No cabe duda de que la izquierda española ha llegado a un grado de cinismo respecto a los acontecimientos que rodearon la guerra civil dignos de los grandes maestros de la manipulación soviéticos. Y buena prueba de ello son los programas que bajo la etiqueta de documentales esconden su verdadera cara de piezas de pura propaganda política al servicio de uno de los bandos contendientes en aquella guerra fratricida.
Del asesinato de Calvo Sotelo, Paracuellos, las checas de Madrid y Barcelona, el tren de Jaen, la cárcel de Irún, los barcos prisión, los acantilados del Faro Mayor de Santander, Moncada y Rechat, la matanza del Cuartel de la Montaña, el santuario de Sta. María de la Cabeza, los asesinatos de religiosos etc etc. ni una sola palabra, no merecen la atención de episodio alguno.
Es el caso de la serie que emite la 2 de TVE, 'Memoria recobrada', dirigida por el promarxista Alfonso Domingo. Basta acudir a las declaraciones de su director para averiguar el grado de imparcialidad con que aborda la cuestión y por tanto la credibilidad que puede otorgarse a tal producto televisivo. Según este memorista “hay una parte de la sociedad, la más conservadora, (es decir la derecha) que se empeña en que existan dos Españas”. Por ello él y los suyos llegan al rescate. 'Memoria recobrada', “da voz a personas que sufrieron la represión del bando vencedor durante la Guerra Civil española y la posguerra”. La voz de los que sufrieron la represión de las izquierdas durante la II república y la guerra, por supuesto no se escucha, de manera que la serie simple y llanamente trasmite la idea de que uno de los bandos, el nacional por supuesto, se dedicó a matar gente a mansalva por pura maldad, mientras el otro, según parece, sufría la represión por el solo hecho de defender la libertad, la democracia y la solidaridad con los más necesitados.
Pero pueden estar tranquilos, pese a este calculado ejercicio de memoria y desmemoria, que silencia a unas víctimas para dar voz a otras según al bando que pertenecieran, “la serie no intenta avivar nada sino cerrar heridas”. Pero además la serie hace descansar mucho del peso de sus afirmaciones en meros testimonios de supuestos testigos o descendientes de las presuntas víctimas, que curiosamente siempre profesan la misma ideología. Según el director, después de 30 años de democracia los republicanos perdedores siguen aterrorizados, y por supuesto, “gracias a que se ofrecen estas declaraciones en televisión mucha gente ha perdido el miedo y está empezando a contar cosas”(sic). Nada más efectista que un ancianito contando atrocidades que contempló de jovencito. Como sus testimonios sean igual de fiables que el de aquellos testigos que aseguraron como habían visto arrojar cientos de cadáveres de asesinados por los nacionales al barranco del Carrizal en Orgiva (Granada)... Tras anunciar a bombo y platillo El País el descubrimiento de una fosa con más de 2.000 fusilados por los malvados nacionales, una excavación pagada con dinero publico realizada por una de las asociaciones para recuperar la memoria del bando republicano, encontró cientos de osamentas, sí, pero no de seres humanos, sino de animales, perros y cabras principalmente. Rojas suponemos que serian las bestias, a la vista del riguroso testimonio de aquellos que vencieron ese miedo a contarnos lo malos que fueron los fascistas con los animalitos.
Sarcasmos aparte, la productora del programa, la progresista Argonauta, ha puesto buen cuidado en que todos los participantes en el proyecto sean simpatizantes del bando republicano, incluidos conocidos militantes comunistas. Buscó a historiadores-publicistas de izquierda y para narradores de los episodios a intelectuales “comprometidos” como el cantautor Luis Pastor, que presentará el episodio 'Extremadura amarga', y a escritores como Juan Madrid, que conduce el episodio titulado 'Málaga, 1937, la carretera de la muerte'. Del asesinato de Calvo Sotelo, Paracuellos, las checas de Madrid y Barcelona, el tren de Jaen, la cárcel de Irún, los barcos prisión, los acantilados del Faro Mayor de Santander, Moncada y Rechat, la matanza del Cuartel de la Montaña, el santuario de Sta. María de la Cabeza, los asesinatos de religiosos etc etc. ni una sola palabra, no merecen la atención de episodio alguno.
Aún así los autores insisten en que “este trabajo es un intento de recuperar la dignidad y, en suma, de conocer mejor el pasado de un país”. Un pasado sesgado y manipulado por lo que se ve. “Cada cual tiene su opción ideológica, pero lo que expresamos es un pasado que debemos conocer todos”, señala Alfonso Domingo, conocido escritor prorepublicano. El problema es que se ha de conocer TODO el pasado, y no sólo el que conviene exagerar y tergiversar a los herederos ideológicos de uno de los bandos.