lunes, septiembre 20, 2021

Consejos para comprar una cuna

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Invertir en una cuna para tu bebé es imprescindible, ya que los siguientes meses deberá dormir en un lugar cómodo. En promedio los bebés recién nacidos, e incluso de meses o un poco más de un año, pasan la mayor parte del tiempo durmiendo. 

Las cunas son un tipo de cama cuyas características de diseño están adaptadas para recién nacidos o infantes menores a los 4 años de edad. Su principal característica es que cuenta con barrotes que se disponen alrededor de la cama. De esta manera se garantiza que el bebé no caiga por accidente mientras duerme. 

Además, este mueble debe ser seguro de usar y además de ser fabricado con materiales duraderos. La limpieza es otro factor que determina su elección. Hasta ahora hay muchos modelos disponibles en el mercado que apuestan por emplear materiales naturales como la madera. Siguen siendo la opción tradicional ideal para quienes prefieren que su bebé explore y toque este elemento natural que está a su alcance.  

También hay quienes prefieren diseños más elaborados en donde se combinan distintos tipos de materiales, texturas, colores y acabados. Para cada familia hay una cuna ideal y a continuación explicamos con cuáles criterios se debe buscar y elegir una cuna. 

Tiempo de uso

Es importante determinar por cuánto tiempo se va a usar la cuna. Generalmente se recomienda que los niños duerman en una cuna hasta que cumplen los 3 años de edad. Posteriormente se les transfiere a una cama normal cuyas dimensiones se adaptan a su tamaño. A esa edad la altura de los niños alcanza los 88 cm, y además pueden moverse con mayor agilidad para subirse por cuenta propia. 

También influye el estado de salud y las características físicas del infante. Es decir, si el niño presenta alguna condición especial asociada a una incapacidad física, quizás lo más recomendable es que el tiempo de uso se prolongue. También es el caso de aquellos niños que son hiperactivos y que dentro de la cuna pueden estar más seguros. 

No debe confundirse a un moisés con una cuna. Con moisés nos referimos a una cama diminuta fácil de transportar, cuyo uso está destinado a bebés de meses. Dependiendo del tamaño y peso del recién nacido se elige el modelo. Por lo general se les transfiere a la cuna una vez que han crecido de tamaño, se recomienda que los primeros días se coloque dentro de la cuna para ayudar al niño con la transición. 

Tipos de cunas

En el mercado actual hay una amplia variedad de cunas. Cada uno de estos productos tiene características particulares que los diferencian de otros. Aspectos del diseño asociados al material, el tamaño, la textura y el color. Pero también es importante tener en cuenta el tamaño, la seguridad, adaptabilidad, un vida útil así como también el precio. Estos son los modelos más populares: 

  • La cuna tradicional es la más común y popular entre el público. Suelen fabricarse de madera, pero también hay modelos que se modernizaron y están construidos a partir de aluminio o acero inoxidable. Se mantiene el uso de los barrotes aunque la forma y tamaño puede variar. Podemos encontrar cunas rectangulares, cuadradas, circulares e incluso con muebles auxiliares anexos. 
  • Las cunas convertibles son mucho más versátiles porque se pueden transformar en una cama tradicional pero de pequeñas dimensiones. Posee piezas intercambiables que permiten cambiar la forma de uso. Es una buena inversión porque el mismo mueble se reutiliza sin necesidad de comprar otro. 
  • Las cunas transportables están pensadas para facilitar su movilización, ya que su peso es más liviano. Además, pueden plegarse o incluso usarse como transporte porque tienen ruedas incorporadas. Son la opción ideal para casas cuyos espacios son muy reducidos e incluso para realizar viajes. 
  • Las cunas con cambiador incorporado son prácticamente dos muebles en uno. E incluso algunos fabricantes añaden un mini-armario con varios compartimentos donde se guarda la ropita del bebé. 

La seguridad es primero

Antes de invertir en un modelo es importante inspeccionar si la cuna cumple con normativas de seguridad básicas. Es cierto que en algunos casos se reutilice son unas que han estado en desuso, o incluso se utilizan aquellas que han sido dadas en forma de regalos. En cualquiera de estos casos antes de armar la cuna se debe revisar el manual de uso y analizar si sus características nos brindan la seguridad que necesitamos. 

Por ejemplo, aquellos modelos cuyas superficies han sido cubiertas con pintura o barniz deben estar libres de tóxicos. La distancia entre los barrotes no debe superar los 6,5 cm, y la altura de los barrotes no debe ser menor a los 30 cm. 

En caso de que incorpore una barandilla movible está debe tener un seguro que sea difícil de quitar por el infante. Igualmente sucede con los modelos que tienen ruedas, al menos dos de ellas deben tener también un seguro. 

El mueble debe ser compatible con un colchón que pueda reemplazarse cada cierto tiempo. No hay que olvidar que algunos niños son propensos a orinarse mientras duermen, por ello puede ser necesario cambiarlo periódicamente. El somier debe estar tenso y no debe ser muy elástico. 

Otro aspecto de la seguridad se asocia con el acabado del producto. No debe tener salientes filosas, tornillos mal atornillados y los acabados deben estar lo suficientemente pulidos. Tampoco es recomendable que el diseño incorpore decoraciones que puedan herir por cortes o golpes accidentales. Recordemos que los bebés son muy curiosos y por lo general utilizan sus manos para explorar su entorno. La finalidad es lograr reducir las probabilidades de que sufra un accidente. 

Asimismo es preferible tomar la cuna por los extremos y cargarla para evaluar si la estructura es lo suficientemente rígida. En algunos casos las estructuras débiles ocasionalmente deben ser reforzadas lo cual es un gasto extra que puede evitarse.

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