Peces Barba debe dimitir
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Peces barba |
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Los incidentes de la manifestación convocada por la AVT, han apartado el foco de interés del comportamiento de Peces Barba, para centrarlo en los abucheos e intento de agresión a Bono.
Aunque nada justifica un comportamiento violento, que se debe rechazar sin contemplaciones, a nadie se le escapa que en el ánimo de muchos manifestantes estaba la indignación contra un gobierno que quiere negociar con los asesinos y que está dispuesto a ceder ante el separatismo, cuando precisamente ese mismo separatismo ha sido la causa de la mayor parte de las victimas del terrorismo en España.
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Peces Barba no parece la persona más idónea para conectar con la sensibilidad de todas las victimas del terrorismo
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Si a esta indignación añadimos los precedentes de manifestaciones pasadas, ya sea contra la guerra, el plan hidrológico nacional, el Prestige, y los incidentes derivados del 11-M, podemos imaginarnos que en la mente de muchos manifestantes de derechas que acudieron, estaba la idea de devolver el mismo trato recibido anteriormente por parte de la izquierda. Razonamiento equivocado, desde luego, pero que no hubiera surgido si desde el PSOE se hubieran cortado de raíz en su día aquellos comportamientos poco democráticos que ahora se vuelven en su contra.
Dejando aparte esta cuestión, sabemos que la figura del Alto Comisionado para las victimas del terrorismo, nació en su día con cierto tufo a oportunismo propagandístico. Pero aún más criticable es que la persona elegida para el cargo se haya nombrado unilateralmente por el gobierno, sin contar con la sensibilidad de las victimas. Inicialmente no parece muy apropiado, que alguien que se destacó como abogado defensor de asesinos etarras, en los años previos a la transición ocupe tal puesto, ¿qué opinaran las victimas de los etarras que defendió?. Y si ya “ad initio” Peces Barba no parece la persona más idónea para conectar con la sensibilidad de todas las victimas del terrorismo, su comportamiento posterior hasta ahora sólo ha causado polémica y ninguna autentica propuesta o gestión a favor de las victimas.
La figura del Alto Comisionado, dado su fuerte carácter moral, no puede perder la confianza de quienes ha de defender, se trata de un cargo para ejercitar, no desde la prepotencia, sino desde la cercanía. Las razones de Peces Barba, para no acudir a la manifestación, no han convencido a nadie, y menos a las victimas. Si desde la AVT se pide la dimisión, sólo cabe una salida digna para un Peces Barba, que ya se percibe por muchos como un político carente de la neutralidad precisa para el cargo, y como una persona demasiado soberbia de su currículo, para conectar con sencillez, con el colectivo de victimas.
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