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Minuto Digital: 29.08.2006
El abad de Montserrat, Josep M. Soler, criticó este fin de semana duramente a la cúpula de la Iglesia católica por considerar que la defensa de la unidad de España nada tiene que ver con la religión. A juicio del abad, "un sector de la jerarquía católica tiene nostalgia del nacionalcatolicismo, sobre todo en ciertos círculos de la Conferencia Episcopal y, sin duda, en muchos de sus documentos y en muchas homilías. Hoy, la Iglesia no está presente en la sociedad y, lo que es peor, cuando está presente, lo está de modo inadecuado, cuando no ridículo".
Poca educación y aún menos consideración cristiana demuestra tener este abad, cuando sin duda sus declaraciones implican la descalificación de su antecesor el Abad Antonio Marcel, que en 1937 no dudo suscribir la carta colectiva de los obispos españoles con motivo de la guerra de España, en la que denunciaban la “barbarie” de la persecución religiosa de una revolución “inhumana” y “esencialmente antiespañola”. Quizás el actual sátrapa de Montserrat también considere que los 316 requetés del Tercio de Nuestra Señora de Montserrat, que murieron defendiendo su fe, eran unos ridículos nacionalcatolicos. Como los más de 8.000 religiosos martirizados durante la guerra civil, otros ridículos. Tan ridículos como los sucesivos Papas que han sido tan “nostálgicos” que los han elevado a los altares, los muy nacionalcatolicos.
De lo que sin duda al Abad Soler no tendrá nostalgia será de las generosas ayudas del régimen nacionalcatolico a la abadía de Montserrat, ya que con la Generalitat el dinero ha seguido fluyendo a sus arcas. Un trato fiscal especial a la Fundación Abadia de Montserrat, que permite deducir el 25% en la declaración del IRPF de las aportaciones empresariales que percibe y un presupuesto de más de 30 millones de euros, opulentamente engrosados por la generalitat catalana.
Seguramente por ello el cristiano abad arremete con tal saña contra la COPE que ha cometido el horrendo pecado de arremeter contra sus catalanisimos protectores. El abad señaló que "gracias a Dios hay otras voces en la Iglesia..." y que por ello, envió informes al Vaticano y a la propia Conferencia "protestando por sus contenidos". Se queja el abad de que los obispos no tengan el coraje de poner freno a la estrategia de envenenamiento de la sociedad que llevan a cabo los más destacados colaboradores de la emisora. "Me atrevo a decir que los obispos mantienen la COPE en esos niveles de beligerancia porque les interesa mantener, también, lo que ellos pueden considerar una situación de equilibrio con... con la SER, aunque pienso que la SER no es tan radical como la COPE... En definitiva, la Conferencia Episcopal mantiene la COPE como está por una estrategia política y no eclesial", apostilló.