Minuto Digital: 16.01.07
Mengistu asumió el poder e instaló un régimen marxista en Etiopía el 3 de febrero de 1977, en un sangriento golpe de Estado que le aseguró el control del Derg, el consejo militar que dirigía el país desde la caída del emperador Haile Selassie, en 1974. Los dos años siguientes (1977-1978) estuvieron marcados por numerosas detenciones y miles de asesinatos en todo el país, hasta que en 1991 por fin el régimen marxista fue desalojado del poder.
La dictadura marxista contó con el apoyo de tropas cubanas mandadas por Fidel Castro que entrenaron al ejercito rojo etiope y a sus servicios de seguridad. Igualmente tropas castristas participaron directamente como combatientes en los numerosos conflictos bélicos que el régimen marxista etiope sostuvo contra Somalia, que desde entonces ha vivido en continua situación de inestabilidad. La intervención militar cubana en Etiopia es uno de los episodios más oscuros de la dictadura castrista, junto a su intervención en Angola. En la actualidad el dictador etiope vive protegido por el también izquierdista Robert Mugabe, en el poder en la vecina Zimbabwe, antigua Rhodesia.
La justicia etíope ha condenado a Mengistu por los crímenes cometidos durante el llamado período del "Terror Rojo". El dictador y sus colaboradores más cercanos debían responder de 211 cargos, entre los que figuraban torturas, los asesinatos del emperador Haile Selassie y del patriarca ortodoxo Abuna Tefelows, secuestros, expoliaciones y ejecuciones sumarias que costaron la vida a millares de etíopes. Todos los cargos estaban reunidos en cuatro categorías: "genocidio, homicidio, confiscación de bienes y encarcelamiento abusivo y tortura". Once de los más altos responsables del régimen de la época, así como Mengistu, fueron declarados culpables de las cuatro categorías de crímenes y podrían haber sido condenados a muerte. Sin embargo la Alta Corte Federal de Etiopía, "después de haber considerado los llamados a la clemencia y al castigo extremo reclamado por el fiscal, decidió condenar a los culpables a la prisión perpetua.
Durante el régimen marxista también se produjo la gigantesca hambruna en Etiopia que durante los años 80 conmovió al mundo. Cientos de miles de etíopes murieron. En aquella época Médicos sin Fronteras se retiro del país debido al uso político que el régimen marxista estaba dando a la ayuda alimentaría, ya que desviaba la misma y evitaba su llegada a zonas donde existía oposición al régimen, lo que equivalía a condenar a muerte a sus habitantes.
Curiosamente, pese a los centenares de miles de muertos provocados, la tragedia provocada por el régimen marxista no ha movido la exquisita sensibilidad de nuestros habituales campeones “progres”. Ni una línea en sus periódicos, ni un reportaje en sus suplementos, ni un documental en Informe Semanal, ninguna denuncia del papel de Fidel Castro en el genocidio, ni un comentario de los que tanto se interesaron por la muerte de Pinochet. Y es que la “honda preocupación” de la izquierda española por los derechos humanos se acaba donde empieza su aún añorada ideología marxista.
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