La entrevista del lunes en la Moncloa ha permitido un balón de oxígeno al Gobierno aunque, conociendo quien cuida de los “gorrinos”, es previsible que esta incipiente luna de miel acabe de nuevo como el rosario de la aurora. La partida se continúa jugando en Navarra y la oferta que ha hecho “Pepiño” Blanco a UPN recuerda a aquellas famosas, “que no se podían rechazar”, que hacía el viejo Corleone en la saga del Padrino: gobierno de PSN y UPN bajo la presidencia del socialista Fernando Puras cuando se prevé un adelanto electoral general en otoño.
El día doce de Octubre, paradójica fecha en la que celebramos la Fiesta Nacional, puede ser un buen día, aproximativo, para hacer pública la sentencia del 11-M. Según los rumores al uso, aseverados por los constantes desmentidos que se hacen de ellos, en esas fechas estaremos en plena campaña electoral
Cierto es que dejarán gobernar en minoría a los socios del PP en la capital pamplonesa pero no es menos cierto que quitarles el gobierno del Consistorio con los ediles de ANV sería más que rizar el rizo. Probablemente, y tras el gentil “ofrecimiento” hecho desde Ferraz a Miguel Sanz, la fórmula a aplicar sea la misma para el gobierno autonómico pero siempre, en ambos casos, a la vuelta del verano el PSN achacaría la ingobernabilidad en ambas instituciones a la cerrazón popular por no querer pactar con ellos y entregarles a sus primeros espadas el control. Aunque hayan sido la tercera fuerza más votada y en claro descenso de votos.
El día doce de Octubre, paradójica fecha en la que celebramos la Fiesta Nacional, puede ser un buen día, aproximativo, para hacer pública la sentencia del 11-M. Según los rumores al uso, aseverados por los constantes desmentidos que se hacen de ellos, en esas fechas estaremos en plena campaña electoral y una sentencia sustanciada en el famoso ¡vale ya! nos demostraría que los chicos de ETA no tuvieron nada que ver con la masacre y que todo fue por culpa y por negligencia del PP. Y entonces los chicos del terror mostrarán un nuevo gesto de paz al Gobierno que ya ha demostrado su búsqueda de la verdad para impartir Justicia y declarará una nueva tregua. Con esas premisas el PSOE alcanzará, para otros cuatro años, el Gobierno de la Nación y serán buenas fechas, con tanto tiempo por delante, para plantear esas dos mociones de censura con las que acompañar de la mano a Nafarroa Bai a los bastiones de gobernabilidad de Navarra.
Difícil panorama para el PP acrecentado por la pusilanimidad a la que nos tienen acostumbrados. Solamente una crisis económica, producto de ese desinfle de la burbuja inmobiliaria que se está produciendo, pudiese ejercer de palanca de cambio en los derroteros de la política. Pero el Gobierno sabe que para eso quedan más, algunos más, de seis meses. Y antes que eso, como casi siempre ha sucedido en este país, hay que dejarlo todo atado y bien atado.