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Redacción: 24.10.2006
El PNV emplea los fondos públicos de que dispone el Gobierno vasco para promocionar
su plan separatista en el mundo, en especial en las Américas. Por medio de ese
dinero y de su bien engrasado ‘lobby’, ha conseguido que el Senado chileno apoye
la autodeterminación de Euzkadi. Los diplomáticos españoles, ausentes. El único
que trató de impedir la afrenta a España fue Aznar.
Como se decía de los masones, los peneuvistas no descansan. Sus dirigentes se pasan
los días maquinando, impulsados por su odio a España y ‘liberados’ gracias a
los fondos públicos que manejan. El presidente del Gobierno vasco, Juan José
Ibarretxe, ha viajado a Chile y Argentina para promover sus planes separatistas, con
desprecio a los vascos que se oponen a ellos. Y en Chile el lobby abertzale ha
conseguido, a través de la Democracia Cristiana, que el Senado de ese país apruebe
una resolución en defensa de la autodeterminación de Euzkadi.
Después de meses de tramitación y de cabildeos, el PNV se ha apuntado otro tanto
en su plan de internacionalizar –con la ayuda inestimable del Gobierno socialista-
las exigencias separatistas vascas. En Estados Unidos y Argentina habían conseguido
que instituciones estatales y provinciales aprobasen sendas resoluciones favorables
a los planes del PNV. En Chile el pronunciamiento ha sido más grave, porque
proviene de una de las dos Cámaras de un Parlamento nacional, representante de la
soberanía de ese país.
En una sesión desarrollada el miércoles 18, los 38 parlamentarios que forman el
Senado chileno aprobaron por unanimidad un proyecto de acuerdo presentado por
representantes de todas las formaciones políticas para “expresar su
reconocimiento al proceso que busca poner término a la violencia en el País
Vasco”.
El documento se inmiscuye en los asuntos nacionales españoles y se decanta por el
derecho de autodeterminación para el llamado pueblo vasco, pues “reconoce y
felicita el proceso tendiente a terminar con el flagelo de la violencia y de la
división en el País Vasco, con el fin de instalar un nuevo escenario de paz que
permita el libre ejercicio de todas las libertades políticas, RESPETANDO PLENAMENTE
LA SOBERANA VOLUNTAD DEMOCRÁTICA DEL PUEBLO VASCO”.
AZNAR TRATÓ DE EVITARLO
A mediados de mes, el ex presidente del Gobierno José María Aznar viajó a Perú,
Chile y Uruguay. Cuando llegó a Chile, donde le recibió la presidenta de la
república, la socialista Michelle Bachelet, y el presidente del Senado, Eduardo
Frei. Allí trató de impedir que el Senado votase la resolución promovida por el
PNV a través de sus aliados democristianos, los hermanos Andrés y Adolfo
Zaldívar, y el propio Frei.
Adolfo Zaldívar, senador y ex presidente del partido democristiano, declaró lo
siguiente al diario abertzale ‘Deia’: “Los planteamientos de José María
Aznar o de quien tenga una opinión contraria a lo que pensamos y anhelamos nos trae
sin cuidado. A nosotros lo que nos interesa en esta materia, y lo que nos mueve a
respaldar esta decisión soberana y democrática del pueblo vasco, es nuestro afán
por respaldar cualquier proceso justo en cualquier parte y más aún en la tierra
vasca”.
El presidente del Senado chileno, Eduardo Frei, va a ser recibido hoy en el Senado
español. ¿Se atreverán los senadores españoles a reprocharle su injerencia en
los asuntos de una nación soberana?
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