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Redacción: 12.12.2006
El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha cribado en los datos del último padrón municipal para ver cómo nos llamamos los españoles y el veredicto es claro. La tradición todavía pesa, y los nombres y patronímicos más clásicos ostentan un predominio indiscutible.
Por mucho que las estadísticas de los últimos años hayan consagrado a Lucía, Paula y Laura como los nombres más requeridos para las niñas recién nacidas (se registraron 10.146 Paulas en 2005), María sigue siendo la 'reina' del nomenclátor español. Algo más de tres mujeres de cada cien se llaman así, y nada menos que el 28,5% de las españolas lleva María en su nombre compuesto, como hasta hace unas pocas décadas acostumbraba a imponer con mucho celo el episcopado. Y en el ranking femenino, tras María, Mª del Carmen, y Carmen a secas.
En el caso de los hombres, también se imponen los nombres raciales de toda la vida. Sólo en las generaciones más jóvenes menudean otros novedosos como Alejandro (7.173 niños así inscritos en 2005), Daniel, Pablo o David, o nombres en las demás lenguas del Estado como Miquel, Asier u otros. Así pues, Antonio se llaman casi cuatro de cada cien españoles, y hay una proporción similar de 'Josés', y de 'Manueles'. El 13,7% de los varones, unos tres millones, tiene un nombre compuesto con José.
En una panorámica aleatoria por provincias se ve, por ejemplo, que José es el nombre más frecuente entre los guipuzcoanos; Francisco Javier prima en Navarra; Manuel en Badajoz y Asturias; Antonio en Almería; y Jesús en Segovia. Entre las chicas, en todos los casos, María o Mª Carmen.
Sin embargo, el imperio más abrumador es el de los 'Garcías'. De largo, el apellido más recurrente en el padrón, que tiene registrados a 1.467.460 ciudadanos con tal patronímico. Le siguen en la clasificación de apellidos frecuentes los 'Fernández', más de 919.000, y muy cerca, los 917.172 'Rodríguez'.
Todos ellos están representados en cada una de las provincias del país. Otros son de alcance más limitado, caso de Mohamed, el primero en las demarcaciones de Ceuta y Melilla. Pero para obtener más datos, el INE pone a disposición del público en su página web (www.ine.es) un mapa para ver la distribución de todos los apellidos registrados en el padrón, y comprobar de este modo dónde abundan y de dónde son oriundos.
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