minutodigital.com: 01.06.07
¿Qué esperaba? ¿Que después de la tímida victoria nacional Rajoy abriese una crisis en el partido? Justo antes de unas generales en las que el España se juega parar el proceso de descomposición abierto por ZP, el PP volver al poder y Rajoy continuar al frente del partido, ¿le cabe a alguien en la cabeza que el líder de la oposición se puede permitir el lujo de abrir fisuras que le resten apoyos o que el PSOE pueda aprovechar para hacer daño? Todos sabemos que Gallardon y Esperanza no se pueden ni ver, lo que augura tarde o temprano un enfrentamiento, que si se precipitara antes de las generales puede ser muy perjudicial para el PP. Por tanto Rajoy ha hecho lo único que podía hacer, muy diplomáticamente le ha bajado los humos a Gallardón diciendo que tanto el alcalde de Madrid como otros dirigentes podrían ser un buen 'número dos' para las generales. El alcalde de Madrid representa una línea centrista y moderada dentro del partido, que no parece cuadrar mucho con la defensa de los valores patrióticos que España tanto necesita para recuperarse de su crisis de identidad. Pero con eso del centrismo reformista, que tanto nos predican desde Génova o lo del liberalismo avanzado, para evitar usar el calificativo de derecha o conservador, nadie desde la cúpula del PP se atreve a desautorizar ideológicamente a quien sin duda representa mejor de cara a la opinión pública esa imagen centrista que muchos fontaneros del PP desean.
Pero en realidad quien ha perdido la oportunidad de parar en seco a Gallardón ha sido Jiménez Losantos. A buenas horas retoma sus diatribas contra el alcalde de Madrid. Era en las elecciones municipales cuando debió favorecer un voto de castigo a Gallardón, de igual forma que lo hizo con Piqué en las elecciones catalanas, pero esta vez favoreciendo a un partido de derechas de verdad, para que no hubiese dudas de los deseos de los votantes populares madrieños que repudian el centrismo y las tibiezas de Gallardón. Jiménez Losantos, a diferencia de Rajoy, sí podía permitirse ese lujo. Con un par de concejales disidentes en el ayuntamiento, evidenciando que el electorado de derechas lo rechaza, se habría descabalgado a Gallardón de ese pedestal desde el que quiere aparecer como único líder del PP capaz de atraer votos de la famosa bolsa de votantes de centro progresistas
Ahora es demasiado tarde, y poniendo además en duda la autoridad y capacidad de liderazgo de Rajoy desde luego no se ayuda mucho al PP.