hoy como el arranque de una política de exterminio por la mención a la “solución final”, es del invierno del cuarenta y uno.

La nueva situación que se configura a lo largo del cuarenta y dos, creó un nuevo problema para España, al ser informadas las autoridades de que los seis o siete mil judíos acogidos a la protección española también estaban dentro de la lista de las deportaciones y confiscaciones. Adolf Eichman, máximo responsable de la nueva política germana, no quería exclusiones. Madrid estaba dispuesto a hacer valer sus derechos y su soberanía. Su situación, aunque peligrosa, había mejorado. En el cuarenta y tres Alemania estaba interesada en mantener buenas relaciones, pues las negociaciones sobre la compra de vitales materiales para la industria de armamentos eran continuas. El choque entre los diversos poderes existentes en el seno del Tercer Reich jugaba, esta vez, relativamente a favor de España.

El Ministro de Exteriores, que nunca actuaba sin la aprobación de Franco, ordenó al embajador en Berlín, Ginés Vidal y Saura, que tratara directamente con Eichman la defensa de las comunidades judías protegidas. Una tras otra las comunidades se fueron convirtiendo en objetivo de Eichman, comenzado por la de Salónica. Las negociaciones con Eichman no eran fáciles. Lo único que se conseguían eran plazos para que España evacuara a los protegidos antes de que se consumaran las deportaciones, mientras seguirían gozando de su situación “privilegiada”. Pero España, y esto era algo con lo que contaba el dirigente nazi, no tenía medios suficientes para la evacuación. Tusell afirma que todo esto fue impulsado por la presión de las embajadas aliadas sobre Madrid, pero oculta que España chocó primero con la negativa de los aliados a construir un gran campo de refugiados en el Norte de África (sólo obtuvo declaraciones de apoyo moral de Churchill y de Eisenhower), y después con la reiterada negativa a que se facilitaran barcos de la Cruz Roja para la evacuación. España estaba sola en este asunto.

Para reforzar a sus diplomáticos y esquivar cualquier acusación de actuar sin permiso, lo que podría arrostrar gravísimas consecuencias personales, Francisco Franco firmó una orden a todas las representaciones en el Reich en la que se podía leer: “con el mayor tacto posible, se hiciera ver a las autoridades antisemitas que en España las leyes no hacían acepción de personas por su credo o raza. Por ello todos los judíos residentes deberán ser protegidos como cualquier otro ciudadano”. La respuesta fue un ultimátum: España debería repatriar a los judíos antes del 31 de julio de 1943. España buscó ayuda para la evacuación y no la encontró, pero finalmente se obtuvo una prórroga. El cuatro de agosto es el propio Consejo de Ministros el que aprueba sacar a los judíos de Salónica con cualquier medio, pero no existen medios para traerlos a través de todo el Reich. Los judíos fueron entonces transportados al campo de Bergen-Belsen, pero España libró una dura batalla diplomática consiguiendo sacar a varias centenas en dos expediciones en febrero del cuarenta y cuatro. Después el campo sería liberado por los aliados. El conde de Jordana indicaba al embajador americano: “las dificultades de la lucha que se está manteniendo a fin de salvar a estos desgraciados de la amenaza que sobre sus cabezas pesa. Justamente, el Embajador de España en Berlín está realizando una laboriosa gestión ante aquel Gobierno a fin de salvarlos de ser trasladados a Polonia según resolución adoptada por las autoridades alemanas. Estas calamidades, que no pueden por menos de afectar hondamente los tradicionales sentimientos humanitarios de España, estimulan al Gobierno a intervenir para remediarlas hasta el límite de sus posibilidades”.

En el Este, las legaciones españolas, se jugaron mucho para proteger a los judíos españoles alquilando edificios y haciendo trampas en las listas de protegidos con la amenaza constante de que se violara la territorialidad y todos acabaran en un campo de concentración. En París, en Berlín, en Sofía, en Budapest, en Atenas, en Rumania la diplomacia española actuó de la misma forma. Y queda como prueba, de que fue una decisión del gobierno, la nota sobre la entrevista mantenida el jueves nueve de diciembre de 1943 entre el Ministro de Exteriores español, conde Jordana, y el embajador de los EEUU en España:

“en ningún momento se ha pensado adoptar medida alguna que implique el propósito de desarticular familias. El considerar los hechos tal como en la referida carta se hace, implica suponer que la salida de los sefarditas que se hallan en territorio español, en tránsito para Argel, sea en calidad de expulsados, haciendo aparecer, de tal manera, al Gobierno y Autoridades españolas como inhumanos equiparándolos a organismos semejantes de otro país que se distinguen por sus procedimientos de implacable persecución contra la raza hebrea. Y esto es tanto más injusto cuanto que de lo que en realidad se trata, es de lo contrario, porque lo que se pretende es que, merced a las laboriosísimas y muy penosas gestiones, que aún no han tenido en su totalidad completo éxito, es liberar a esos desgraciados de las garras de sus perseguidores, que los quieren someter a inadmisibles procedimientos de crueldad. Con tal propósito y en colaboración con el American Joint Comité, se intenta ir sacando a esos hebreos, en tandas, del peligro en que se hallan para irlos mandando a otros países donde se hallen a salvo de la incesante persecución de que son objeto; y en pago de esto, con gran sorpresa, se encontraron dificultades por parte de los EEUU para permitir su traslado al Norte de África”.

Poco más se pude decir.

Francisco Torres García, Licenciado en Letras, especializado en Historia Moderna y Contemporánea, profesor de Educación Secundaria. Secretario General adjunto de Alternativa Española

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septiembre 20th, 2010 at 8:45 am

Homenaje a Sanz-Briz, extraordinario ejercicio de memoria histórica

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Por Javier Muñoz, Secretario General de España y Libertad

El próximo día 28 se celebrará un acto de homenaje a los diplomáticos españoles que, siguiendo directrices del Gobierno español, salvaron miles de vidas durante la II Guerra Mundial. El acto, además de otras consideraciones, me parece un extraordinario ejercicio de memoria histórica en estos tiempos en los que la izquierda, acompañada por la acomplejada derecha liberal, pretende imponer una visión totalmente manipulada de los años del franquismo.

El 18 de junio de 1940 las divisiones alemanas alcanzaron la frontera española, después de derrotar al Ejército francés. Miles de judíos residentes en Francia emprenden la huida hacia el sur, cargando con sus pertenencias, y pronto se formaron grandes colas en los pasos fronterizos de Hendaya y Port Bou. Desde aquel momento, las autoridades españolas dejaron pasar a todos los judíos que se presentaron, incluso los que carecían de documentación e iban en grupos con otros judíos, sin devolver uno solo de ellos a territorio francés. En el transcurso de la Guerra, por allí se salvaron al menos 30.000 de ellos, según el cálculo del historiador británico Martín Gilbert.

Cuando a partir de 1942 arrecia la persecución de los judíos, el Gobierno de Franco autorizó a sus representaciones diplomáticos en la Europa bajo dominio nazi a extender visados y pasaportes a judíos de origen sefardí, que se extendió a otros muchos, por razones humanitarias, de dudoso origen español. Las representaciones diplomáticas españolas en Berlín, Budapest, Copenhague, París, Marsella, Sofía, Viena, Bucarest, Atenas, Salónica y Belgrado podrían haber salvado a unos 50.000 judíos.

En 1.944, el entonces Ministro español de Asuntos Exteriores, José Félix de Lequerica comunica al embajador español en Washington los resultados de la acción española en defensa de los judíos. En esta comunicación el ministro señala los logros obtenidos en Hungría por Sanz Briz “hecha tras insistentes órdenes por nuestra parte”. Esto queda reflejado en el siguiente telegrama, un documento histórico de primera magnitud:

Por si fuera poco, personalidades y organizaciones judías se han manifestado públicamente en artículos y entrevistas que absolutamente nadie reivindica. Me gustaría recordar alguna de ellas:

“El pueblo judío y el Estado de Israel recuerdan la actitud humanitaria adoptada por España durante la era hitleriana, cuando dieron ayuda y protección a muchas víctimas del nazismo”. Golda Meir en el Parlamento israelí, Knesset, el 10 de Febrero de 1959.

“Al régimen de Franco, aunque aliado de Hitler, no le complacían las violentas persecuciones antijudías. España dio refugio a numerosas familias judías, que huían del infierno nazi durante la Segunda Guerra Mundial. España había ido incluso más lejos: Madrid había autorizado a los cónsules españoles en Europa oriental y central a conceder pasaportes españoles a los judíos cuyos apellidos tuviesen una identidad histórica española, como Toledano, Bejarano, Castro, … lo que salvó a cientos de judíos, sobre todo en Rumanía, de la deportación hacia los campos de muerte hitlerianos”. Declaraciones a El País (1989) de Isser Harel, antiguo jefe del Shin Beth y del Mossad, los dos principales servicios secretos israelíes.

“El poder judío no fue capaz de cambiar la política de Rooselvetl hacia los judíos durante la II Guerra Mundial. El único país de Europa que de verdad echó una mano a los judíos fue un país en el que no había ninguna influencia judía: España, que salvó más judíos que todas las democracias juntas. Es todo muy complejo”. Shlomo Ben Ami, Ministro de Asuntos Exteriores de Israel y primer embajador de Israel en España, entrevista en Epoca, 1991.

“La España de Franco fue un refugio importante de judíos que se arriesgaron a venir, escapando de la Francia de la libertad, la fraternidad y la igualdad. No quiero defender a Franco, pero en la II Guerra Mundial muchos judíos se salvaron en España e ignorarlo es ignorar la historia”. Israel Singer, Presidente del Congreso Mundial Judío, entrevista de El Mundo, 2005.

El acto que se celebra el próximo día 28 resulta de obligado homenaje a los diplomáticos que salvaron a tantos seres humanos, al Gobierno que ordenó aquellas medidas y a todos aquellos, sea cual fuere su religión o color, que han tenido el valor de reconocer la labor de aquellos valientes españoles que pusieron en riesgo sus vidas para salvar a miles de judíos.

El acto se celebrará el día 28 de este mes de septiembre, martes, en Madrid (C/Velázquez 93, a las 20:00 horas)

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septiembre 17th, 2010 at 5:15 pm

España y Libertad y Alternativa Española realizarán un homenaje en Madrid a los diplomáticos españoles que salvaron a miles de judios

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España y Libertad y Alternativa Española convocan para el día 28 de este mes de septiembre, en Madrid (C/Velázquez 93, a las 20:00 horas), un acto público de homenaje y reconocimiento al diplomático Ángel Sanz-Briz, coincidiendo con el centenario de su nacimiento, y a todos los diplomáticos españoles con responsabilidad en nuestras legaciones de toda Europa que durante la II Guerra Mundial lograron salvar de la muerte a no menos de 50.000 judios.

Entre aquellos diplomáticos españoles, España y Libertad y Alternativa Española quieren recordar especialmente a Eduardo Propper de Callejón, José Ruiz Santaella, Bernardo Rolland de Miotta, Sebastián de Romero Radigales, Miguel Ángel Muguiro, Julio Palencia y Tubau, José de Rojas y Moreno, Giorgio Perlasca. Al igual que Sanz Briz, Propper de Callejón y Giorgio Perlasca también fueron honrados por Israel con el título de “Justo de las Naciones”, otorgado por el “Yad Vashem” israelí, que supone la más alta distinción que el gobierno de Israel otorga a un civil no judío .

El acto se celebrará a la altura del número 93 de la calle Velázquez, frente al que fue domicilio madrileño de Ángel Sanz-Briz y donde está colocada una placa de recuerdo y homenaje.

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septiembre 12th, 2010 at 1:59 pm

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El Supremo despeja el último obstáculo para el juicio a Garzón

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El juicio a Baltasar Garzón por un presunto delito de prevaricación por investigar los crímenes del franquismo podría celebrarse antes de que acabe el año, dijeron el martes fuentes judiciales, después de que el Tribunal Supremo despejara un último obstáculo al proceso al rechazar el recurso de apelación presentado por el juez para evitar sentarse en el banquillo.

En un auto hecho público el martes, los jueces de la Sala de lo Penal del Supremo desestiman la última petición del conocido ex magistrado de la Audiencia Nacional para rechazar el auto que abría la puerta al juicio y que fue dictado en mayo por el juez instructor de la causa, Luciano Varela.

El Supremo no aprecia en el criterio de Varela “ni infracción legal por vulneración de preceptos, ni arbitrariedad en su aplicación, ni irracionalidad en sus razonamientos”, y considera por tanto procedente la decisión de continuar el proceso contra Garzón, que no considera imparcial al juez instructor.

La demanda contra Garzón acusa al juez de presunta prevaricación por abrir unas diligencias contra personas fallecidas – entre ellas el dictador Francisco Franco – sobre delitos que habían prescrito o habían sido amnistiados por la Ley de 1977, a sabiendas de que no era competente para hacerlo.

El proceso a Garzón, que ha levantado ampollas en la sociedad española y también ha sido fuente de enfrentamiento entre Gobierno y oposición, ha llegado también al extranjero, donde se han sucedido los apoyos a un magistrado que alcanzó notoriedad internacional por intentar sentar en el banquillo al ex dictador chileno Augusto Pinochet.

A partir de ahora, la parte demandante, el sindicato Manos Limpias, tendrá que presentar su escrito de acusación, y posteriormente tendrán que presentar sendos informes la defensa de Garzón y la fiscalía, que siempre se ha opuesto al proceso. Una vez cumplidos estos requisitos, la Sala de lo Penal tendrá que fijar una fecha para el juicio, que podría celebrarse antes de que acabe el año, según fuentes judiciales.

Además de la causa del franquismo, Garzón, que siempre ha defendido su inocencia, tiene abiertas otras dos en el Supremo: una por los ingresos que percibió del banco Santander durante una estancia docente en Nueva York y otra por ordenar escuchar las conversaciones entre los abogados de la trama de corrupción Gürtel y sus clientes encarcelados.

El magistrado, que ha instruido en la Audiencia Nacional numerosas causas de terrorismo y crímenes contra la humanidad, se encuentra suspendido cautelarmente de sus funciones en el tribunal español mientras se aclaran los procesos abiertos en su contra en el Supremo, una decisión que ha sido vista en los ámbitos progresistas como un triunfo de la ultraderecha.

Tras ser apartado de la carrera judicial, Garzón aceptó un cargo temporal como consultor externo en tareas de asesoramiento e investigación de crímenes masivos en la Corte Penal Internacional de La Haya.

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septiembre 7th, 2010 at 7:21 pm

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Ángel Maestro: “Las tragaderas occidentales respecto a los crímenes del marxismo- leninismo han sido y continúan siendo gigantescas”

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Ángel Maestro, politólogo, sociólogo y periodista, es uno de los mayores estudiosos españoles del comunismo, por lo que sus obras sobre el tema siempre recogen informaciones novedosas y hasta sorprendentes.

En su libro “¿Asesinó Stalin a Lenin?” sostiene que Stalin fue el responsable de la muerte de Lenin, ¿nos puede explicar brevemente porqué?

Una opinión que estuvo muy extendida, y sobre la que se ha vuelto varias veces, especialmente basada en testimonios interesados de Trotsky, fue la del envenenamiento de Lenin por Stalin. Se olvida que Stalin, tan conocido por su crueldad y su paranoia como por sus millones de víctimas, era también un hombre de una inteligencia extraordinaria. Su táctica fue incomparablemente superior a la del envenenamiento. Lenin, desde 1922 hasta su muerte en enero de 1924, sufrió una serie de ataques cerebrales que llegarían casi a la parálisis total, pero sorprendentemente conservó su lucidez mental. Con un Lenin impotente Stalin agudizó al máximo los hechos que podrían acelerar las crisis cerebrales hasta el final. Solución perfecta y con total ausencia de huellas delatoras.

Stalin fue encargado por el Politburó de la salud de Lenin, y ello siguiendo las propias disposiciones de éste, que estableció el principio de que la salud de los miembros del partido debía ser preocupación del partido, y no de los familiares del paciente ¿Se arrepintió Lenin de esta disposición, que fue utilizada por Stalin en su contra?

Puede decirse que Lenin cayó preso en su propia trampa. No resulta difícil comprender a un tipo hiperactivo al extremo como era Lenin, verse impotente y sin posibilidad de transmitir sus órdenes, controlado en todo momento por Stalin. Éste afirmaba que se limitaba a obedecer las disposiciones dadas por el camarada Lenin de que el control de la salud de los dirigentes correspondía al partido y no a la familia. Como el Politburó le había designado para tal misión, cumplía rigurosamente con la misma. Ante tal situación, el estado psíquico de Lenin empeoraba aceleradamente: su excitación y enfurecimiento agravaron de forma constante su deterioro cerebral hasta lo irreversible.

¿Se arrepintió alguna vez Stalin de su participación directa en la muerte de Lenin?

Haría falta haberse introducido en el cerebro de Stalin. Pero mi opinión personal es que no se arrepintió en absoluto. Por el contrariom debería estar íntimamente satisfecho de la habilidad de su jugada. Existe una frase suya, pronunciada en los años treinta, tremendamente reveladora de su especialísima personalidad: ”Escoger cuidadosamente la víctima, preparar minuciosamente el golpe, ejecutar una venganza implacable y enseguida irse a dormir. No hay nada más dulce en el mundo”.

El resto de dirigentes del partido ¿no percibieron las intenciones asesinas de Stalin, o más bien le dejaron hacer por ser también para ellos un estorbo?

No sólo Lenin, sino los miembros del politburó consideraban que el terror masivo no era una necesidad transitoria, sino un principio básico. Los Zinoviev, Kamenev, Bujarin, Radek, Piatakov, Preobrajensky…-posteriormente ejecutados por Stalin-, veían en éste un buen organizador, un hombre del aparato del partido ducho en organización, pero intelectualmente muy por debajo de ellos, no un sucesor de Lenin. Trotsky sentiría un gran desprecio por la formación teórica marxista de Stalin, considerándole incapaz de suceder a Lenin.

Cuando Stalin enfermó y vio cerca el fin de sus días se convirtió en un auténtico neurótico que no se fiaba de nadie, ni de sus médicos, ¿tuvo algo que ver en esta actitud se actuación con Lenin?

Indudablemente. La actuación de Stalin con Lenin ejercería una influencia total. La paranoia de Stalin se agudizó al extremo en sus últimos años, hasta un punto difícilmente mensurable. Eliminó a personas de su intimidad más próxima. Al más caracterizado de sus médicos personales, el profesor Vinogradov, al comandante de su guardia y seguridad personal, el general Vlasik, al jefe de su secretaría personal durante muchos años, Poskrebishev… Cuando en marzo de 1953 se produjo su fallecimiento, preparaba de nuevo una gigantesca purga del partido, al estilo de la época del gran terror, en la que habrían sido eliminados los Molotov, Malenkov, Beria, Jruschof, Kaganovich, etc.

Usted conoce en profundidad el Comunismo y los desastres humanos a los que arrastró -y por desgracia arrastra- a los países en los que se hizo con el poder. ¿Cómo explica que aún hoy gran parte de la intelectualidad defienda una ideología criminal como el Comunismo?

Las tragaderas occidentales respecto a los crímenes del marxismo- leninismo han sido y continúan siendo gigantescas. Un culto a una utopía ciega todo lo disculpa, achacándose los errores a desviaciones de la idea original. Así el culpable puede ser Stalin, o Mao, o Pol Pot, pero nunca la utopía en sí misma. Sin ese misticismo exacerbado no resulta comprensible que ante tales crímenes – los estalinianos ejecutando muchos más comunistas que ningún sistema fascista- no se produjera una deserción masiva, un desfondamiento total de sus seguidores. Sólo hubo algunas excepciones como Koestler, Orwell…Y lo curioso es que en 2006, cuando contamos con testimonios tan abrumadores como los Stephen Courtois, determinada “intelectualidad” siga defendiendo tan sangrienta utopía y el marxismo-leninismo, casi muerto en el Este, se haya realizado en gran medida en el Oeste, consiguiendo en parte el paso de la sociedad cristiana occidental a la sociedad pagana occidental.

¿Cómo es posible que, oculto bajo las siglas de Izquierda Unida, sobreviva en España el partido comunista y, además, con representación parlamentaria?

Hoy en Europa se ha producido cierta desideologización de las fuerzas marxistas, lo que no ocurre en España. Aquí conserva el marxismo leninismo subyacente en Izquierda Unida todo su vigor, compartido por el ala radical del Partido Socialista, en la destrucción de los valores clásicos, ya sean religiosos, familiares, patrióticos, librándose de las escorias que la ligaban todavía a la sociedad tradicional. Por las reiteradas exhibiciones de su curioso y más caracterizado dirigente, representa algo verdaderamente paradójico por una particular mezcla de anacronismo e ignorancia.

El populismo que parece que poco a poco se vuelve a adueñar de Hispanoamérica (Bolivia, Venezuela, quizá Ecuador), ¿se puede definir como nuevo Comunismo?

El populismo hispanoamericano está basado en una peculiar mezcolanza de indigenismo y utopía marxista leninista, eficazmente aprovechado por un sistema totalmente marxista leninista como es el de Cuba. La potencia petrolífera venezolana, con enormes yacimientos aún sin explotar, ha salvado y ha servido a la matriz ideológica cubana, hasta hace muy poco limitada a los confines de la isla, para transmitir el comunismo adaptado con una flexibilidad verdaderamente leninista a Hispanoamérica. Un marxismo leninismo al estilo del de “Sendero Luminoso” de Perú, no habría tenido nunca la aceptación demagógica que puede tener el populismo.

Usted es desde hace tiempo miembro del Consejo de Redacción de “Razón Española”, una de las más veteranas revistas española de pensamiento ¿Cómo ve la situación de la intelectualidad española de “derechas” y su influencia política y social actual?

El panorama es mucho más esperanzador que hace años. Hay valores consagrados que han seguido manifestando permanentemente la verdad sin complejos y afortunadamente han surgido y surgen valores sin el complejo absurdo e irreal de esa pseudoderecha centrista continua peticionaria de perdón y de disculpa permanente. Una rebelión contra esa dictadura totalitaria del pensamiento único

“Razón Española”, fundada por ese genio del pensamiento español contemporáneo que fue Gonzalo Fernández de la Mora, sigue fiel a los conceptos con que se fundó, enriquecida de forma continua por la aportación de esos nuevos pensiles.

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septiembre 6th, 2010 at 5:46 pm

Concejales de Vélez-Málaga contra un monumento a la maternidad… por su estética falangista

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Según nos cuenta el blog ‘Uno más en la familia’, Vélez-Málaga está protagonizando uno de los debates más encarnizados sobre la maternidad. Pero lejos de lo que puedan estar pensando, no se trata de una discusión acerca de la lactancia materna, la custodia de los hijos o los derechos de los pequeños. Se trata de una polémica en torno a una escultura erigida en homenaje a la maternidad.

Tras la reordenación de las rotondas de la avenida Dolores Ibárruri ‘La Pasionaria’, representante de la ideología que más millones de víctimas ha causado en la historia de la humanidad, se ha colocado en dicha vía la tan traída y llevada talla. Una instalación con fondos del Plan Proteja de la Junta de Andalucía, que se ha hecho con nocturnidad y alevosía dado que ni siquiera se informó al concejal de Infraestructuras de la localidad.

Para mostrar su disgusto, el edil en cuestión que pertenece al partido Izquierda Unida, no ha querido personarse en la inauguración de la escultura.

Pero ahí no acaba la cosa. Aprovechando la coyuntura, algo que al Partido Popular no se le da nada mal, representantes de este partido han decidido arremeter contra la alcaldesa socialista del municipio alegando que la escultura parece estar inspirada en un cartel del Auxilio Social de la Falange, utilizado en los años 40

Precisamente ese poster sirvió para que durante el gobierno de Francisco Franco se reivindicara el papel de la mujer en la España nacional. Los populares, además, señalan que se trata de una incongruencia el instalarla en una calle dedicada a ‘La Pasionaria’, dado que esta mujer defendió siempre el aborto y el amor libre. También tachan a la alcaldesa de cínica, puesto que también defiende el aborto y apoya la supresión del cheque-bebé.

¿Y DISNEY?

Carátula de la película de Disney, el Rey León. Sin comentarios

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septiembre 5th, 2010 at 8:11 pm

Impedirán la construcción de un parque de miniaturas porque incluye el Valle de los Caídos

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El partido independiente Alternativa por Boadilla (APB) ha pedido públicamente la paralización del proyecto del parque temático “Madrid en Miniatura” en esta localidad porque incluye la construcción de una réplica del Valle de los Caídos.

APB ha criticado un proyecto de “casi 6.000.000 de euros” y que adjudicó el anterior alcalde, Arturo González Panero, del PP, que dimitió tras su implicación en el “caso Gürtel”, en una localidad que además mantiene una avenida del Generalísimo y una calle de José Antonio.

Lo que se va a construir en Boadilla del Monte, a 14 kilómetros de Madrid capital, es una “microciudad” visitable formada por cerca de dos centenares de edificios, monumentos y calles emblemáticas de toda la Comunidad de Madrid.

Alternativa por Boadilla, que tiene un concejal en la corporación, critica en un comunicado que en este parque temático se incluya una réplica de un “monumento a las víctimas de la Guerra Civil caídas en el bando franquista y que sirve de mausoleo al dictador Francisco Franco”.

Eso, además de que la ciudad en miniatura “es un proyecto innecesario y un despilfarro total, mucho más cuando el municipio tuvo que hacer recientemente un Plan de Estabilidad Presupuestaria y pedir 21 millones de euros de crédito por su falta de liquidez”.

“Nos parece impresentable que el PP se dedique a estas cosas con las necesidades sociales urgentes que hay el municipio de Boadilla y la situación económica del país”, ha dicho el portavoz de APB, Ángel Galindo, que ha añadido que “es otro proyecto absurdo de la etapa de Panero” que hay “enterrar para siempre”.

Desde el Gobierno municipal se ha indicado que Madrid en Miniatura recreará con 180 maquetas a escala los espacios artísticos culturales, monumentales y medioambientales más importantes de la Comunidad de Madrid y que entre ellos se incluye el conjunto formado por el Valle de los Caídos y el cercano Monte Abantos “porque es representativo de Madrid”.

Para el ejecutivo local del PP, la crítica de los independientes es equivalente a tratar de vincular “determinados espacios comerciales que también están incluidos en el proyecto a un homenaje al capitalismo salvaje”.

El equipo de Gobierno que preside Juan Siguero considera que la queja de APB está “trasnochada” y es “anacrónica” y “oportunista” porque quiere vincular “un importante proyecto cultural y educativo” con “la revisión de la Memoria Histórica y la búsqueda de la división entre los ciudadanos”.

Además, añade, Boadilla del Monte acogerá esta “importante” inversión “a coste cero”, ya que los seis millones de euros de presupuesto serán aportados por una sociedad privada a través de una concesión administrativa.

“Madrid en Miniatura es ya un proyecto en marcha que redundará en inversión y empleo, algo que se hace del todo necesario en estos momentos de crisis económica”, concluye el Gobierno municipal en un comunicado.

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agosto 24th, 2010 at 7:19 pm