minutodigital.com: 02.07.07
Durante las últimas semanas se han presentado en diferentes lugares de España unas nuevas obras completas de José Antonio Primo de Rivera, publicadas por Plataforma 2003, entidad surgida para impulsar la conmemoración del centenario de su nacimiento. En más de 1.800 páginas se recogen los escritos y discursos de este joven político denostado por tantos, manipulado por unos y silenciado por otros. Las tareas de recopilación, trascripción y edición han sido realizadas por Rafael Ibáñez Hernández, documentalista e historiador especializado en el movimiento nacionalsindicalista español que ha resuelto con pericia tan ambicioso proyecto.
José Antonio, a pesar de haber transcurrido más de 70 años de su fallecimiento, ¿sigue siendo actual?
La persistencia de determinados problemas que —lamentablemente— continúan vigentes en la actualidad hacen que el mensaje de José Antonio goce de actualidad 70 años después de su fusilamiento: la problemática separatista, el cuestionamiento de España misma… Pero otros problemas se han mitigado o han desaparecido —en gran parte, merced a la inspiración joseantoniana de la política social del régimen franquista, que fue capaz de crear una gran clase media y establecer unos mecanismos de seguridad social envidiables—a cambio de nuevos problemas que entonces no cabía plantearse como consecuencia de la existencia de nuevas entidades supranacionales o la globalización: cesiones de soberanía nacional, inmigración… Por ello, la actualidad del pensamiento de José Antonio no se encuentra tanto en la literalidad de sus textos como en su resulta actitud ante la problemática de su tiempo, reclamando una nueva política antes que recurriendo a manidas fórmulas pretéritas. Así, fue entonces un ejemplo para millares de jóvenes, lo fue después para varias generaciones y debería serlo hoy, porque la esencia de su mensaje ha alcanzado ya la atemporalidad de los clásicos, a los que no hay que imitar, sino de quienes hay que aprender.
Del pensamiento joseantoniano, que aspecto sería, a su parecer, de mayor aplicación hoy en día.
Sin ninguna duda, creo que su apreciación de la problemática separatista en Cataluña y el País Vasco continúa absolutamente vigente en la actualidad, hasta el punto de que así lo han reconocido incluso personajes como Jordi Pujol. Por otra parte, la búsqueda de nuevas fórmulas políticas que acaben con la dictadura de los partidos es algo que está a la orden del día, como lo demuestra la creciente presión del llamado “movimiento cívico”, que busca articularse conforme a las unidades naturales de convivencia. Otra cosa muy distinta es que las fórmulas de aplicación práctica entonces diseñadas no tengan que ajustarse a la realidad política y social que hoy vivimos.
José Antonio decía que no era de derechas ni de izquierdas ¿cree que hoy estamos necesitados de políticos que no se guíen sólo por fanatismos ideológicos?
En primer lugar, José Antonio criticaba —con toda razón— cualquier posicionamiento parcial y excluyente. En este sentido, era la suya una propuesta integradora, que pretendía aunar la defensa de la idea nacional abanderada —hipócritamente en muchos casos— por las derechas con las justas aspiraciones sociales proclamadas —no menos torcidamente— por las izquierdas. Pero, al mismo tiempo, José Antonio proclamaba apasionadamente su mensaje, dispuesto a no transigir con quien ofendiese a la justicia o a la Patria.
Sinceramente, creo que hoy son pocos los fanatismos ideológicos presentes en la vida política. Preocupa más el control del Poder que la plasmación de cualquier utopía, cualquiera que sea su tipo. Por eso asustan tanto los fanatismos religiosos, tan alejados de la dialéctica de la amabilidad cuanto más asumen que es suya la Verdad. Pero hay realidades cuya proclamación y defensa acaso estén necesitados de un mayor fanatismo, entendido éste como una mayor resolución.
De las obras Completas de José Antonio ha habido varias ediciones en la Era de Franco, y algunas no eran tan completas como otras... En la presente publicación, ¿qué edición se ha seguido?
Todas las versiones publicadas hasta este momento de las llamadas obras completas de José Antonio fueron elaboradas durante el Franquismo, incluida la última, publicada ya en los albores de la Transición por el Instituto de Estudios Políticos, que fue destruida prácticamente en su totalidad. Para la elaboración de estas nuevas obras completas no se ha seguido ninguna edición previa, sino que se ha recurrido nuevamente a las fuentes originales —prensa falangista, nacional y extranjera, el Diario de Sesiones, la correspondencia…— en la medida en que han podido ser localizadas, se han trascrito de nuevo y se han incardinado en su contexto. De esta forma, se han podido corregir numerosos errores y mutilaciones, se han incorporado más de un centenar de nuevos textos y se ha proporcionado al lector pistas suficientes para la comprensión de cada uno de los textos en particular y de la trayectoria vital de José Antonio.
¿Cómo se explica que después de 70 años José Antonio siga siendo peligroso para el “poder constituido”?
Es sorprendente que el nombre de José Antonio, que indiscutiblemente ha pasado a formar parte de la cultura política española, provoque a estas alturas tan encendidos ataques, irracionales en la mayoría de las ocasiones. Y, sinceramente, creo que no se trata tanto de rechazo a su figura como temor a lo subversivo de su mensaje, en el que se propone no sólo cambiar un sistema, sino toda una percepción de la realidad política y social. Representa José Antonio una forma diferente de entender la vida y la existencia, y eso no es sólo políticamente incorrecto sino algo más grave, realmente revolucionario. Y el poder constituido es por esencia, en cuanto tal, contrario a cualquier revolución., especialmente a aquellas que nada tienen que ver con la mera algarada callejera.
Si usted tuviera que aconsejar la lectura de este libro a un joven español ¿qué le diría para incitarle a su lectura?
Antes que señalar cualquier excelencia de las muchas con que cuentan los textos joseantonianos, prefiero retarle, provocarle. Le diría que tuviese el valor de encarar su lectura sin prejuicios, que se formase su propio criterio de forma autónoma e independiente, que se atreviese a desafiar a ese poder constituido al que antes mencionábamos e impidiese que le dictasen su opinión. Eso es lo que le habría gustado a José Antonio: que la lectura de sus textos implicase, cuando menos, una sana rebeldía. El joven que esto haga descubrirá a un José Antonio muy diferente del que le han pintado; pero, sobre todo, ese joven habrá crecido, habrá madurado, se habrá convertido al fin en un hombre.
Entrevista realizada por Javier Mª Pérez-Roldán y Suanzes-Carpegna