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ENTREVISTA
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Jacobo Machover
“El futuro de Cuba pasa por el Ejército, que es quien controla la sociedad en realidad”
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Minuto Digital: 10.05.07
El profesor y escritor Jacobo Machover es un cubano que conoce las interioridades de la dictadura castrista, tal como ha expuesto a los lectores españoles en ‘La dinastía Castro’ (Áltera). Con un Fidel octogenario y enfermo y un Raúl alcohólico y detestado, el verdadero poder de la isla es el Ejército.
En este momento, en que la situación física de Castro es indudablemente delicada ¿cuál cree que es el estado de ánimo de la población en la isla?
Por de pronto, lo primero que se percibe es una liberación psicológica de la población. Se han acabado los discursos, las apariciones públicas, televisivas…el tirano, el padre, el protector ya no está presente en todo momento, hay más espacio para pensar. Él robaba todo ese espacio. Ahora hay más tiempo libre.
Y en esta situación ¿dónde queda Fidel en lo político y en lo humano?
Indudablemente, su presencia se está diluyendo hasta cierto punto. Ya no hay tantas referencias a Fidel Castro, los discursos omiten su figura. Incluso se ha producido una pequeña rebelión por correo electrónico, por móvil, a cargo de intelectuales protestando por la presencia de personajes importantes de la represión en la escena pública. Políticamente ya nada será igual.
Físicamente, Castro puede salir de ésta, aunque no se sabe en qué estado. Su salud es una cuestión de Estado. Una enfermedad larga, con caídas y recaídas –enfermedad que comenzó hace ya años, con sus altibajos-. No es seguro, claro, que se trate de la definitiva. Pero sí existe la impresión de que, en muchos sentidos, nos acercamos a una nueva etapa.
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Raúl es primitivo y no sirve como orador. Su mujer está muy enferma y él mismo padece de alcoholismo.
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En cuanto al papel de Raúl, hay quien lo sitúa como el horizonte previsible en la evolución política cubana.
Raúl es primitivo y no sirve como orador. Raúl, como en su día el Che, reivindicó a Stalin. Aparece y desaparece del escenario. Por otra parte, tiene muchos problemas personales. Su mujer está muy enferma y él mismo padece de alcoholismo.
Es difícil que Raúl pueda ocupar el lugar central y, desde luego, en ningún caso es capaz de sustituir a su hermano. En ningún sentido. Para empezar, no sabe ocupar el primer plano. Paradójicamente, su fuerza reside en el control de las Fuerzas Armadas, pero éstas más bien le detestan. Ha hecho demasiado daño en sus filas. Y el futuro de Cuba pasa por el Ejército, que es quien controla la sociedad en realidad.
Al respecto de las Fuerzas Armadas, el juicio al general Ochoa ¿puede contemplarse, en cierta manera, como un ataque a las Fuerzas Armadas por parte de los Castro?
En el caso de Ochoa lo que se produjo fue un conato de conspiración real. Seguramente, Ochoa no tenía nada que ver con las imputaciones de que fue objeto. Pero lo cierto es que comenzó a desobedecer a Castro desde la época de Angola, dirigiendo las acciones militares sobre el terreno y haciendo caso omiso de las directrices militares que Castro le hacía llegar desde La Habana. Su posicionamiento en la línea de las reformas, su aparición junto a Gorbachov, le perfiló como un peligro algo más que potencial. Los Castro lo eliminaron en una reedición de los juicios estalinistas de los años treinta.
Ochoa terminó harto de muchas cosas. Quizá del propio régimen. Fidel se negaba a firmar la paz en Angola, tras catorce años de combates, en los que los cubanos llegaron a emplear gases y a asesinar a la población civil, imponiendo el terror mediante fusilamientos masivos. Ni siquiera se sabía la cantidad de tropas que había en Angola. En un mismo discurso, Fidel Castro afirmaba que sumaban 40.000 los hombres destinados allí y, un poco más adelante, citaba la cifra de 60.000 soldados. La presencia militar cubana se ha extendido por medio mundo, contando numerosos países africanos e incluso Siria y el Líbano.
En definitiva, Ochoa pagó con la vida por un disentimiento con los Castro que era bien real.
“FIDEL NO ESTÁ EN SUS CABALES”
Es sorprendente que Castro estuviera decidido a atacar a los Estados Unidos y desencadenar una crisis planetaria mediante el empleo de armas nucleares en octubre de 1962.
No cabe duda de que Fidel Castro es un individuo que no está en sus cabales. La correspondencia con Kruschev –publicada por ‘Le Monde’ y ‘Granma’- lo atestigua largamente. Las cartas están horriblemente redactadas, por supuesto en español. Sí, Fidel quería llevar a cabo un “ataque preventivo” contra Estados Unidos. Naturalmente, Kruschev no le hizo el menor caso.
Cómo definiría el sistema cubano creado por la revolución castrista.
La naturaleza del régimen no es completamente comunista ni nacionalista. Él afirmó en 1961, “siempre fui marxista-leninista”, pero esto resulta poco creíble. Es una tiranía latinoamericana, un caudillaje personalista, en parte fruto de la herencia española. El personalismo es tal que el régimen tardó muchos años en estructurarse, en formar el Partido Comunista, en elaborar la Constitución. Luego sí, marchó por la senda de la sovietización, aunque no pueda decirse que sea verdaderamente comunista.
Su régimen es antes orwelliano que otra cosa y, en alguna medida, emparenta con ciertos totalitarismos conocidos en Europa hace algunas décadas. Él se inventa la oposición a los Estados Unidos como elementos de definición del sistema político.
No hay entusiasmo alguno por el régimen, todo es pura fachada; las manifestaciones orquestadas, a las que asiste la gente porque es obligada, son perfectamente rutinarias. Todo resulta terriblemente tedioso.
En este sentido ¿cómo percibe a los Estados Unidos la gente en la isla?
Es una relación muy compleja. No hay hostilidad por parte del pueblo ¿cómo, si no, explicar la huída masiva hacia allí de tan gran número de cubanos y, aún más, su establecimiento mayoritario en el país? No, la gente sabe que todo es un engaño del régimen de Castro, que la pretendida enemistad esencial de los norteamericanos hacia Cuba no es sino una invención castrista para justificarse. Orwellianismo puro.
LOS MITOS CASTRISTAS
Volviendo la vista atrás, hay muchos mitos sobre la Cuba revolucionaria. Uno de los más potentes es, qué duda cabe, el del Che. Icono de nuestro tiempo, relativamente poca gente sabe que se trataba de un asesino, de un carcelero y de un torturador.
El Che asistía a las ejecuciones cuando dirigía la cárcel de La Cabaña –a las que incluso invitaba a destacados intelectuales europeos-, tal y como relata Benigno, su compañero de guerrilla en Bolivia. Por otro lado, Herbert Matthews, quien admiraba a Fidel, consideraba al Che un ignorante y un bruto. Su propio compañero Benigno sentía miedo del Che.
Era un hombre de tan escasa capacidad intelectual que, en diciembre de 1964, reconoció en las Naciones Unidas que “hemos fusilado, fusilamos y fusilaremos mientras sea necesario”. Por lo demás, estaba de acuerdo con Fidel en atacar a los Estados Unidos durante la crisis de los misiles. Castro se lo quitó de en medio y lo mandó a morir lejos de Cuba; a esas alturas, el Che ya no creía en lo que hacía. Ni siquiera quiso terminar como un mártir; se dejó apresar, se rindió, no murió en combate.
Luego, Castro utilizó el mito de una persona de la que censuraba su estúpida franqueza a la hora de reconocer la brutalidad de la revolución.
Para terminar esta entrevista con otro mito enarbolado por los defensores de Castro ¿cuál es la realidad de la sanidad y la educación en Cuba?
La realidad de la sanidad cubana es deplorable. La gente debe llevar hasta las sábanas a los centros de salud. Empezando por ahí. Los médicos no son malos profesionales, y de hecho los exporta a Venezuela –bien entendido que, muchos de ellos, en cuanto pueden aprovechan para huir una vez allí-; también hay médicos cubanos en África, como instrumento de propaganda.
Existe una cierta carencia de medicamentos en la isla, aunque los cuadros del partido y las fuerzas armadas reciben una buena atención. Pero la verdad es que la situación es mucho peor de lo que dice la propaganda. En caso contrario, ¿habría ido Fidel a buscar un médico a España? Si son tan buenos los médicos formados en Cuba ¿por qué buscarlos fuera?
La educación es otro de los mitos. En realidad se trata de pura y simple propaganda. A los niños se les enseña marxismo-leninismo e incluso se les somete a sesiones de autocrítica, donde deben humillarse ante sus compañeros. Los contenidos suelen limitarse a diatribas contra los Estados Unidos, es una tomadura de pelo. Estos son los contenidos de la educación cubana.
Para entrar en la universidad hay que tener el visto bueno del partido. Y, una vez dentro, existe una larga lista de autores, pensadores, historiadores, filósofos, psicólogos, etc…prohibidos. Sigmund Freud, por ejemplo, no existe. Y así muchos otros.
La realidad es que muchos indicadores de antes de revolución nos situaban a la altura de Argentina, Chile y Uruguay. La lamentable situación actual no se debe sino a los “logros” de la revolución.
Fernando Paz Cristóbal
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