Aznar consiguió la visita real a Bush y el PSOE se vengó
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José maría Aznar |
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Aunque la estupidez es una fuerza muy poderosa en las relaciones humanas, incluso en las más importantes, no basta para explicar las conductas de ZP y su Gobierno paritario; tampoco hay que descontar la maldad. La acusación del ministro Moratinos a Aznar de que apoyó el golpe de estado con el presidente venezolano Hugo Chávez se explica no como un desatino, sino como una venganza del PSOE por haber organizado el ex presidente la visita de los Reyes a George Bush.
Es conocida la amistad entre José María Aznar y George Bush, una amistad sobre la que se basó una relación espacial entre España y Estados Unidos que estuvo a punto de convertir a nuestra nación en un aliado preferencial de la superpotencia en Europa, casi al mismo nivel que Inglaterra. De acuerdo con fuentes cercanas a Aznar, cuando el ex presidente del Gobierno fue recibido por Bush en la Casa Blanca unos días después de su triunfo electoral del 2 de noviembre, le pidió que España no sufriese las consecuencias de la traición y la irresponsabilidad de ZP. Bush le preguntó entonces cómo podía mostrar su cercanía al pueblo español a la vez que su censura a ZP y Aznar le propuso una invitación privada a los Reyes. Así, mientras Bush dejaba sin contestar la hipócrita llamada de felicitación de ZP, se reunía con el jefe del Estado.
La invitación sentó fatal en Moncloa. Es igualmente sabido que la actual Monarquía prefiere los Gobiernos socialistas a los de derechas, porque cree que de esa manera se asienta: la derecha, piensa, no se va a hacer republicana y la izquierda está contenta de tocar poder. Cuando el PSOE lleva mucho tiempo en la oposición, las banderas tricolores (inconstitucionales, por cierto) aparecen en las calles. Pero ZP, un hombre ideologizado hasta lo indecible y endiosado tras su victoria inesperada está convencido de que él encarna la voluntad popular. Por tanto, él y su círculo, del que forman parte su esposa Sonsoles, María Teresa Fernández de la Vega, José Blanco, Jesús Caldera y varios periodistas de ‘El País’, consideraron la invitación como una muestra de diplomacia dinástica, una usurpación de poderes, en definitiva.
ZP no podía prohibir al Rey que aceptase la invitación; así se lo aconsejó además parte de la vieja guardia del PSOE (Javier Solana); pero el político leonés decidió vengarse, y el trabajo sucio se encargó a Miguel Ángel Moratinos. Y pasó lo que sabemos: el ministro de Exteriores acusó a Aznar de haber colaborado con los rebeldes que en 2002 destituyeron durante unas horas a Hugo Chávez. El siguiente paso fue la filtración de la conversación de Don Juan Carlos I al diario amigo de la mañana.
De esta manera se prosigue con la destrucción de la figura de Aznar y se da un toque de advertencia a la Casa Real. Pero la irreflexión de ZP y sus consejeros llega al punto de pretender que el castigo afecte no sólo a Aznar y al Rey, sino también a Bush. Para ello, planeó con Chávez un movimiento contra Estados Unidos. ZP pretende que en Washington se les atragante el editorial del ‘Wall Street Journal’ del día 25 en el que le llamaban “presidente por accidente”. Mañana lo contaremos.
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