Cuando a un matón no se le hace frente se crece. Y este gobierno se ha tragado que ETA siguiese extorsionando a los empresarios, que siguiese rearmándose y que su brazo político actuase pese a estar ilegalidado, sin reaccionar de ninguna manera, cediendo una y otra vez al chantaje de los violentos.
Y ese es el balance de la principal apuesta política de la actual legislatura del PSOE. Es hora por tanto de que España se libre de esta losa y se convoquen elecciones anticipadas para que el pueblo se pronuncie sobre el rumbo que desea para su patria sin coacciones terroristas que coarten su libertad de elección.
Su estrategia de dialogo ha fracasado, como no podía ser de otra forma. Quien pretende tratar a la bestia con condescendencia, ya sea por simpatía o por falsos impulsos humanitarios, acaba mordido. Pero el problema en este caso es que la dentellada siempre la recibe la sociedad indefensa, la víctima inocente y no el verdadero responsable.
Con ETA no cabe otra política que la de su persecución y exterminio. Abandonar el pacto antiterrorista y desmantelar el cerco a que por fin habíamos conseguido someter a los terroristas ha sido negligente, cobarde y estúpido. Pero Zapatero ha insistido, despreciando todas las voces que le alertaban del peligro, especialmente la de las víctimas del terrorismo, en llevar a efecto sus tronadas teorías progresistas de cómo enfrentar al terrorismo.
En 1977 ya se dio una oportunidad histórica a la izquierda aberzale con una amnistía general que “generosamente” puso en la calle a los asesinos de ETA. La izquierda aberzale agradeció el “favor” con décadas de sangre y odio. Pero algunos no aprendieron la lección, o no quisieron aprenderla. Los mismos que durante estos últimos 25 años nos vaticinaban toda clase de contraproducentes violencias si se ilegalizaba Batasuna. Justo los mismos que hoy han estado predicándonos lo necesario que era llegar a una paz negociada con ETA que no dejase vencedores y vencidos. Son los Pachi Lopéz, Equiguren, Imaz, Rovira, Llamazares, El País, la SER y el largo etcetera de esa patulea encabezada por Zapatero, que en vez de contribuir a luchar eficazmente contra ETA, solo han estorbado la victoria de la democracia y de España sobre el terrorismo separatista.
A fecha de hoy la política antiterrorista del PSOE de Zapatero solo ha conseguido dar protagonismo político a los terroristas, insuflar nuevos bríos a sus seguidores desanimados, devolver a la comunidad internacional al confusionismo sobre el carácter terrorista de la izquierda aberzale y permitir a la banda reorganizarse financiera y tácticamente. Pese a ello, Zapatero solo tiene que decirnos que suspende, -ojo, no que rompe definitivamente- todo contacto con ETA. Conociendo el talante marrullero de este gobierno, por tanto no sería extraño, como ya ha denunciado Francisco Alcaraz, que el PSOE siguiese manteniendo contactos secretos con los asesinos. Muy significativamente Otegui, además de no condenar el atentado, ya se ha apresurado a decir que no rompe el proceso.
Y ese es el balance de la principal apuesta política de la actual legislatura del PSOE. Es hora por tanto de que España se libre de esta losa y se convoquen elecciones anticipadas para que el pueblo se pronuncie sobre el rumbo que desea para su patria sin coacciones terroristas que coarten su libertad de elección.