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Redacción: 19.12.2006
Marruecos dispone de un territorio y de una población sobre los que no tiene soberanía: el Sáhara Occidental. El sultán acaba de conceder permisos de exploración a una petrolera irlandesa en un territorio invadido y ocupado por su Ejército.
La familia real alauita no sólo considera Marruecos una finca propia para su uso y disfrute exclusivo, sino también los países vecinos, como Argelina, Mauritania, España y el Sáhara Occidental. A algunos les manda inmigrantes para que los mantenga gratis y a otros los invade militarmente. Es el caso de la antigua provincia española, ocupada desde 1976 por el Ejército marroquí.
El sultán Mohamed VI, como ya hizo su padre Hasán II, dispone de un país que no es suyo, en contra de las resoluciones de la ONU, hasta el punto de que concede licencias de pesca y de explotación minera en las aguas y el territorio del Sáhara Occidental.
La última vulneración de la doctrina de la ONU ha corrido a cargo de una petrolera irlandesa, con sede en Dublín, la Island Oil & Gas plc, que anunció el 12 de dicembre la conclusión de un acuerdo con Rabat de exploración ‘onshore’ –en tierra firme- en el ocupado Sáhara Occidental. De acuerdo con fuentes de la causa saharaui, ya se han formulado protestas contra el acuerdo, con lo que la petrolera irlandesa puede sufrir una campaña de boicot al igual que otras petroleras que prefirieron colaborar con un país acusado de invasión y de violación de los derechos humanos para aumentar sus reservas de hidrocarburos.
De acuerdo con el anuncio de Island Oil, ésta se beneficia de un contrato de reconocimiento ‘onshore’ en Zag, en el norte de Sáhara Occidental, que incluye una franja limítrofe del sur de Marruecos cedida por el Ministerio de Petróleo y Minas de Marruecos. La licencia, válida por 12 meses, abarca 21.807 kilómetros cuadrados, y esta área se extiende a las afueras de la ciudad saharaui de Smara. Para la dictadura marroquí es un respaldo a la ocupación .
Sin embargo, un estudio jurídico de la ONU, realizado por Hans Corell en enero de 2002, determinó que la exploración en un territorio ocupado era legalmente cuestionable –probablemente incluso contraria a la ley internacional– si la población indígena del territorio no se mostraba de acuerdo o no se beneficiaba con ello.
El sultán está obsesionado por encontrar petróleo en Marruecos o en el Sáhara. Uno de los motivos de tensión entre Rabat y el Gobierno español de José María Aznar fue la concesión por éste de licencias de exploración petrolífera a Repsol en aguas cercanas a Canarias que Marruecos considera suyas. Estas prospecciones están detenidas por obra de los Gobiernos autonómico canario y nacional.
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