Sonsoles Espinosa Díaz, esposa del presidente del Gobierno, conoció en León a su marido gracias a que su padre, militar, fue destinado allí. Éste era un sargento que, con mucho esfuerzo, logró el ascenso a oficial.
Los dos momentos más importantes en la vida de Sonsoles Espinosa, la atractiva esposa del presidente del Gobierno, se deben al Ejército franquista. El lugar de su nacimiento y el conocimiento de su futuro maridos responden a la profesión de su padre: Rafael Espinosa Armendáriz.
Éste era militar chusquero y en la época anterior al establecimiento de la Academia de Suboficiales estos militares tenían muy difícil la entrada en la escala de oficiales. Rafael Espinosa, una persona de gran tesón, alcanzó el grado de sargento en el Arma de Intendencia y luego se propuso ser oficial. Para conseguirlo tuvo que ingresar en la Academia Especial de Villaverde y, tras aprobar dos cursos, salió de ella con el grado de alférez; a continuación, se incorporó a la Academia de Intendencia, sita en Ávila. Por estos motivos, Espinosa fue uno de los alumnos de más edad de su promoción. Al final su esfuerzo dio los frutos deseados y ganó las estrellas de teniente.
Fue en Ávila, en 1962, donde nació su hija Sonsoles. Unos años después, el Ejército lo trasladó a León. Una vida tranquila y feliz, de ascenso social mediante el trabajo y el sacrificio, de las que retrataba el cine de la época, como ‘La gran familia’, ‘Una muchachita de Valladolid’ y ‘Botón de ancla’.
En León, Sonsoles creció hasta la edad universitaria, en la que decidió estudiar derecho. En la universidad local conoció en 1981 a un condiscípulo con el que se casó el 27 de enero de 1990 en la ermita de Nuestra Señora de Sonsoles, en su tierra natal de Ávila. No sabemos si ya entonces José Luis Rodríguez era agnóstico, pero en caso de serlo, demostró un talante de respeto a las convicciones ajenas que hoy ha perdido.
Según ha podido saber MinutoDigital.Com, ntre los militares que conocieron al padre de Sonsoles ha sorprendido mucho el desalojo de las familias de los guardias civiles de la piscina del acuartelamiento de Valdemoro para que la ‘presidenta consorte’ recibiera con toda calma y seguridad lecciones de buceo. Según varios de sus colegas, don Rafael, ya fallecido con el grado de teniente coronel, era un hombre cumplidor y recto, que no pedía ni aceptaba tratos de favor.
En las escasas notas biográficas sobre Sonsoles que mencionan a su padre, se ha llegado a decir que éste era de carácter “liberal”. Un lector atento puede juzgar cuánto de verdad hay en esa expresión para definir a un militar profesional que hizo su carrera en el Ejército español en los años 50 y 60. O bien que el régimen franquista no estudiaba los antecedentes de las personas que se incorporaban a las Fuerzas Armadas y entonces no era la omnipotente dictadura que describen los actuales intelectuales orgánicos.
¡Paradojas de la vida! Rodríguez venera el recuerdo de su abuelo paterno, oficial y masón, fusilado por los sublevados en la guerra civil (el otro abuelo, del que nunca habla Rodríguez, también fue asesinado, pero en la llamada zona roja), sin embargo se casó con la hija de un militar del Ejército vencedor. ¿Por qué el presidente quiere romper la reconciliación de la que su familia es ejemplo? ¿Influiría su suegro en el afán de Rodríguez de abrir las fosas comunes de un solo bando y de ‘hacer justicia’ a los derrotados?
Pese a tanto uniforme en la familia carnal y en la política, José Luis Rodríguez no cumplió el servicio militar. Durante sus estudios acumuló prórrogas de incorporación hasta que quedó definitivamente exento gracias a su elección como el más joven diputado del Congreso en la legislatura 1986-1989.
Después de este descubrimiento, Sonsoles Espinosa y Carmen Romero, la esposa de Felipe González, tienen en común que ambas son hijas de militares franquistas. ¡Lo que guardan los socialistas en el armario!
Publicado el : 16/09/2005