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Redacción: 12.12.2006
El Gobierno del Partido Popular dirigido por José María Aznar había conseguido introducirse en el coto privado de Francia al firmar un Tratado de Amistad y Cooperación con Argelia en septiembre de 2002, siguiendo el modelo del existente con Marruecos, a la vez que conseguía una baza de presión frente a Marruecos, al situar a tradicional enemigo de Marruecos como "aliado privilegiado estratégico". Una situación de reequilibrio de nuestra política en el Magreb que otorgaba a España una posición más influyente y nos posicionaba más cómodamente de cara a las siempre delicadas relaciones con nuestro vecino del sur.
El gesto de Madrid produjo profunda irritación en París y en Rabat. El régimen de Mohamed VI lo interpretó como una "pinza" entre España y Argelia contra su país, y Jacques Chirac como un mazazo a su "zona de influencia exclusiva".
Tras los atentados del 11-M, la llegada al poder de Zapatero cambia la situación completamente. El gobierno socialista se alinea con Marruecos, cediendo a sus presiones, abandonando por ejemplo la causa saharaui y también alejándose de Argelia. Este retroceso en las relaciones políticas y estratégicas entre España y Argelia sólo beneficia a Francia. Argel no acudió a la cumbre euroafricana en Rabat sobre inmigración, patrocinada por Moratinos, tampoco estuvo en la cumbre euromediterranea en Barcelona.
Ayer zapatero viajó a Argelia para participar a la reunión de alto nivel prevista en el Tratado de Amistad y Cooperación firmado por Aznar, allí Abdelaziz Buteflika ha intentado restablecer el equilibrio alcanzado en la época de Aznar, pero Zapatero se lo ha impedido, derivando el contenido de la cumbre hacía asuntos menores como un acuerdo de extradición entre ambos paises. Desde hace dos años el Presidente argelino espera la visita de Juan Carlos I, que a su vez espera el visto bueno de La Moncloa, una visita que simbolizaría que Marruecos no es imprescindible para España como puerta del Magreb.
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