Minuto Digital: 30.05.07
La rotunda victoria de Gallardón ha servido a los partidarios de la moderación centrista para arremeter contra quienes consideran el principal sostén de la línea dura del PP en sintonía con Jiménez Losantos. Pero incluso desde posiciones más conservadoras también se considera que su continuidad perjudica más que beneficia al partido. No solo ABC, sino Estrella Digital o El Semanal se suman a este ‘run run’ que suena cada vez más fuerte.
Rajoy debe llevar a las generales un equipo renovado y propio que proyecte la imagen del PP triunfante del futuro y no de los dos principales protagonistas del fracaso del 11-M. Esta afirmación es sin duda incontestable respecto a Acebes, responsable del mismo Ministerio del Interior que la investigación de los atentados de Atocha ha demostrado que actuó con una completa ineptitud a la hora de neutralizar a unos terroristas entre los que todos los cuerpos de seguridad tenían confidentes, seguían o recopilaban información, y que no supieron detener a tiempo de evitar el 11-M. Si a esto unimos la torpeza con que Acebes llevó la comunicación pública durante las jornadas del 11 al 14 M, no les falta razón a quienes piden su amortización. En cuanto a Zaplana también empiezan a llegar a la opinión pública voces que desde dentro del PP le responsabilizan – llegan a tildarle de trilero- de la pésima política de comunicación respecto al 11-M y su empecinamiento en las teorías conspiratorias, postura que por otro lado le ha valido el apoyo incondicional de Jiménez Losantos.
Se habla de potenciar a Pío Garcia Escudero, Ana Pastor y por supuesto el equipo de Esperanza Aguirre, pero sin olvidar nunca a Gallardón, que cada día es considerado por más como una pieza imprescindible para el asalto del PP a La Moncloa.
En todo caso, con independencia de las luchas familiares dentro del PP, y sea quien sea el que salga victorioso de esta pugna, lo que Rajoy nunca debe olvidar es que los votantes lo que esperan del PP es que sea capaz de frenar la descomposición de España, acabar con los pactos con ETA, poner en su sitio a los nacionalismos y recomponer la fe de los españoles en su patria, con independencia de que sean de derechas o izquierdas.