Al pié de la Torre del Oro, silbando la fresca brisa del Guadalquivir, nos manifestaremos el domingo río arriba, junto a decenas de miles de mujeres y hombres dignos, ensanchando entre todos, de libertad y justicia, las calles sevillanas.
Es posible que para el Gobierno, la calle no exista. Es posible pero no lo será impedir que la rebelión ciudadana continúe río arriba, enarbolando su inalienable derecho a sentirse español formando parte de un Estado justo y eficaz garante de la libertad.
 |
Sólo la Nación unida apuntala los cimientos de un Estado de Derecho que parece anidar sólo en los labios de los políticos en lugar de en sus comportamientos.
La sociedad civil está tomando su sitio sin más impulso que el que encuentra en la dignidad individual de cada español y en la dignidad colectiva e histórica de España. Con ese impulso nos basta para impedir que el chantaje de la metralla gane la partida a la libertad.
La AVT vuelve a liderar un movimiento de resistencia y rebelión ciudadana imprevisto por los responsables de la deconstrucción de la Nación Española. La libertad, el derecho a la vida y la justicia han dejado de ser derechos constitucionales eficazmente garantizados por un Estado de Derecho acosado. Corresponde pues a los ciudadanos reconquistar la dignidad que el Gobierno socialista nos escamotea en un vergonzoso proceso de rendición ante el terrorismo.
No es la hora de rendir banderas. Nunca es hora. Es el momento de enarbolar una multitudinaria bandera que arrope en su extensión a las mujeres y hombres cotidianos que hemos decidido no ceder al chantaje terrorista. Y es el momento de hacerlo con la alegría de quien confía en las gentes de España; en el íntimo ser español que salía del Puerto de Sevilla para encontrarse con un mundo nuevo y ahora sale para defender la memoria de las víctimas de ETA, atrincherándose en el asfalto, impidiendo que la calle sea el cómodo patrimonio batasuno sobre el que se extiende su influencia terrorífica.
Ayer, el portavoz del Ayuntamiento de Sevilla, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis (PSOE), decía en un ejercicio de grosero cinismo, que desconocía la convocatoria de la AVT. Es posible que para el Gobierno, la calle no exista. Es posible pero no lo será impedir que la rebelión ciudadana continúe río arriba, enarbolando su inalienable derecho a sentirse español formando parte de un Estado justo y eficaz garante de la libertad.
Opina sobre esta noticia en nuestro foro libre