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Redacción Galicia
Minuto Digital: 06.09.2006
Después de la ola de incendios que sufrió Galicia durante 10 días, comienzan a existir indicios de peligro para la salud de la población por la contaminación de las aguas potables para consumo público. Greenpeace afirmó que hay un riesgo evidente de que el banco de marisco pueda verse afectado por una “mayor turbidez, aumento de salinidad y deposición de sedimentos” tras los incendios. Lo más urgente ahora es “garantizar o evitar la erosión y el aporte de sedimentos, cenizas y materia orgánica a los embalses, ríos y rías”, precisa la organización ecologista. Pero dichas fuentes de agua también abastecen a los habitantes de las zonas afectadas.
Pero no solo con ceniza se han contaminado las cañerías públicas.Recientemente se ha clausurado la traída de aguas de la localidad de Finisterre. Según parece el agua no sería acta para el consumo ya que la misma estaría contaminada con fosfato amónico.
Esta sustancia es la utilizada por los hidroaviones de los servicios de extinción de incendios para retrasar su evaporación antes de arrojarla sobre los fuegos. Profusamente usado durante los desbastadores incendios que asolaron Galicia podría haberse filtrado a la capa freática contaminando los acuíferos de los que se surten las traídas de agua de Finisterre. Se ignora si en otras localidades gallegas se han realizado análisis para detectar su presencia.
Nuevamente la imprevisión de la Xunta gobernada por PSOE-BNG añade una secuela más a los efectos de los incendios ya que no hay noticia alguna sobre si las autoridades autonómicas han tomado algún tipo de prevención o control contra este tipo de contaminación.