Minuto Digital: 25.01.2006
¿Qué hace un intelectual de prestigio como usted metido en estos líos?
Hago lo que me parece que inevitablemente debe hacer alguien que, como yo, se dedica a escribir en una situación tan inadmisible como la vasca y en un momento tan crítico como el que vive España. Yo creo que ese famoso consejo que a veces te dan los tuyos de “no digas nunca lo que piensas” lo podría llevar a la práctica alguien que vive de vender coches o pescado, pero no alguien que vive precisamente de lo que piensa como es mi caso. Para mi profesión eso sería catastrófico. Yo me he encontrado en esta situación de un modo natural, sin forzarme, sin ninguna conciencia de hacer nada que sea extraordinario, simplemente intentando ser consecuente no ya con mis convicciones éticas y mi ideología sino con algo más prosaico e inmediato como es mi propio trabajo. No soy yo el que está fuera de lugar sino los que han creado esta situación delirante, o sea ETA y los nacionalistas. Por mi parte hago lo que sé, que es hablar y escribir. Llevo toda la vida diciendo lo que pienso en mis artículos y mis libros, participé activamente en la Transición primero, luego en el Movimiento Pacifista y ahora en el Movimiento Cívico. Si no lo hubiera hecho, si no llego a escribir lo que pienso cuando escribo me habría salido una úlcera de estómago o vete tu a saber.
Eran muchos, desde diferentes tribunas, los que daban por fenecido el movimiento de resistencia ciudadana en el País Vasco ¿Lo hacían por interés político?¿Personalismos?
En el mejor de los casos ha habido gente que daba por finiquitado el Movimiento Cívico por pesimismo. En otros casos ha sido por interés ideológico en que desapareciera o por interés práctico de hacer méritos para un partido. Y luego, en efecto, hay también personalismos. Hay gente que es como el perro del hortelano, que si ellos no se mueven no soportan que otro se muevan. Los personalismos son muy peligrosos. Yo creo que la situación tan dura que vivimos los demócratas en Euskadi hace comprensible cierta vanidad que nos compense de la situación de estigmatización y “apartheid”, de desprecio hacia nuestro testimonio que padecemos. Es humano que exista esa pequeña vanidad a la que agarrarte, ese orgullito de no haber cedido. Lo que no entiendo ni entenderé nunca es que la vanidad llegue a actuar en contra de la causa que defiendes y por la cual te están persiguiendo. Eso es de necios. Pero pasa. El ser humano es asombrosamente contradictorio y estúpido.
Desde la concentración de Madrid están ustedes en boca de todos ¿Ha marcado el acto de Madrid un antes y un después para Foro Ermua?
Sí por varias razones. Primero porque era un acto arriesgado con los pocos medios de que disponemos. También porque era llevar el Movimiento Cívico del País Vasco a Madrid y porque ideológicamente abordábamos de un modo lógico y coherente pero novedoso el debate estatutario que afecta no sólo al País Vasco sino a Cataluña, a Galicia y a todos los españoles. Hay a quien le cuesta todavía comprender que la actual subasta estatutaria que han montado los nacionalismos llamados “periféricos” presenta, aparte de unos postulados antidemocráticos basados en la negación del individuo, un discurso chantajista que en el fondo de la misma naturaleza que el ultimátum sobre el acercamiento de los presos de ETA que le costó la vida a Miguel Ángel Blanco. A la bufonada de Carod-Rovira en el Pacto Perpiñán y a la estrategia de los nacionalistas –expresa en la Declaración de Barcelona- de presionar unidos –esto es con Batasuna- para avanzar hacia el objetivo común de la independencia se añade ahora este destemplado desafío estatutario que amenaza con la desestabilización, la guerra vil y lo que haga falta así como el hecho evidente de que lo que se consiga imponer en el Estatut es la llave de lo que se consiga en Euskadi y en Galicia. Debemos hablar claro y sin complejos a la hora de defender la unidad de España porque es por esa unidad por la cual ETA nos amenaza y ha cambiado nuestra vidas, porque para ETA significamos España y le estorbamos en la medida en que le hace daño esta significación. Sería una paradoja ridícula que no defendiéramos los principios y los valores con los cuales el mundo de ETA nos identifica no de manera gratuita y por los cuales nos hemos complicado la existencia. Eso sería como si a un ladrón que nos dispara porque no le dejáramos robar le explicáramos que no somos policías y que tampoco creemos mucho en la propiedad privada. El paso que hemos dado en el Foro Ermua consiste en que estamos ensanchando y delimitando ese espacio discursivo e ideológico en el que la unidad de España cabe como concepto democrático, como bandera movilizadora y como valor moral sin incurrir ni en el franquismo ni en el nacionalismo.
Ahora se han marcado unas metas que pasan por Barcelona y Bilbao. Sin duda se sienten ustedes fuertes, pero ¿confían en la respuesta ciudadana? ¿de los medios de comunicación?
Confiamos en que navegamos en la dirección adecuada del viento democrático y en que, por esa mis razón, quienes no nos apoyan hoy nos apoyaran mañana porque no les quedará más remedio. Lo que es consistente y es de verdad dura mientras que las argucias, las tácticas y las estrategias interesadas se caen por su propio peso. En cuanto a la respuesta ciudadana nosotros no somos políticos profesionales y por lo tanto no nos dejaría en evidencia la falta de asistencia a nuestras convocatorias. No estamos en el espacio público para demostrar que somos la repera arrastrando a las multitudes sino para despertar la conciencia ciudadana individuo por individuo. No necesitamos votos sino compromiso porque no vamos a ganar o a perder ningunas elecciones ni a ejercer el poder. Por de pronto lo que necesitamos es ejercer el derecho de opinión. Eso ya es mucho. La masiva respuesta que tienen nuestras concentraciones es simplemente prueba del éxito y de que hemos sido entendidos. La escasa respuesta sería la prueba de que somos más necesarios que nunca y de que hay que seguir trabajando en esa dirección, haciéndonos entender, luchando por hacer valer nuestros valores y principios que son los de todos los españoles. La escasa respuesta no nos pondría en evidencia a nosotros sino a la sociedad. Además, cualquier constitucionalista del País Vasco está más que acostumbrado a la soledad y a los fracasos. No hemos conocido otra cosa en treinta años. Estamos ya curados de espanto.
Usted ha sido muy valiente a la hora de denunciar el papel de la Iglesia Vasca en la perpetuación del problema terrorista en el País Vasco, ¿ha cambiado algo, o sigue pensando que la iglesia mantiene un silencio cómplice con el separatismo vasco?
La situación no ha cambiado en absoluto. La Iglesia vasca no es que sea cómplice del nacionalismo vasco. Es el nacionalismo vasco. Han cambiado algo las formas. Se ha producido un proceso paralelo al del PNV propiciado por elo paso del tiempo y la caducidad de sus líderes. Setitén se ha jubilado en la Iglesia como Arzalluz en la política y esto es un alivio simplemente por el hecho de perderlos de vista, pero lo mismo que Imaz anda intentando dar gato por liebre con un lenguaje más hipócrita y jesuítico el Obispo Uriarte acaba de decir que “la aplicación inmediata de la justicia puede obstaculizar el camino hacia la paz” y se ha quedado tan ancho. Realmente yo me alegro de ser agnóstico. Si fuera católico sufriría mucho en el País Vasco. Aguantar un mitin todos los domingos de tu enemigo es una mortificación. Si existe el cielo los cristianos vascos demócratas ya se lo han ganado sólo por eso, por las tergiversaciones, las omisiones, el feo estilo de la mayoría de los curas vascos, su complicidad con el poder, sus guiños cómplices con los bestias pardas de ETA, su frialdad, su viscosidad moral, su infamia… ¡Qué tíos más repugnantes! Yo iría contento al infierno antes que compartir la eternidad con ellos. Aún así hay excepciones admirables como Antonio Beristain, Fernando García de Cortázar, Jaime Larrínaga… Con esos el infierno si existe sería más que llevedero.
También son muchas las voces que acusan a grupos empresariales vascos de apoyar al separatismo abertzale, ¿son cómplices esos grupos de la falta de libertades en el País Vasco?
Por supuesto. Hay una ETA financiera que es la que va a ser sentada en el banquillo del Macrojuicio contra ETA y que es la que sostiene a ETA económicamente cuando le faltan recursos. Con ese dinero se puede prolongar y se está prolongando la vida de la lacra terrorista. Luego hay sectores empresariales que simplemente son miedosos y tragan con lo que les echen. Pero algo se ha cambiado. Hace treinta años estaba hasta mal visto por la sociedad vasca que la familia de un secuestrado no pagara el rescate. Se condenaba el impago más que el propio secuestro. Hasta ahí llegaba la desfachatez de la cobardía o de la complicidad, la tergiversación de valores y principios. Además de estigmatizar ETA a esas víctimas con el sufrimiento las estigmatizaba la propia sociedad culpabilizándolas de que no pagaran a los secuestradores o sea de que no cometieran lo que a todas luces es un delito, puede que comprensible pero un delito al fin y al cabo ya que pagar a ETA es pagar futuros asesinatos. La sociedad vasca se permitía juzgar así a la víctima con esa falsa moral. Hoy el que paga el impuesto de ETA te mete la bola de que no ha pagado y de que es un “resistente”. Algo es algo. Por lo menos se ven en la necesidad de mentir. Se ha avanzado un poco. Al menos en la visión moral del problema las cosas han empezado a estar en su sitio.
¿La sociedad vasca sigue enferma al tolerar que los violentos marquen su destino político?
Por supuesto que la sociedad vasca está enferma pero la enfermedad ha calado también en la sociedad española, lo cual demuestra el poder y la responsabilidad que tiene buena parte de nuestra clase política al inocular el virus de ese conformismo social ante el terror. Ha habido varios momentos en que la sociedad vasca ha reaccionado contra ETA. Pienso en las movilizaciones pacifistas por el secuestro de Julio Iglesias Zamora y en la revolución democrática de Ermua. Pero luego esa misma sociedad ha dejado que los nacionalistas, que tuvieron que sumarse a ese rechazo de ETA para no quedar en evidencia, borrasen las pistas de esas rebeliones. Hoy los nacionalistas se aprovechan de la legitimidad que les dio esa condena del terrorismo para hacer valer el chantaje y rechazar a las víctimas. Hoy hemos retrocedido a la época anterior al Pacto de Ajuria Enea pero el nacionalismo se aprovecha de la legitimidad que le dio aquel pacto. Hoy el PNV no condena a ETA con la misma apariencia contundente que en la época Ardanza. Es como si dijeran: como ya hemos cumplido y hemos condenado formalmente a los terroristas eso nos da legitimidad para no condenarlos ahora ni formalmente siquiera y presentarlos como las víctimas. Lo grave es que en el resto de España ha pasado otro tanto a partir del 11-M y gracias a los dirigentes socialistas. Hoy el PSOE no condena públicamente a ETA con el vigor del pasado para no molestarles a los terroristas. Y lo mismo hace el Parlamento de Cataluña. Con que hiciera un declaración contra la tutela de ETA quitaría argumentos a la ahora evidente relación entre esa banda terrorista los procesos de reformas estatutarias. En este sentido estamos peor que hace tres años aunque no haya atentados mortales. Hay un vaciamiento ideológico y moral en la oposición a los partidos nacionalistas que éstos aprovechan para ganar terreno y cuyas graves consecuencias no han sido calculadas por sus responsables.
Desde luego las autoridades nacionalistas en el poder no han contribuido mucho a terminar con la lacra del separatismo violento. ¿cree que el PNV es parte del problema y no una solución?
Ha sido siempre una parte del problema y además la principal parte. Mientras el PNV esté en el poder ETA seguirá existiendo. Aunque sólo fuera por la cobertura ideológica y “moral” que le da a ETA. Y por supuesto le da mucho más que cobertura ideológica y “moral”. Le da apoyo financiero con el dinero público que destina a las familias de ETA. Y eso es lo que se ve. Así que no hay que ser muy lince para imaginarse lo que no se ve. Lo más dramático de todo no es que el PNV no sirva como “partido guía” para acabar con ETA sino que ya no sirve el PSOE tampoco. Por otra parte hay una novedad en el planteamiento de la actual negociación que preconiza el Gobierno y es su bifurcación a dos bandas: una negociación penitenciaria con ETA y otra que llaman “política” con el PNV y que queda camuflada en la reforma estatutaria prometida. Antes la negociación se planteaba con todo el bloque nacionalista o hacikendo el PNV como que era mediador cuasndo era parte interesada. Ahora no. Ahora se usa la negociación con ETA para tapar la negociación con el PNV. Y esto es todavía más delirante si cabe porque el PNV no garantiza siquiera el final de la violencia y ETA hace como que se desentiende de esa reforma y no le satisface cuando el despedazamiento de la Justicia le pone obviamente los dientes largos ya que sirve a sus intereses y a su estrategia independentista. Es decir que ETA puede estar inactiva mientras el PNV logra pasos como ese despedazamiento del sistema español de Justicia y, ciando ya se ve que no se puede conseguir nada más de Zapatero volver a asesinar. ETA volverá a intentar asesinar cuando sepa que ya no puede sacar nada más de Zapatero. Y entonces nos podemos encontrar perfectamente con un escenario en el que ETA vuelve a matar y el PNV vuelve a quejarse como hizo al día siguiente de conseguir el Estatuto de Guernica. Este es el plan de unos y otros: volver a la actitud y a la salud reivindicativas de 1979 como si no hubieran conseguido nada. Otra cosa es que ETA esté en peor situación que entonces y el propio nacionalismo. Y que nosotros les dejemos montar ese escenario. Para evitarlo estamos trabajando algunos.
¿Cree que si Batasuna y todo el entorno etarra se hubiese ilegalizado mucho antes, ahora ETA probablemente no existiría?
No es que lo crea yo. Es evidente.
Algunos españoles no logramos comprender por qué teniendo a ETA contra las cuerdas, se ha abandonado por parte del PSOE el pacto antiterrorista que tan buenos resultados estaba dando. ¿Cuál sería su explicación?
La buena fe del PSOE no desde luego. En el mejor de los casos la explicación estaría en la necesidad de pagar la táctica electoralista con la que se echó al PP del poder y los apoyos precarios para sostenerse. Hay otros explicaciones más graves como que el PNV y ETA sepan cosas inquietantes que les sirven para presionar. La pregunta entonces sería: ¿Qué saben para que les dé tan buenos resultados?
¿Qué opina de que pese a estar ilegalizada y declarada organización terrorista, Batasuna actué prácticamente como una organización legal con el consentimiento de autoridades autonómicas y nacionales?
Lo peor de esto es que tal situación convierte a España en un país poco serio. No hay cosa que más debilite al Estado de Derecho –más que el terrorismo- que hacer leyes que no se cumplen. Este hecho produce la impresión en los ciudadanos de que la ley está para saltársela. Crea una cultura de la burla a la ley y a la impunidad que es la que quieren los nacionalistas. Lo más trágico es que esa permisividad no es agradecida ni por ETA ni por los nacionalistas sino interpretada como carta de legitimidad y de que la ley no aplicada es injusta. Lo decía hace poco Mariano Ferrer en un programa de la ETB 2: “Una prueba de que es absurda la Ley de Partidos es que no se ha aplicado y Batasuna ha tenido abiertas hasta ahora sus sedes”. Esta es la manera en la que el mundo nacionalista paga a Zapatero los gestos erróneos de “buena voluntad”. Dice un refrán que “al villano dale el pie que se tomará la mano” y otro que “de bien nacidos es ser agradecidos”. Los nacionalistas no saben lo que es el agradecimiento y son especialistas en tomarse la mano cuando les das el pie. Y España es una gran nación con un sabio y magnífico refranero popular. ¿Quién ha dicho que no existe el pueblo español?