Política
El Gobierno vasco moviliza a sus ‘embajadas’
Ajuria Enea prepara la movilización de sus altavoces en el exterior a favor del Plan Ibarretxe. Aparte de los viajes de funcionarios del Gobierno vasco, no se descarta que el propio lehendakari comience una gira por América, en lo que supone una intromisión en una competencia exclusiva del Gobierno nacional, como es la política exterior.
Mientras el presidente José Luis Rodríguez Zapatero sigue de vacaciones sin entender por qué Ibarretxe ha proseguido con su plan cuando se ha conseguido lo que pretendía la alianza del PSOE con los partidos separatistas, que es echar al PP del Gobierno, en Ajuria Enea no descansan. Tanto en la sede de la presidencia del Gobierno vasco como en el cuartel general del PNV, la Sabin Etxea, en Bilbao, hay decenas de personas trabajando en varios campos, desde la victoria en las elecciones autonómicas a la campaña de imagen. Un área en la que el PNV se va a concentrar es el extranjero.
Desde que se constituyó el Gobierno vasco en 1980, el PNV ha dedicado miles de millones de pesetas en un cuarto de siglo a contar con una especie de cuerpo diplomático. El partido de Arzallus sabe, por experiencia propia, que en una sociedad como la española, tan acomplejada y paleta ante lo que se opina de ella en el exterior, un artículo en un diario en inglés puede impresionar en el bando opuesto. Por ejemplo, gracias a sus relaciones internacionales, el PNV contó durante muchos años con el apoyo de los partidos democristianos, hasta que José María Aznar se hizo con el poder en la Internacional Democristiana.
En estos años, y ante la omisión del titular de la competencia exclusiva de la política exterior, el Gobierno vasco, como otras comunidades, ha montado una serie de embajadas. En la actualidad, Ajuria Enea tiene abiertas delegaciones en Madrid, Bruselas (autorizada ésta por el Tribunal Constitucional, que considera que la Unión Europea no es el exterior), México, Santiago de Chile, Buenos Aires y Caracas. Todas ellas con sus funcionarios, sus servicios de relaciones públicas, sus ikurriñas y sus presupuestos.
Para la campaña de venta del Plan Ibarretxe en el extranjero, se cuenta también con los numerosos centros vascos desparramados por el mundo. Éstos eran casas regionales, como las de Galicia o Castilla, pero después de la guerra civil los exiliados se hicieron con ellas y expulsaron a los vascos no nacionalistas. Cuando el PNV dispuso de las arcas del Gobierno vasco, la ‘compra’ de los centros vascos fue sencilla. Se mandan profesores de euskera y material informático, se conceden becas y subvenciones para la fundación de empresas, se organizan viajes de la ‘diáspora’ (tal es el término oficial que emplea el Gobierno vasco) a la tierra de los ancestros, se montan congresos en los que se reciben directrices (el tercero fue en 2003)... Estos centros difunden las teorías y posturas políticas del nacionalismo vasco, como se puede comprobar al visitar sus páginas webs; en muchas de éstas, se elimina toda mención a España y a que el Gobierno vasco es un Gobierno autonómico, sujeto a la Constitución Española.
Sólo en Argentina hay 62 centros vascos o ‘eusakl-etxeak’; en Estados Unidos hay 33; en Uruguay, 9; y en Venezuela 6. También los hay en México, El Salvador, Puerto Rico, Chile, Francia, Australia, Paraguay...
Por tanto, no hemos de sorprendernos si se producen declaraciones de apoyo al Plan Ibarretxe o a la negociación de igual a igual entre Vitoria y Madrid, como las que aprobó el Legislativo de Idaho (Estados Unidos). El contrarrestar esta campaña está en manos de los diplomáticos españoles, que por lo general no se han batido el cobre por defender a la nación que les paga el sueldo cada vez que los simpatizantes de ETA montaban algaradas contra la extradición de etarras en Uruguay, Venezuela o México.
Tanto las delegaciones como el control de los centros vascos dependen de la
llamada Acción Exterior, encuadrada, a su vez, en la Presidencia del Gobierno
vasco. Sólo en 2003, Ajuria Enea gastó 20.819.000 euros en su actividad
internacional. Ha llegado la hora de rentabilizar estos desembolsos.
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