EL GOBIERNO PERFECTO
Han tenido que llegar los social-separatistas al gobierno de Galicia para que nos enseñen cuál es la fórmula matemática del gobierno perfecto. Doce puestos para seis hombres y seis mujeres, adviértase la sagacidad de los nuevos gobernantes que han sabido eludir los números impares que podrían haber estropeado la paridad perfecta. Y tras conseguir esta mitad y mitad entre hombres y mujeres, el no va más: tres puestos tres por cada una de las cuatro provincias gallegas, para que la paridad también alcance a la territorialidad de los miembros del nuevo ejecutivo gallego. La tribu progresista puede estar contenta, los cálculos cabalísticos han dado con el número mágico, igualdad absoluta de géneros e igualdad absoluta en cuanto a procedencia territorial, ¿qué más se puede pedir?
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Pero la aritmética progresista impone sus modas, sus gestos de cara a la galería son indiscutibles, ahí están sino “Los Serrano”, “Aquí no hay quien viva” o “Siete vidas” para confirmar el acierto de las consignas de lo políticamente correcto.
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Algunos retrógrados pediríamos eficacia y valía con independencia del género y el lugar de nacimiento, pero ya saben que eso de la meritocracia es cosa de fascistas. Para estar seguros de tener un gobierno progresista, no hay que fijarse en la posible eficiencia e idoneidad de sus miembros, cuestión secundaria, lo primero es garantizar la igualdad entre hombres y mujeres, "ficti ficti", que dicen los castizos. Que ese invento de la paridad sea considerado como un insulto por muchas mujeres, que no creen preciso que ningún partido les preste muletas o privilegios donde apoyarse, para alcanzar lo que se merecen por sus propios meritos, o que el sentido común aconseje elegir a los responsables de cada área de gobierno en base a unas capacidades, en las que dudamos mucho que en algo influya su sexo o lugar de nacimiento, son cuestiones que quedan eclipsadas ante el gran impulso que para la “igualdad mágica” suponen medidas de este genero ( tonto añadiríamos nosotros).
Pero la aritmética progresista impone sus modas, sus gestos de cara a la galería son indiscutibles, ahí están sino “Los Serrano”, “Aquí no hay quien viva” o “Siete vidas” para confirmar el acierto de las consignas de lo políticamente correcto. Resumiendo, la parida (perdón paridad) exacta, sin decimales.

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